Chava Flores y Lalo Gattas
RELATO 1.-Mi esposa llora y llora porque es del Distrito Federal, ciudad que no aparta de su mente porque la vio nacer y crecer, porque fue testigo de sus tradiciones populares, sus costumbres, sus guisos deliciosos y su peculiar forma de hablar, esa que no tiene igual en la república mexicana.
Por eso adora la melodía de antaño “Mi México de ayer” de Chava Flores, el cronista musical urbano que dejó a miles con la boca abierta cuando con sus palabras retrato la vida de los defeños –no chilangos-, y los hizo regresar al pasado y a disfrutar sus vivencias.
Era un artista popular sinigual que lo tenía todo, pero como dice mi esposa era un enorme dibujante de la realidad de aquel entonces, a un México de ayer, que cuando era niña tenía mi México un no sé qué.
Y su descripción de lo que era el DF palabra tras palabra, como la venta de antojitos que compraban los niños en plena calle, como las natillas y el arroz con leche en cazuelitas y la capirotada y tejocotes con miel, pero además veían pasar por su casa a los vendedores de chichicuilotes vivos –pequeños guajolotes- y a los soldados que vigilaban el área.
Hablaba, también, de las viejitas, de las empedradas calles, del mezcal en penca y el agua miel, mucho de lo que le toco a mi esposa vivir en aquel lugar y que se niega a olvidar, porque era una ciudad que lo tenía todo,
“Estas cosas hermosas porque yo así las vi, ya no están en mi tierra, ya no están más aquí. Hoy mi México es bello como nunca lo fue, pero cuando era niño tenía mi México un no sé qué”, bellas y suaves palabra de Don Chava.
Pero no se vaya a molestar él desde donde esté, pero nada mejor que alguien se encargue de que los victorenses no se olviden de lo que era su ciudad en el pasado y hoy en el presente, porque la capital tamaulipeca también tiene lo suyo.
Puede ser que Eduardo Gattas Báez, alcalde local, le quite algunas boronas a la sabiduría de Chava para que los ciudadanos amen más a su lugar, aunque el Distrito Federal y Victoria, son muy diferentes.
A diferencia de allá, aquí presumimos de las chochas, la carne, los polvorones, los chicharrones y las flores de calabaza, entre otras delicias, que cuando nos llegan visitas de la capital mexicana, devoran.
Ahora “Lalo” le pide a los victorenses que se queden aquí en Semana Santa, porque día con día debe crecer la veneración por esta capital.
La campaña “Quédate en Victoria” ya llamó atención, porque actividades deportivas, culturales, musicales y el quiebre de cadera, están garantizados.
Si algo le aprendió Lalo a Chava, sería excelente.
RELATO 2.- En algo similar, él parece que no se cansa en arrullar a los radioescuchas con la buena música que aún existe en este país y en el extranjero, por eso desde aquí aplaudo que no quite el dedo del renglón.
En diferentes ocasiones escuche su programa en Radio UAT que él conduce y bien, donde la música comercial no existe y que él parece ignorar.
Con esta actitud, se apega a la política de seriedad y calidad que exige la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde lo bueno, abunda.
La pasada vez que lo escuche empezó su programa con una bella melodía que interpreta la tabasqueña que canta sin zapatos en el escenario y que se llama Yekina Pavón, una voz que muchos de los artistas brincotones, quisieran.
A ella le encanta la trova cubana y su singular letra y ritmo y es por eso que el amigo Tranquilino Pérez Arriaga, no le retira la atención.
Sigue así y no me perderás como tu fiel, radioescucha.
Correo electrónico: técnico.lobo1 gmail.com
Javier Rosales
Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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