El evento multitudinario priista del sábado 10 de abril, en donde Rodolfo Torre Cantú Tomó protesta como candidato...
Por: Leticia Santoyo}13/04/2010 | Actualizada a las 18:17h
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El evento multitudinario priista del sábado 10 de abril,
en donde Rodolfo Torre Cantú Tomó protesta como candidato formal de su partido,
el Revolucionario Institucional, es una amplia demostración de la fuerza de una
organización política consolidada en Tamaulipas desde hace muchos años, pero
deja varias lecturas al respecto que deben ser tomados en cuenta por sus
líderes para no cometer más errores. Los tiempos van cambiando. La transición democrática que
vive México le ha abierto los ojos a muchos mexicanos de que hay otras formas
de ejercer el poder, no solo con la fuerza del gobierno público, quien se ha
extralimitado en sus tareas, ante la falta de vigilancia, evaluación y control
ciudadano de sus funciones, dando “manos libres” al gobierno para que
administre los bienes de la nación, pero a cambio solo hemos recibido abusos y
más desigualdad. El autoritarismo del Partido Revolucionario Institucional
a nivel nacional prologando por más de 7 décadas construyó una cultura
“mexicana” arraigada hasta la médula que hace parecer muchas cosas como
“normales” y que no suceden en otros países. Hemos sido testigos del cambio
cada seis años de Gobierno, claro, todos emanados del PRI, por ello, no hay
cambio de fondo, solo de forma. Hombres que van y vienen de secretaria a
dirección, a diputaciones, a coordinaciones, en fin, los mismos rostros, solo
funciones diferentes. Las viejas inercias del sistema único en el poder se
están heredando de generación a generación y parece ser que en 18 años, o sea
tres sexenios, veremos como los hijos de los hombres de poder se van
incorporando a los procesos políticos, algunos de manera incipiente, pero otros
tendrán la gran oportunidad de aparecer en el escenario público como dice mi
padre hasta parecen “gente grande”. Manuel Cavazos Guerrero, podría estar en la
lista de diputados plurinominales y quien quita hasta ser el líder camaral, que
no es el único, ahí tenemos también a Ernesto Solís Gómez, hijo de la aún
Senadora Amira Gómez. Claro que en el reparto del “pastel” todos quieren estar,
no solo los hijos, también hay hermanos y hermanas, cuñados, primos y demás
parentela que se siente conderechos por
“haber trabajado” duro en la función pública. El nepotismo político es un síntoma
de un sistema político enfermo de poder y que no encuentra contrapesos por
ningún lado, pues la iniciativa privada se ha dejado corromper con sustanciales
ganancias, lo cual le impide juicios objetivos, al ser parte del sistema y una
sociedad pasiva, sometida a la vida cómoda. En México tuvo que ser Fox el que pusiera fin a la cadena
de herencias priistas en la federación, pero por supuesto que ahora el Partido
Acción Nacional hace lo mismo. El punto de cuestión es que con todo y sus
“metidas de pata” de nuestro ex presidente, fue como pudimos darnos cuenta de
cuantas cosas andaban mal en el gobierno federal. Todos esos errores del PRI ya no están en el plano
nacional, ahora están en los Estados, donde se gobierna – si ahora, si los
señores gobernadores, gobiernan, porque antes el Presidente no los dejaba- a
las viejas costumbres de la fuerza política, el acarreo, la compra de
conciencias, “quita y pon”. Se terminó el PRI-Gobierno y ahora vemos el
PRI-Estado. Es seguro, Rodolfo será gobernador. Y todos los que
simpatizan con el galeno se concentraron en el Poliforum de Victoria, aún sin
invitación, lo cual obligó a los organizadores a abrir las puertas de este
centro social olvidando la seguridad de todos, incluso del candidato, por
fortuna, no hubo incidente alguno. Ello, es una clara muestra de una
organización rebasada en sus expectativas. La desorganización se vio desde
antes. Por ejemplo, en el caso de prensa, hubo quienes se quedaron esperando la
invitación y ante la ausencia de ésta, prefirieron no asistir, por la
posibilidad de ser rechazados en la entrada al evento. Los cambios en las administraciones estatales tendrán que
venir más pronto de lo que prevén, pero, no deben ser de forma, sino
transformaciones estructurales de fondo. Primero, la transparencia y la
rendición de cuentas no es una actividad aplazable. Segundo, los ciudadanos
organizan y vigilan las elecciones, aunque al frente de los organismos
electorales estén personas comprometidas con el sistema. Tercero, ya entramos a
las tendencias democráticas de los países más avanzados del mundo. ¿Por qué
esperar la caída del PRI, en Tamaulipas para romper con las viejas inercias? Comentarios: mlsantoyo@hotmail.com
Lety Santoyo
Doctora en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela.
Profesora de Tiempo Completo e investigadora de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Miembro de La Asociación de Ciencias Políticas.
Ha trabajado para medios impresos y radio, desempeñando cargos como reportera, jefa de redacción y columnista. También participó como Directora de Comunicación Social en la administración actual.
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