Por: Alberto Guerra Salazar07/04/2011 | Actualizada a las 22:18h
La Nota se ha leído 3458 Veces
Un
recorrido de Ciudad Victoria a Reynosa nos permitió constatar ayer que existe
la sobre-vigilancia carretera anunciada por los funcionarios. Es por la
inminencia de la temporada de vacaciones y además porque se descubrió en San
Fernando otro cementerio clandestino. Los
primeros cien kilómetros (hasta poco después de pasar Jiménez) no hay patrullas
de ningún tipo. En el poblado El Encinal estaba una estacionada afuera de un
restaurante, como abandonada. Pero
del retén militar del ejido Tres Palos hasta la Y de San Fernando-Reynosa, es
impresionante el desfile de convoyes de soldados, de marinos, de policías
federales y hasta de policías ministeriales. Desplazándose
a velocidades vertiginosas, unos y otros patrullajes consiguen darle al
ciudadano en la carretera un sentimiento de seguridad y hasta de agradecimiento
porque empuñan las potentes armas como dispuestos a dar la vida por uno. En
el retén permanente de Tres Palos continúan haciendo la ilegal detención de
vehículos con demoras de hasta dos horas parados sobre la cinta asfáltica con
el pretexto de revisarlos en busca de armas, explosivos o drogas. Nadie
está pidiendo que supriman el retén, nomás que agilicen el despacho de los
muebles asignando un mayor número de soldados para revisarlos. Tampoco quieren
los ciudadanos que vuelvan los militares a los cuarteles, todavía; sólo piden
que cuando consuman acciones contra los delincuentes no atropellen derechos
humanos de inocentes. Estábamos
bostezando de tedio mientras la fila de kilómetros de camiones y unos pocos
vehículos de particulares avanzaba a paso de tortuga, cuando nueve patrullas de
la Policía Federal Preventiva división caminos cruzaron en sentido contrario
con la velocidad del rayo. Iban
en medio del convoy dos camionetas blancas, sin insignias oficiales, que
adivinamos propiedad de particulares que quedaron momentáneamente atrapados.
Casi una hora después regresó la caravana policiaca pero no hizo alto detrás de
la cola o fila sino que invadió el carril contrario para sobrepasar con riesgo
de telescopiarse. Los
policías de Genaro García Luna se adelantaron a la serpenteante multitud de
ciudadanos retenidos por el cuello de botella del retén militar para burlar la
demora y pasar en automático la revisión. En
el puesto de ventas de comida, refrescos, chochas, chile de árbol, miel y hasta
artesanías regionales, los federales se entretuvieron cuchicheando y echando
miradas escrutadoras a los vehículos que retomaban la carretera. Allí
volvimos a ver los dos vehículos blancos que iban en medio del mismo convoy una
hora antes cuyos pasajeros también estaban de pie, con aspecto forastero.
Creímos que eran los jefes, con patrullas VIP para distinguirse. Kilómetros
antes de llegar a la Y de San Fernando con Reynosa el mismo convoy nos adelantó
como saeta y cuando llegamos a la intersección de la carretera vimos las
patrullas estacionadas en el perímetro del hotel del lugar, frente a la
gasolinería, en El Tejón. Al
frente del hotel se desplegó a manera de abanico una muralla humana, policías
en actitud vigilante con sus armas largas para impedir el paso de nadie. En una
esquina del edificio trepidaba una planta móvil de electricidad movida por
diesel. Subimos
el distribuidor vial con la certeza de que allí habían instalado el centro de
mandos de todas las fuerzas federales y estatales comisionadas para investigar
el fosa colectiva descubierta llena de cadáveres en el ejido La Joya. En
el centro de Reynosa platicamos con un avispado periodista que escuchó la
narración de nuestro desplazamiento carretero y para correspondernos la
confianza, nos compartió una confidencia, en voz baja: Agentes
estadounidenses participan en la investigación mexicana porque buscan ubicar a
compatriotas suyos desaparecidos. ¡Cierto!,
los misteriosos tripulantes de las dos camionetas blancas son gringos, pero
