Somos irresponsables
Vacunas olvidadas, riesgos latentes
En verdad que los tamaulipecos somos irresponsable, porque mientras las autoridades sanitarias insisten en mantener activas las campañas de vacunación durante todo el mes de mayo, una parte importante de la población continúa mostrando indiferencia ante un tema que debería ser prioridad colectiva, la prevención de enfermedades.
Muy particularmente el sarampión, dicen que la confianza mató al gato, eso nos puede pasar aquí en el estado, por rechazar un gran beneficio.
a secretaria de Salud, Adriana Marcela Hernández Campos, hace unos días, reiteró el llamado para que niñas, niños, adultos mayores y población en general completen sus esquemas de vacunación.
El mensaje que mandó más que claro, las vacunas siguen siendo la herramienta más efectiva para evitar brotes y proteger la salud pública. Sin embargo, la respuesta ciudadana parece quedarse corta frente a la dimensión del riesgo.
¿Por qué lo decimos?
Porque hay una desatención social hacia estas jornadas, lo que significa o se lee como una decisión individual; que termina convirtiéndose en un problema colectivo.
No olvidemos, ya lo vivimos en México el año pasado, una falta de cobertura de vacunación, provocó decenas de casos en el país, incluido Tamaulipas.
Es decir, cuando disminuye la cobertura de vacunación, aumentan las posibilidades de reaparición de enfermedades que durante años habían permanecido bajo control. La experiencia mundial tras la pandemia dejó una lección evidente: relajar las medidas preventivas tiene consecuencias.
En Tamaulipas, donde existen comunidades vulnerables y sectores con acceso limitado a servicios médicos, la apatía frente a las campañas de salud puede convertirse en un factor peligroso.
Este año o en esta campaña se ha cubierto poco más de 12 por ciento en la vacuna triple viral que previene la enfermedad, es preocupante.
No acudir a vacunarse no solo pone en riesgo a quien decide ignorar el llamado, sino también a menores de edad, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas que dependen de una protección comunitaria para mantenerse seguras.
Posiblemente rumores, noticias falsas y el desinterés cotidiano, muchas familias dejan pasar campañas fundamentales sin dimensionar el impacto que eso puede generar en los próximos meses.
La autoridad sanitaria cumple con advertir y abrir espacios de atención. Pero si la ciudadanía no responde, cualquier estrategia de prevención termina debilitándose. La salud pública no puede sostenerse únicamente desde los escritorios gubernamentales; necesita participación social, conciencia y corresponsabilidad, démosla, eso es un valor común, se llama RESPONSABILIDAD.
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