Si no hubo para ir a Acapulco… sol y playa, en Tampico, La Pesca y la Bagdad parecía que no sería lo de otros años...
Por: Leticia Santoyo06/04/2010 | Actualizada a las 16:58h
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Si no hubo para ir a Acapulco… sol y playa, en Tampico,
La Pesca y la Bagdad parecía que no sería lo de otros años. Ya era jueves
“santo” y los turistas no llegaban, uno que otro paseante llegaba y con la
misma se regresaba, a decir verdad, ni los puesteros querían instalarse de
manera fija, las cifras alegres de la Secretaría de Turismo no dan cuenta del
fenómeno de ausentismo que se registro en la Semana Santa 2010, parece que
ahora si se escuchó el llamado de la iglesia para quedarse en casa en los días
de “guardar”, días de penitencia o manda. Muchas reservaciones a los hoteles fueron canceladas una
semana antes, otras cancelaciones se dieron durante la semana mayor y fue hasta
el viernes cuando empezó a fluir el turismo de playa. Los prestatarios de
servicios tuvieron dos días de recuperación económica, ciertamente, la
ocupación hotelera se fue al 100 por ciento, ante la desconfianza de acampar en
la playa, para el sábado en la tarde y domingo temprano, nuevamente la
retirada. Las cifras son muy manipulables y las autoridades suelen
jugar muy bien con ellas. Tal vez sea cierto que llegamos al millón de
paseantes en los lugares turísticos, cuando el año pasado las estadísticas se
inclinaban por el millón y medio, la diferencia es que la cifra se sostenía
entre cuatro o cinco días consecutivos de la semana mayor y ahora se redujo a
24 horas, en el mejor de los casos el paseante alargó su estancia 48 horas. La transparencia y la rendición de cuentas son temas que
están en entredicho en la cultura política del Gobierno, y no voy muy lejos
para justificar por qué. La primera, es preferible “jugar” con las cifras que
aceptar una mala imagen y segundo, hay que preguntar como otros años donde está
la contraloría que no vigiló los bienes muebles de la administración, pues
parece que dentro de ese “gran” porcentaje de paseantes fue más visible el uso
de vehículos oficiales para uso personal en los sitios de recreo. Las unidades pick up son las más socorridas para
trasladar cuatrimotos, hieleras, maletas y arrastrar remolques, sin embargo,
pudimos observar carritos oficiales como unidades de carga en la playa, al fin
y al cabo…”no es de ningún llorón”, ni el sobrepeso, ni la atascada, ni su uso
forman parte de esas cuentas alegres que nos dicen, porque de esa información
jamás recibiremos voluntariamente cuentas. Creo que cuando el Gobierno de Vicente Fox aceptó entrar
al mundo civilizado de la transparencia, la rendición de cuentas y el acceso a
la información pública, no tenía ni idea de los alcances que ello implicaba y
que no resulta nada fácil romper con viejos esquemas tradicionales de
ocultamiento informativo, de manipulación de resultados y cifras, además de
pintar un panorama de “color de rosa” siempre y en toda ocasión. A nadie en el gobierno le “cae el veinte” que ahora son
sujetos observados por la sociedad y continúan con la misma mentalidad del “no
pasa, nada” y del “qué tanto, es tantito” y a pesar de la gran apatía social
para ejercer su derecho ciudadano de exigir una mejor administración del dinero
público, hay que reconocer que la ausencia de voces y actitudes ciudadanas,
también es un síntoma de observación, que puede trasladarse a las urnas, no
como abstencionismo, sino como voto duro. Quienes tienes
asignado a su cargo un vehículo oficial, un teléfono celular o cualquier bien
que se compra con dinero público tiene un compromiso y debe responder por su
uso o destrucción, pues creo que la sociedad está cansada de mantener zánganos,
obesos, chupa sangre del erario que se dan la vida de reyes con nuestros
impuestos, en el gobierno, todos deben entregar cuentas. No es posible continuar por la vía de nuevos impuestos,
de gasolinazos, de alza indiscriminada de servicios públicos y reducción salarial
de la clase trabajadora, cuando vemos el despilfarro y una mala administración
de nuestros recursos, cuando a nadie le cae “el veinte” que entramos en la era
del fin del “año de Hidalgo” y que alguien tiene que poner un alto a todos los
atropellos y abusos que se cometen conlos bienes sociales. Los políticos se han convertido en una especie de
monarquía que le cuestan caro al país, sin embargo, en esos países donde hay
reyes, la sociedad siente orgullo de la nobleza, en cambio en México, que podemos
decir o sentir de nuestros políticos… solo tristeza. Comentarios mlsantoyo@hotmail.com
Lety Santoyo
Doctora en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela.
Profesora de Tiempo Completo e investigadora de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Miembro de La Asociación de Ciencias Políticas.
Ha trabajado para medios impresos y radio, desempeñando cargos como reportera, jefa de redacción y columnista. También participó como Directora de Comunicación Social en la administración actual.
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