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El poder punitivo del Estado como mecanismo de presión laboral

Por: Ricardo Hernández El Día Miercoles 13 de Mayo del 2026 a las 18:17

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Conozco de un caso jurídico ocurrido en 2009, cuando el sistema inquisitivo aún predominaba en la impartición de justicia en México. Lo que aquí se expone debe entenderse únicamente como una reflexión jurídica basada en una experiencia, y no como un intento de señalar responsables concretos.

Una persona demandó a su patrón por despido injustificado. Poco después, el patrón respondió presentando una denuncia penal por robo simple. Ahí comenzó una disputa que terminó trasladándose a distintas materias del derecho.

Cuando el patrón tuvo conocimiento de la demanda laboral, contrató a un abogado y promovió la denuncia ante el Ministerio Público, quien, presuntamente sin una investigación suficientemente exhaustiva, consignó el expediente ante un juez penal.

Posteriormente se libró una orden de aprehensión contra la persona denunciada. Tras permanecer uno o dos días en el reclusorio, obtuvo su libertad bajo medidas cautelares. Más adelante promovió un amparo indirecto y un juez de Distrito le concedió la protección constitucional. Finalmente, el proceso penal concluyó en sobreseimiento.

Al enterarse de la resolución, el patrón y su abogado dejaron de insistir en la vía penal. Sin embargo, decidieron acudir ahora a la vía mercantil, promoviendo una demanda por una cantidad similar a la que previamente reclamaban como reparación del daño en el asunto penal.

Hasta este punto puede observarse cómo la fuerza del Estado fue utilizada dentro de un conflicto que originalmente parecía pertenecer al ámbito laboral y que, posiblemente, nunca debió escalar hacia las vías penal y mercantil.

Lo anterior plantea diversas interrogantes. ¿Qué mecanismos reales de defensa tenía una persona enfrentando simultáneamente una denuncia penal y una demanda mercantil? ¿Cómo explicarle al juez penal que el origen del conflicto no era necesariamente un robo simple, sino una controversia laboral?

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece en su artículo 17 que nadie puede ser aprisionado por deudas de carácter puramente civil. Sin embargo, mientras los procedimientos avanzan, la persona involucrada debe enfrentar no solo el desgaste jurídico y económico, sino también el peso del aparato estatal actuando en su contra.

El problema no radica únicamente en la existencia de denuncias o demandas, sino en la posibilidad de que el derecho penal sea utilizado como mecanismo de presión dentro de conflictos que podrían resolverse en otras materias del derecho.

El derecho penal, como expresión más severa del poder del Estado, debe regirse por el principio de mínima intervención, actuando únicamente cuando otras vías legales resulten insuficientes. Su utilización indebida puede poner en riesgo derechos fundamentales como la presunción de inocencia, el debido proceso y la seguridad jurídica.

La reforma constitucional de 2008 representó un cambio trascendental en el sistema de justicia penal mexicano al incorporar principios como publicidad, contradicción, inmediación y mayor protección a los derechos humanos. Bajo el Nuevo Sistema de Justicia Penal, actuaciones de esta naturaleza se encuentran sujetas a mayores controles judiciales y estándares de investigación más rigurosos.

Actualmente, el Ministerio Público no solo tiene la obligación de perseguir delitos, sino también de investigar con objetividad, evitando actuaciones desproporcionadas o acusaciones carentes de sustento suficiente.

No tengo duda de que, en un sistema acusatorio fortalecido, habrían existido mayores posibilidades de cuestionar la solidez de las declaraciones, el origen del conflicto y las actuaciones realizadas durante la investigación.

El Nuevo Sistema de Justicia Penal representa una oportunidad para fortalecer un modelo de justicia más transparente, más equilibrado y más respetuoso de la dignidad humana y del debido proceso.

El poder punitivo del Estado nunca debe convertirse en un mecanismo de presión privada disfrazado de justicia.

Ricardo Hernández Hernández
Poeta y columnista

Colaborador del portal:” Hoy Tamaulipas” hasta la fecha.
Actualmente estoy cursando un “Diplomado en Creación literaria” en la Biblioteca del Centro Cultural Tamaulipas, con el maestro José Luis Velarde.

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