Desde hace tres años, Briseida Anahí busca a su hermano en las brechas de Reynosa
Reynosa, Tamaulipas.- Desde hace más de tres años, Briseida Anahí Maldonado recorre brechas, terrenos baldíos y zonas despobladas de Reynosa con una sola motivación, encontrar a su hermano. Su historia es una de las muchas que integran al Colectivo Amor por los Desaparecidos en Tamaulipas, pero también refleja el vacío institucional que enfrentan las familias de personas desaparecidas.
Briseida busca a Jesús Hidrogo Jr., desaparecido el 29 de agosto de 2022 cuando tenía 23 años en la colonia Loma Linda. Hoy tendría 26. Ante la falta de avances por parte de las autoridades, decidió unirse al colectivo hace casi dos años y medio, una decisión que, asegura, nació del amor y de la desesperación.
“Yo busco a mi hermano desde hace tres años y cuatro meses. Él ha sido mi motivación para andar aquí. A base de que las autoridades nunca me han dado una respuesta, tomé la opción de buscar”, relata.
El Colectivo Amor por los Desaparecidos está integrado principalmente por mujeres que tienen un familiar desaparecido, se organizan para realizar búsquedas en campo sin apoyo económico gubernamental. Ellas mismas costean gasolina, herramientas y alimentos mediante rifas, ventas y donaciones ciudadanas.
Las jornadas se concentran en brechas y zonas rurales de Reynosa, ahí, con picos, palas y varillas, inspeccionan puntos previamente marcados en mapas digitales. Buscan restos óseos en superficie, restos calcinados o indicios de fosas clandestinas.
Briseida está consciente que cada salida implica riesgos constantes, golpes de calor, animales venenosos y encuentros con personas armadas. “Estamos expuestas a muchas cosas. Una de ellas es no saber si vamos a regresar a casa”, afirmó. Aun así, continúa.
Con el paso del tiempo, la búsqueda dejó de ser únicamente personal. “Ya no nada más es mi hermano. Son todos los desaparecidos”, dijo Briseida. Escuchar las historias de otras mujeres del colectivo amplió su compromiso y reforzó su decisión de permanecer en el grupo, sin importar cuánto tiempo pase.
También envía un mensaje a quienes atraviesan por una situación similar: no esperar pasivamente. “Si las autoridades no hacen nada, no tengan miedo. Es por amor a tu familia. El miedo se va”, sostiene.
Para su hermano, dondequiera que esté, Briseida envió un mensaje: “Si él me llega a escuchar, o a ver, quiero que sepa que su hermana no se ha rendido, que ha dado todo por él y lo seguirá dando hasta donde Dios me lo permita”.
Mientras las cifras crecen, mujeres como Briseida continúan recorriendo el monte, convencidas de que buscar es la única forma de obtener respuestas y, eventualmente, algo de paz.
De acuerdo con el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (IMDHD), a través de la plataforma Red Lupa:

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