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Sección: Editoriales / Crónicas políticas

Masiva vigilancia carretera

Por: Alberto Guerra Salazar 07/04/2011 | Actualizada a las 22:18h
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Un recorrido de Ciudad Victoria a Reynosa nos permitió constatar ayer que existe la sobre-vigilancia carretera anunciada por los funcionarios. Es por la inminencia de la temporada de vacaciones y además porque se descubrió en San Fernando otro cementerio clandestino.
 
Los primeros cien kilómetros (hasta poco después de pasar Jiménez) no hay patrullas de ningún tipo. En el poblado El Encinal estaba una estacionada afuera de un restaurante, como abandonada.
 
Pero del retén militar del ejido Tres Palos hasta la Y de San Fernando-Reynosa, es impresionante el desfile de convoyes de soldados, de marinos, de policías federales y hasta de policías ministeriales.
 
Desplazándose a velocidades vertiginosas, unos y otros patrullajes consiguen darle al ciudadano en la carretera un sentimiento de seguridad y hasta de agradecimiento porque empuñan las potentes armas como dispuestos a dar la vida por uno.
 
En el retén permanente de Tres Palos continúan haciendo la ilegal detención de vehículos con demoras de hasta dos horas parados sobre la cinta asfáltica con el pretexto de revisarlos en busca de armas, explosivos o drogas.
 
Nadie está pidiendo que supriman el retén, nomás que agilicen el despacho de los muebles asignando un mayor número de soldados para revisarlos. Tampoco quieren los ciudadanos que vuelvan los militares a los cuarteles, todavía; sólo piden que cuando consuman acciones contra los delincuentes no atropellen derechos humanos de inocentes.
 
Estábamos bostezando de tedio mientras la fila de kilómetros de camiones y unos pocos vehículos de particulares avanzaba a paso de tortuga, cuando nueve patrullas de la Policía Federal Preventiva división caminos cruzaron en sentido contrario con la velocidad del rayo.
 
Iban en medio del convoy dos camionetas blancas, sin insignias oficiales, que adivinamos propiedad de particulares que quedaron momentáneamente atrapados. Casi una hora después regresó la caravana policiaca pero no hizo alto detrás de la cola o fila sino que invadió el carril contrario para sobrepasar con riesgo de telescopiarse.
 
Los policías de Genaro García Luna se adelantaron a la serpenteante multitud de ciudadanos retenidos por el cuello de botella del retén militar para burlar la demora y pasar en automático la revisión.
 
En el puesto de ventas de comida, refrescos, chochas, chile de árbol, miel y hasta artesanías regionales, los federales se entretuvieron cuchicheando y echando miradas escrutadoras a los vehículos que retomaban la carretera.
 
Allí volvimos a ver los dos vehículos blancos que iban en medio del mismo convoy una hora antes cuyos pasajeros también estaban de pie, con aspecto forastero. Creímos que eran los jefes, con patrullas VIP para distinguirse.
 
Kilómetros antes de llegar a la Y de San Fernando con Reynosa el mismo convoy nos adelantó como saeta y cuando llegamos a la intersección de la carretera vimos las patrullas estacionadas en el perímetro del hotel del lugar, frente a la gasolinería, en El Tejón.
 
Al frente del hotel se desplegó a manera de abanico una muralla humana, policías en actitud vigilante con sus armas largas para impedir el paso de nadie. En una esquina del edificio trepidaba una planta móvil de electricidad movida por diesel.
 
Subimos el distribuidor vial con la certeza de que allí habían instalado el centro de mandos de todas las fuerzas federales y estatales comisionadas para investigar el fosa colectiva descubierta llena de cadáveres en el ejido La Joya.
 
En el centro de Reynosa platicamos con un avispado periodista que escuchó la narración de nuestro desplazamiento carretero y para correspondernos la confianza, nos compartió una confidencia, en voz baja:
 
Agentes estadounidenses participan en la investigación mexicana porque buscan ubicar a compatriotas suyos desaparecidos.
 