además, traen su propio equipo técnico de investigación, instalado en la Y San
Fernando-Reynosa. (Policías mexicanos no hubieran puesto reparos en los
alti-bajos del voltaje). Descubrimos
además, que el puente roto de dos nombres (El Muñeco y La Peñita) cuya obra de
restauración está abandonada desde hace más de un año no es de jurisdicción
estatal como lo informa el diputado local del PAN Leonel Cantú Robles, sino de
carácter federal. El
puente, ubicado en la primera curva de la Y San Fernando-Reynosa pasando el
poblado Florida del Norte, fue tumbado por peligro inminente de derrumbe,
mediante contrato de construcción expedido por la SCT. Leonel
Cantú Robles se equivocó de ventanilla al pedirle al gobierno del Estado la
reanudación de los trabajo, y como es federal la dependencia responsable,
panista como él, allí dejará el asunto, seguramente. Mientras
tanto, el Ayuntamiento de Nuevo Laredo, partidos políticos, amigos y ciudadanos
rindieron homenaje a Carlos Enrique Cantú Rosas al cumplirse un año de su
sentido fallecimiento. El
alcalde Benjamín Galván Gómez, el cuerpo edilicio, funcionarios, la señora
Cludette Villarreal viuda de Cantú Rosas, Carlos Enrique Cantu Rosas
Villarreal, ex colaboradores del famoso Chale Boy, se reunieron en el Centro
Cívico construido por él a cuyo costado se erige una estatua en su memoria. El
jefe de la comuna recordó a Carlos Enrique como un líder político carismático,
de hondo raigambre popular, identificado con las causas del pueblo, luchador
incansable, un auténtico orgullo de Nuevo Laredo y de Tamaulipas, por su legado
de trascendencia nacional. Hizo
Benjamín Galván una remembranza de los colaboradores que participaron con Cantú
Rosas en las jornadas políticas que transformaron páginas de la historia de
Nuevo Laredo y de Tamaulipas, entre ellos, a: Enrique
Rivas Ornelas, Mario Humberto Pool Solís, Bruno Alvarez Valdez, Gilberto Ortiz
Medina, Jesús González Bastién, entre otros. Cantú
Rosas fue un político de honda huella estatal y nacional; en Tamaulipas impulsó
una insurgencia ciudadana que casi hace caer a un Gobernador y a nivel nacional
impulsó la creación del más importante grupo disidente que concurrió en la
postulación presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Tiene
razón Cantú Rosas Villarreal cuando dijo en la ceremonia que hacen falta más
líderes como su padre. El
alcalde de Nuevo Laredo redondeó la jornada del día visitando políticos e
instituciones de Laredo, Texas, para estrechar los vínculos afectivos y de
colaboración. Galván
Gómez se reunió con el cónsul de México en Laredo, Texas, Miguel Angel Isidro
(homólogo del comunicador oficial del Ayuntamiento de Matamoros), luego vio
Benjamín al juez del condado de Webb Dany Valdez y comió con el regente de la
ciudad Carlos Villarreal. En
Reynosa, el presidente municipal Everardo Villarreal Salinas sostuvo una
reunión con el delegado local del Instituto Nacional de Migración para
plantearle la necesidad de apoyos federales en la repatriación de migrantes. Denunció
el jefe de la comuna que disponen de apenas un presupuesto anual de un millón
800 mil pesos para la atención de migrantes deportados a pesar de que se trata
de un asunto federal, y que para atenderlos en sus necesidades se requiere de
un presupuesto de 10 millones de pesos. Una
posible solución es que el INM no acepte la deportación de centroamericanos por
parte de Estados Unidos, sino que ese país se haga cargo de enviarlos a sus
paises de origen y no recargarle a las ciudades mexicanas fronterizas los
gastos de repatriación. Correo electrónico: albertoguerra65@hotmail.com
Alberto Guerra Salazar, autor de la columna Crónicas Políticas, colabora en diversos medios de comunicación en el Estado.
Además es propietario de la Agencia de Noticias ASI
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas
HoyTamaulipas.net Derechos Reservados 2016
Tel: (834) 688-5326 y (834) 454-5577
Desde Estados Unidos marque: 01152 (834) 688-5326 y 01152 (834) 454-5577