Egidio, el arte de sobrevivir en silencio
En Tamaulipas, llegar a la gubernatura nunca ha sido garantía de un buen final. Más bien, suele ser el primer capítulo de una tragedia judicial. En ese contexto, Egidio Torre Cantú merece un reconocimiento que nadie le ha dado: el de haber entendido, quizá antes que nadie, que en política estatal sobrevivir es desaparecer.
Egidio llegó al poder por una de las páginas más dolorosas de la historia reciente. Tras el asesinato de su hermano Rodolfo Torre Cantú, asumió la candidatura sin aparecer siquiera en la boleta… y ganó. Gobernó seis años sin el carisma, el arrastre ni la conexión popular de Rodolfo. Desde temprano le colgaron el mote de gobernador ausente. Y, siendo justos, algo de razón había.
Conforme se acercaba el final del sexenio, el ambiente era claro: el PRI estaba derrotado y el panista Francisco García Cabeza de Vaca sería el siguiente gobernador. Y aquí viene la jugada fina. Mientras otros se atrincheran, Egidio tendió puentes. Lo invitó a un informe, lo sentó en primera fila y lo trató como gobernador electo antes de que fuera candidato. Política de sobrevivencia, le llaman.
En ese mismo periodo estalló el escándalo del dinero que habría salido de Chihuahua para financiar campañas priistas. El ruido fue fuerte, las versiones muchas y las pruebas… pocas. Se dijo que el dinero llegó a Tamaulipas, pero no a Baltazar Hinojosa Ochoa, se sospecha y sin pruebas que llegó a Cabeza de Vaca. El dinero apareció, pero nadie lo vio. Magia electoral.
La ruptura definitiva ocurrió en Tampico, cuando Baltazar intentó salvarse solo y declaró que él no era Tomás, no era Eugenio y no era Egidio. Aquello no fue un deslinde: fue una bofetada. Desde entonces, se presume, Egidio terminó de doblarse hacia el PAN. El resto es historia.
Al concluir su mandato, Torre Cantú se retiró discretamente a una mansión en San Pedro Garza García. Sin reflectores, sin conferencias, sin redes sociales y sin ganas de regresar. Nadó de a muertito. Una sola vez, medios afines a Cabeza de Vaca intentaron vincularlo con el dinero de Chihuahua. El ataque duró menos de 24 horas. Luego, silencio absoluto.
Y aquí viene la lección incómoda. Mientras Tomás Yarrington Ruvalcaba sigue preso por delitos ligados al narcotráfico; mientras Eugenio Hernández Flores fue encarcelado, liberado y aún carga una solicitud de extradición en Estados Unidos y el último Francisco García Cabeza de Vaca vive en el exilio porque si no ya estaría en la cárcel; Egidio vive tranquilo, lejos del escarnio, lejos del ruido y lejos de los tribunales.
Tal vez, después de todo, el verdadero manual del político exitoso en Tamaulipas no sea gobernar bien, ni mal, ni regular. Sea algo más simple: pasar desapercibido. No pelearse con el sucesor. No desafiar al poder entrante. No gritar inocencia ni presumir legado.
Lo más divertido es que muchas veces escuché comentarios negativos contra Egidio y ahora resulta que en sobrevivencia es San Egidio libéranos de las ordenes de aprehensión.
¡Qué cosas se miran en esta vida!
Marco Esquivel
Valle Hermoso, Tamaulipas 1973
Periodista, Agente de Seguros y Consultor Político
Tiene una maestría en Gobierno y Política Pública; un Máster en Gestión de Riesgos y un Máster en Consultoría Política. Es director general del periódico digital HOYTamaulipas.
Como agente de Seguros, en 2024 obtuvo la designación como Máster en Seguros Personales, concluyendo su carrera con el Diplomado en Finanzas Personales y Familiares en el ITAM; cuenta con cédula para intermediar seguros personales, empresariales y agrícola y ganado, en 2025 otuvo su cédula para intermediar Fianzas. Es miembro de la Million Dollar Round Table (MDRT) que congrega a los mejores agentes de seguros internacionalmente.
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