Este sexenio está bajo lupa. La culminación de las administraciones estatal y las municipales deberán darse en un marco de transparencia y de legalidad; todos los que se van deberán dejar al servicio de la comunidad...
Por: Leticia Santoyo19/10/2010 | Actualizada a las 18:59h
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Este
sexenio está bajo lupa. La culminación de las administraciones estatal y las
municipales deberán darse en un marco de transparencia y de legalidad; todos
los que se van deberán dejar al servicio de la comunidad todos los bienes que
se compraron con recursos públicos, eso incluye la documentación, estudios,
análisis, equipo mobiliario, inmobiliario y vehículos y todo, todo
absolutamente todo. Lo que no encuentren físicamente “los que llegan”, deberá
estar respaldado con documentos que expliquen el destino que les dieron, pero
sobre todo debemos tener la seguridad que no le “hicieron al mago” desapareciendo
unidades motriz, muebles, equipo de oficina, cuadros, televisores y todo lo
demás, como siempre sucedía a final de cada gestión. Y digo que la
administración está en la mira, porque el Instituto de Transparencia y Acceso a
la Información Pública el sexenio pasado no existía y ahora será corresponsable
en decirnos ¿en dónde quedó la bolita”.
Desde ahora, los presidentes municipales y funcionarios estatales tienen la
responsabilidad entregar todo lo que no es suyo. Se firman actas de entrega-recepción
que serán documentos que podremos revisar de acuerdo con la Ley. Estos
documentos revisables sobre la administración estatal deberán incluir los
bienes que se dejen “encargadas” a las agrupaciones “sociales” como la CNC u
otras organizaciones. Hasta hace seis años, nadie tenía obligación de “ser
transparente”.
Y es que no son pocos los funcionarios y los trabajadores que a estas fechas ya
empiezana hacerse los despistados o
quieren pegarle al mago para desaparecer desde un bote de basura hasta una
computadora; no se diga una camioneta o un vehículo que fue puesto a su
disposición para una buena realización de su trabajo.
Aunque el Contralor gubernamental a cargo de José Zermeño Arriola prometa
evitar en su caso la desaparición de vehículos, sus declaraciones están en
ENTREDICHO, hay que ver cuánto esto es de cierto. El saqueo ya empezó. A decir
verdad, carece de capacidad para vigilar que nadie se llave nada. Se han hecho “sordos”
o “ciegos” para no escuchar o ver quién se queda con este tipo de unidades o
con partes del motor, llantas, etc., estacionamientos completos se están
convirtiendo en “deshuesaderos” sin que nadie haga nada.
Me llama la atención que el contralor del Estado, vierta declaraciones como esa
en los medios de comunicación, sobre todo que diga “que ahora no sucederá, como
en otras administraciones”.
Algunas cuestiones ponen en tela de duda la buena fe del Contralor estatal. Por
ejemplo: el Secretario de Administración “puso el grito en el cielo”, y declaró
que hay faltantes en varias dependencias. Principalmente han “desaparecido
misteriosamente” monitores, teclados o sillas; aunque también se justificó por
adelantado. La contraloría lo niega; sus argumentos: “están mal clasificados”.
Ojala y que esto no se generalice, porque entonces, en donde se encontrarán las
cosas mal clasificadas o más bien en casa de quien.
En los municipios pasa lo mismo. Hay quienes se sienten dueños de los
vehículos, no es precisamente que se hayan “encariñado” porque las utilizaron
en las actividades propias de la gestión Municipal, debido a que algunos
muebles curiosamente apenas compraron este año.
En varios Municipios los Presidentes han empezado a sacar “sus pertenencias”,
otros se están llevando también otras que no lo son. Y es que según parece esos
objetos no están “clasificados ni inventariados”. No quieren dejan los más
insignificantes cuadros de las oficinas, ni las tijeras, hojas de máquina,
escritorios…quieren reportar en cero. Lo que entró salió.
Otro ejemplo: el hoy diputado electo
Sergio Guajardo Maldonado quien entregó el cargo recientemente su
responsabilidad al frente de la Lega de Comunidades Agrarias y Campesinas, hace algunos días, estrenó una lujosa camioneta
cuatro puertas, que dicen adquirió con recursos de esa organización. Se escucha
el rumor que tampoco entregó cuentas de una unidad que le fue pagado por una
aseguradora después de haberla chocado y declarado pérdida total; otra Cherokee
y un Volkswagen que le pusieron a su disposición cuando tomó posesión en la CNC.
¿Será que ahora si nos rendirán cuentas? O seguiremos en el mismo cuento de
hadas, con o sin una Ley de Transparencia.
Doctora en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela.
Profesora de Tiempo Completo e investigadora de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Miembro de La Asociación de Ciencias Políticas.
Ha trabajado para medios impresos y radio, desempeñando cargos como reportera, jefa de redacción y columnista. También participó como Directora de Comunicación Social en la administración actual.
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