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Sección: Editoriales / Rutinas y quimeras

Los chichimecas de Tamaulipas

Por: Clara García 19/04/2013 | Actualizada a las 09:34h
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La historia oficial mexicana nos enseña desde pequeños que el territorio prehispánico estaba dividido por dos grandes zonas Mesoamérica y Aridoamérica, en la primera habitaban los grupos indígenas “civilizados” porque poseían “cierta cultura” que a través de los códices, edificaciones, estelas y otros testimonios podemos conocer.

Aridoamérica, sin duda, es algo totalmente diferente para la historia de México, representa una extensa región habitada por tribus chichimecas de diversas denominaciones y leguas cuya característica común fue el salvajismo. No voy a detenerme a hablar de los mesoamericanos, pues de todos es conocido la grandeza maya, mexica, olmeca, tolteca, zapoteca entre otras.

Parece como si en la historia de México se hubiera construido un binomio: mesoamericanos igual a civilizados y chichimecas igual a salvajes, o siendo más radicales, mesoamericanos buenos, chichimecas malos. Bajo esta premisa, todos los mexicanos nos hemos arropado con orgullo mesoamericano y nos sentimos herederos de los mexicas y los mayas, de todo lo esplendoroso y fascinante que pueden resultar esas culturas.

Tamaulipas fue el último territorio en ser colonizado por los españoles, fue hasta la mitad del siglo XVIII una isla de salvajes para la Corona que en varias ocasiones fracasó en sus intentos de apropiarse estos territorios. Me llama la atención lo aguerrido de estos indios y siempre me he preguntado ¿Qué tenían estos chichimecas que hasta 1749 no habían podido ser reducidos?

Fray Vicente de Santa María escribía: “En las llanadas dilatadísimas que se extienden desde este país hasta la raya de la provincia de Texas y hasta lo más septentrional del continente, era incontable el número de naciones bárbaras que vagaban sin haber oído jamás algunas de entre ellas el nombre de las naciones conquistadoras de las Américas.”

Su naturaleza aguerrida, su fama de guerreros, es quizá en la visión occidental otro atributo de su salvajismo, sin embargo, en gran parte de la gran chichimeca, la colonización española no se dio por el sometimiento, como la historia oficial nos ha enseñado, sino producto de un constante intercambio cultural.

Tamaulipas fue el último territorio en ser colonizado por los españoles, fue hasta la mitad del siglo XVIII una isla de salvajes para la Corona que en varias ocasiones fracasó en sus intentos de apropiarse estos territorios. Me llama la atención lo aguerrido de estos indios y siempre me he preguntado ¿Qué tenían estos chichimecas que hasta 1749 no habían podido ser reducidos?

Fray Vicente de Santa María escribía: “En las llanadas dilatadísimas que se extienden desde este país hasta la raya de la provincia de Texas y hasta lo más septentrional del continente, era incontable el número de naciones bárbaras que vagaban sin haber oído jamás algunas de entre ellas el nombre de las naciones conquistadoras de las Américas.”

Los chichimecas han sido estigmatizados por una historia oficial cuya visión fragmentada del proceso histórico ha contribuido comprender de manera sesgada nuestros orígenes.

Arbitrariamente se habla de México prehispánico que comprende desde el pleistoceno hasta la llegada de los españoles en el siglo XVI, dando prioridad al desarrollo de los mesoamericanos; conquista, virreinato y colonia, despachando de una pincelada tres siglos que se resuelve con la palabra explotación, a este periodo corresponden los siglos XVI, XVII y XVIII; México independiente siglo XIX y México contemporáneo, siglo XX.

Cada periodo con su dinámica propia, hace que los mexicanos de hoy comprendamos esa historia no como un largo proceso donde se ha formado nuestra identidad sino como parte de un México de hace 100 ó 200 años.

Ser tamaulipeco, ser norteño, es parte de una identidad que nos obliga a un ejercicio de otredad histórica, donde el otro, el salvaje se vuelva parte de este territorio que habitamos. Tierra agreste que hemos dominado al igual que él en el pasado, soportando los climas extremos, migrando permanentemente y viviendo en climas de violencia, por el territorio o las mercancías.

E-mail: claragsaenz@gmail.com

Clara García Sáenz
Historiadora y Promotora Cultural; catedrática de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
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