¿Quiénes son los buenos del gobernador?
Antes, en los viejos tiempos —es decir, hace apenas tres años— no había lugar a dudas: en la elección intermedia el gobernador en turno definía, señalaba y ordenaba. El mensaje era claro y el que no entendía… aprendía a la mala.
Hoy no.
Hoy estamos a un año del proceso y la gran pregunta sigue sin respuesta: ¿quiénes son los “gallos y gallinas” del gobernador Américo Villarreal Anaya?
En Ciudad Victoria el desorden es de antología. Un día el bueno es Gerardo Illoldi; al siguiente aparece Silvia Casas; luego Katalyna Méndez; después se filtra que podría ser un externo como Tico García. Y, para no quedarse cortos, también meten al rector Dámaso Anaya en la licuadora. Resultado: nadie sabe quién manda ni hacia dónde van las señales.
En Reynosa el caos es todavía más peligroso. Un día el “bueno” es Humberto Prieto; al siguiente, que por equidad de género será Magaly Deandar. Todo es versión, rumor y trascendido. Política de pasillo… sin conducción.
Así podría irme por cada municipio de la Entidad.
Y no es un asunto menor. La falta de definición es gasolina pura para el madrazo interno. Entre más tiempo deje correr el gobernador, más violentos serán los choques entre suspirantes. Luego no se quejen cuando la guerra sea abierta y el partido quede hecho trizas antes de arrancar.
No se entiende la estrategia de Américo. Si es que la hay. Porque si el “dedo” sigue siendo mayoría —como históricamente lo ha sido— lo lógico sería empezar a marcar territorio. Dejar que todos jueguen a la libre no es democracia: es anarquía política. Y en Tamaulipas, la anarquía siempre termina mal.
Ya pasó en Ciudad Victoria. De pronto, Eduardo Gattás dejó de ser el favorito. A cuarto para las doce intentaron inflar a Illoldi. No alcanzó. No hubo tiempo, ni posicionamiento, ni magia. Las encuestas —esas que tanto presumen— terminaron en el basurero.
En Reynosa el antecedente es todavía más vergonzoso. Movieron cielo, mar y tierra para impedir que Carlos Peña Ortiz apareciera en la boleta. Fracasaron. El muchacho llegó, ganó y todos tuvieron que alinearse, eso sí, sin siquiera recibir un “gracias”.
Y aquí aparece el elefante en la sala: Maki Esther Ortiz Domínguez. Pensar que va a soltar Reynosa por buena voluntad es ingenuidad pura. Defenderá su feudo con quien sea: el marido, la nuera o cualquier político dispuesto a entregarle el Ayuntamiento como caja chica rumbo al 2028.
Si la decisión es dejarle la plaza, que lo digan. Pero si no, urge mandar la señal ya. Porque hoy no se ve a ningún “bueno” del gobernador en la entrega de apoyos estatales ni federales. Nadie capitaliza, nadie crece y nadie entiende.
El único que sí ha sabido moverse es José Ramón Gómez Leal, aprovechando su paso por Bienestar, dependencia que formalmente encabeza Luis Lauro Reyes. Él sí entendió el juego: territorio, programa y reflector. Con permiso… o sin él.
Si el bueno del gobernador fuera Humberto o Magaly, ya deberían estar hasta en la sopa de los reynosenses. Si piensan guardarlos para después, desde ahora se los digo: el reloj ya marcó cero. En política, como en los seguros, el mejor momento fue ayer. Hoy ya van tarde.
Y como diría la querida Cuquis Garza:
¿Y usted… qué opina?
Marco Esquivel
Valle Hermoso, Tamaulipas 1973
Periodista, Agente de Seguros y Consultor Político
Tiene una maestría en Gobierno y Política Pública; un Máster en Gestión de Riesgos y un Máster en Consultoría Política. Es director general del periódico digital HOYTamaulipas.
Como agente de Seguros, en 2024 obtuvo la designación como Máster en Seguros Personales, concluyendo su carrera con el Diplomado en Finanzas Personales y Familiares en el ITAM; cuenta con cédula para intermediar seguros personales, empresariales y agrícola y ganado, en 2025 otuvo su cédula para intermediar Fianzas. Es miembro de la Million Dollar Round Table (MDRT) que congrega a los mejores agentes de seguros internacionalmente.
Para que HOYTamaulipas siga ofreciendo información gratuita, te necesitamos. Te elegimos a TI. Contribuye con nosotros. DA CLIC AQUÍ