La democracia a meses sin intereses; política prostituida
Ser aspirante a una candidatura en Morena —como lo fue en los viejos y gloriosos tiempos del PRI— no es cuestión de méritos, ideas o trayectoria. Es, simple y llanamente, tener con qué pagar la entrada. La política dejó de ser servicio público y se convirtió en un negocio de alto riesgo… pero de alto rendimiento.
Hoy, en un municipio pequeño de Tamaulipas, un aspirante “modesto” debe invertir, bajita la mano, entre dos y tres millones de pesos. Y eso siendo conservadores. Porque entre bingos solidarios, rifas patrióticas, despensas, medicamentos, gasolina, asistentes, segundos frentes y esos parientes que “se mueren” religiosamente cada tres años, el dinero se evapora. Si además se meten a la publicidad —espectaculares de 40 o 50 mil pesos mensuales— el sangrado es constante.
La primera reflexión es obvia: llegan quebrados. Si logran la candidatura todavía falta lo más caro: la campaña formal y la operación de la famosa “estructura electoral”, ese eufemismo elegante para justificar otro costal de billetes.
No los quiero justificar —pero se entiende— que lo primero que hagan al llegar sea ir directo a la caja de las galletas. La inversión fue alta y el proverbio popular no falla: primero mis dientes. El municipio puede esperar; la deuda no.
Más triste aún es el caso de quienes le metieron dinero, consiguieron patrocinadores y, a la mera hora, se quedaron en la raya. Esos no solo cargan con la derrota, sino con deudas tan grandes que todavía deben hasta los calzones que traen puestos. En política, perder también se paga… y con intereses.
El problema es que así se ha normalizado el juego. Los ciudadanos ya lo saben. Aprovechan los días de precampaña y la corta campaña para exprimir a los aspirantes, conscientes de que, una vez en el poder, se olvidarán de promesas, sonrisas y abrazos. Es una relación tóxica, pero funcional para ambos lados.
Mientras la política siga prostituyéndose de esta manera, seguiremos teniendo municipios abandonados y autoridades omisas. Porque, siendo honestos, resulta más barato meterle unos cuantos millones a una campaña y recuperarlos en el primer año de gobierno que gobernar bien durante tres.
Y aquí viene la pregunta incómoda, la que nadie quiere responder en voz alta: ¿cuánto costará ser candidato en Reynosa, Nuevo Laredo o Matamoros?
Seguramente no es barato. Pero visto el negocio, hay quien lo considera una ganga.
Marco Esquivel
Valle Hermoso, Tamaulipas 1973
Periodista, Agente de Seguros y Consultor Político
Tiene una maestría en Gobierno y Política Pública; un Máster en Gestión de Riesgos y un Máster en Consultoría Política. Es director general del periódico digital HOYTamaulipas.
Como agente de Seguros, en 2024 obtuvo la designación como Máster en Seguros Personales, concluyendo su carrera con el Diplomado en Finanzas Personales y Familiares en el ITAM; cuenta con cédula para intermediar seguros personales, empresariales y agrícola y ganado, en 2025 otuvo su cédula para intermediar Fianzas. Es miembro de la Million Dollar Round Table (MDRT) que congrega a los mejores agentes de seguros internacionalmente.
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