¡Cierto!, los misteriosos tripulantes de las dos camionetas blancas son gringos, pero además, traen su propio equipo técnico de investigación, instalado en la Y San Fernando-Reynosa. (Policías mexicanos no hubieran puesto reparos en los alti-bajos del voltaje).
 
Descubrimos además, que el puente roto de dos nombres (El Muñeco y La Peñita) cuya obra de restauración está abandonada desde hace más de un año no es de jurisdicción estatal como lo informa el diputado local del PAN Leonel Cantú Robles, sino de carácter federal.
 
El puente, ubicado en la primera curva de la Y San Fernando-Reynosa pasando el poblado Florida del Norte, fue tumbado por peligro inminente de derrumbe, mediante contrato de construcción expedido por la SCT.
 
Leonel Cantú Robles se equivocó de ventanilla al pedirle al gobierno del Estado la reanudación de los trabajo, y como es federal la dependencia responsable, panista como él, allí dejará el asunto, seguramente.
 
Mientras tanto, el Ayuntamiento de Nuevo Laredo, partidos políticos, amigos y ciudadanos rindieron homenaje a Carlos Enrique Cantú Rosas al cumplirse un año de su sentido fallecimiento.
 
El alcalde Benjamín Galván Gómez, el cuerpo edilicio, funcionarios, la señora Cludette Villarreal viuda de Cantú Rosas, Carlos Enrique Cantu Rosas Villarreal, ex colaboradores del famoso Chale Boy, se reunieron en el Centro Cívico construido por él a cuyo costado se erige una estatua en su memoria.
 
El jefe de la comuna recordó a Carlos Enrique como un líder político carismático, de hondo raigambre popular, identificado con las causas del pueblo, luchador incansable, un auténtico orgullo de Nuevo Laredo y de Tamaulipas, por su legado de trascendencia nacional.
 
Hizo Benjamín Galván una remembranza de los colaboradores que participaron con Cantú Rosas en las jornadas políticas que transformaron páginas de la historia de Nuevo Laredo y de Tamaulipas, entre ellos, a:
 
Enrique Rivas Ornelas, Mario Humberto Pool Solís, Bruno Alvarez Valdez, Gilberto Ortiz Medina, Jesús González Bastién, entre otros.
 
Cantú Rosas fue un político de honda huella estatal y nacional; en Tamaulipas impulsó una insurgencia ciudadana que casi hace caer a un Gobernador y a nivel nacional impulsó la creación del más importante grupo disidente que concurrió en la postulación presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.
 
Tiene razón Cantú Rosas Villarreal cuando dijo en la ceremonia que hacen falta más líderes como su padre.
 
El alcalde de Nuevo Laredo redondeó la jornada del día visitando políticos e instituciones de Laredo, Texas, para estrechar los vínculos afectivos y de colaboración.
 
Galván Gómez se reunió con el cónsul de México en Laredo, Texas, Miguel Angel Isidro (homólogo del comunicador oficial del Ayuntamiento de Matamoros), luego vio Benjamín al juez del condado de Webb Dany Valdez y comió con el regente de la ciudad Carlos Villarreal.
 
En Reynosa, el presidente municipal Everardo Villarreal Salinas sostuvo una reunión con el delegado local del Instituto Nacional de Migración para plantearle la necesidad de apoyos federales en la repatriación de migrantes.
 
Denunció el jefe de la comuna que disponen de apenas un presupuesto anual de un millón 800 mil pesos para la atención de migrantes deportados a pesar de que se trata de un asunto federal, y que para atenderlos en sus necesidades se requiere de un presupuesto de 10 millones de pesos.
 
Una posible solución es que el INM no acepte la deportación de centroamericanos por parte de Estados Unidos, sino que ese país se haga cargo de enviarlos a sus paises de origen y no recargarle a las ciudades mexicanas fronterizas los gastos de repatriación.
  Correo electrónico: albertoguerra65@hotmail.com

Alberto Guerra Salazar, autor de la columna Crónicas Políticas, colabora en diversos medios de comunicación en el Estado.

Además es propietario de la Agencia de Noticias ASI
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