Culpables del fracaso
Admítase, o no, el pútrido sistema de partidos, del que es parte Movimiento Regeneración Nacional (morena), impide la evolución del Poder Legislativo al anteponer intereses de ‘tribus’ a la construcción de un nuevo marco legal para, mediante el diálogo, alcanzar consensos en la diversidad.
Cierto es que la reforma electoral, de Claudia Sheinbaum Pardo, nació muerta.
Por dos razones muy simples:
Ser una copia de la malograda iniciativa que, en 2022 promoviera el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador --al proponer reducir la cifra de legisladores plurinominales, recortar el financiamiento público a los partidos políticos y adelgazar el gasto de los procesos electorales--, y
Cerrarse la presidenta a entablar negociaciones con ‘la oposición’ a fin de alcanzar acuerdos sustantivos --inclusive ignoró a sus aliados del PT y PVEM--, dejando esa responsabilidad en manos de Rosa Icela Rodríguez Velázquez (secretaria de Gobernación), Luisa María Alcalde Luján (lideresa nacional de morena) y Ricardo Monreal Ávila (pastor de la bancada guinda, en la cámara baja), como al encargado del proyecto: Pablo Gómez Álvarez.
Hubo también otros ‘operadores’ que minimizaron a la oposición. Pero, igual a los aliados como el diputado Francisco Arturo Federico Ávila Anaya, quien cotidianamente se burlaba en programas audiovisuales y entrevistas, con los medios de comunicación impresos, de los contras a la reforma, con datos estadísticos, según él, de lo que quiere el pueblo de México.
Además de ellos, asoman como operadores sustantivos los senadores José Gerardo Rodolfo Fernández Noroña y Moisés Ignacio Mier Velazco, el presidente de la Junta de Coordinación Política de la cámara alta.
Así que, entre otras estampas de la nomenclatura guinda, ellos son los culpables del fracaso de Claudia Sheinbaum Pardo, por malentender que el tiempo del autoritarismo no es el tiempo que espera el pueblo mexicano.
De cualquier forma, quizás a partir de mañana --tras ser rechazada por el pleno cameral la reforma político-electoral de Sheinbaum Pardo-- inicie a nivel nacional un movimiento en defensa sobre su derrota, contemplando:
Que el rechazo, a la propuesta presidencial, atenta contra el pueblo, como argucia para
Adelantar los tiempos proselitistas del proceso electoral que viene y al través de una estrategia mediática eliminar, en las urnas, a la oposición.
Como fuere, el fracaso presidencial es un hecho.
Como lo fue el fracaso de su antecesor (en 2022) respecto al tema en comento.
Y es aquí, precisamente, cuando surgen tres preguntas a Claudia:
¿Por qué no sostuvo diálogos personalmente con los dueños de los partidos aliados y opositores al suyo, antes de promover la reforma?
¿Acaso creyó que el paternalismo gubernamental hacia quienes en éste fincan su alimentación o por compra de los medicamentos que les son negados por las instituciones le creen, para seguir apoyándola?; y
¿Tampoco se ha dado cuenta de que no es con discursos ni con apapachos como podría legitimarse en el cargo?
Lo comento porque en el fracaso de la reforma electoral aparecen más responsables, como lo consigné líneas arriba.
Y son ellos, precisamente, quienes quieren evadir esa responsabilidad culpando a sus pares opositores, cuando no fueron capaces de decirle a su presidenta que la reforma electoral, a cargo de Pablo Gómez Álvarez, sería rechazada por ambivalente y desatinada.
El ejemplo más claro es la elección (propuesta en la reforma) para ser diputado plurinominal, electo directamente en las urnas, pues un candidato estaría obligado a recorrer la circunscripción electoral por la que juega.
Respecto la segunda circunscripción (donde se enmarca Tamaulipas), aparecen Aguascalientes, Coahuila, Guanajuato, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas, haciendo campaña territorial,
¡Vaya, barbaridad!
¿Acaso los asesores presidenciales no repararon en el gasto que los aspirantes a diputados de representación proporcional tendrían que hacer, en su recorrido interestatal, que sería superior el gasto de campaña de un candidato uninominal que sólo atendería un distrito, aunque no lo haga ya apoltronado en la curul, en realidad?
En fin, ese es tan sólo uno de los desaciertos para desechar de plano la iniciativa presidencial inclusive, en la sesión plenaria de la víspera, no todos los diputados de morena votaron a favor, según pudo confirmarse en el tablero, donde hay tres legisladoras guindas que votaron en contra: Giselle Arellano Ávila, Santy Montemayor Castillo y Alejandra Chedraui Peralta.
Además, Olga Sánchez Cordero se abstuvo y faltaron dos diputados, también de morena, a la sesión ordinaria. Así que 11 legisladores del rebaño verde y uno del PT se sumaron a la ola guinda.
Pero, palo dado, ni Dios lo quita.
Correo: jusam_gg@hotmail.com
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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