Tamaulipas y Altamira: nueva etapa y retos para consolidar el desarrollo
Especialista en políticas públicas y desarrollo de PyMEs.
La incorporación de la maestra Anabell Flores Garza a la Secretaría de Economía de Tamaulipas, por designación del gobernador Américo Villarreal Anaya, representa una oportunidad para imprimir mayor dinamismo a la política económica estatal.
Su experiencia de más de doce años en atracción de inversiones, desarrollo industrial y comercio exterior constituye una plataforma favorable para fortalecer los resultados de la administración estatal.
El desafío consiste en transformar el tiempo restante del gobierno de la transformación en una etapa de consolidación productiva, generación de empleos formales, diversificación industrial y fortalecimiento de las empresas tamaulipecas.
La primera prioridad debe ser fortalecer a las pequeñas y medianas empresas mediante capacitación empresarial, digitalización, asesoría fiscal, simplificación administrativa y mecanismos para la apertura ágil de negocios.
Se propone relanzar el programa “Hecho en Tamaulipas” y organizar “Foros PyME Regionales” para vincular a proveedores locales con maquiladoras, grandes industrias, empresas energéticas y dependencias públicas estatales.
La meta debe ser convertir a las PyMEs en proveedoras efectivas, no solamente en participantes de exposiciones comerciales.
Para ello, es indispensable establecer directorios de necesidades de compra, impulsar certificaciones de calidad y facilitar contratos de proveeduría.
Se propone crear o fortalecer el programa “Tamaulipas Exporta”, con financiamiento accesible, capacitación aduanera, acompañamiento logístico y asesoría para obtener certificaciones internacionales.
Las empresas agroindustriales, manufactureras y de servicios deben incorporarse progresivamente a las cadenas de exportación, aprovechando la infraestructura fronteriza, portuaria y ferroviaria de la entidad.
El nearshoring representa una oportunidad que Tamaulipas todavía debe aprovechar con mayor intensidad.
Se requiere una estrategia profesional de promoción internacional, con una cartera de proyectos ejecutivos, disponibilidad de terrenos industriales, acceso a energía y agua, infraestructura logística y certeza regulatoria.
La Secretaría de Economía debe establecer una Ventanilla Única de Atención a Inversionistas y dar seguimiento personalizado a cada proyecto hasta concretar su instalación y la generación de empleos.
La inversión mexicana debe recibir especial atención.
Se propone atraer capitales nacionales hacia los sectores agrícola, ganadero, agroindustrial, eléctrico-electrónico, automotriz, médico, turístico, aeroespacial, farmacéutico y energético.
También deben abrirse oportunidades en energías eólica y solar, microprocesadores, tecnologías de la información, centros de datos e inteligencia artificial.
Los polos de desarrollo deben convertirse en plataformas de inversión productiva, innovación y empleo especializado.
El Fondo Tamaulipas debe recuperar un papel protagónico mediante créditos blandos, financiamiento a la palabra con mecanismos responsables de evaluación y garantías que faciliten el acceso de los emprendedores al sistema bancario.
La prioridad será convertir negocios informales en unidades económicas registradas, con acceso a seguridad social, capacitación y mercados.
Cada programa deberá contar con metas de créditos otorgados, empresas formalizadas y empleos permanentes creados.
La estrategia debe reconocer la diversidad productiva estatal y atender las vocaciones económicas de cada región.
Frontera norte: Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros deben consolidar la logística, el comercio exterior, la manufactura, la electromovilidad y la proveeduría industrial.
Zona centro: Ciudad Victoria debe fortalecer los servicios profesionales, la educación superior, las tecnologías digitales, la administración pública y el emprendimiento.
Zona Huasteca y conurbación sur: Tampico, Ciudad Madero, Altamira y los municipios vecinos deben impulsar el turismo, los servicios médicos, el comercio, la industria energética y la logística portuaria.
Zona agropecuaria y granero: San Fernando, Valle Hermoso, Río Bravo y otros municipios agrícolas requieren fortalecer la agroindustria, el almacenamiento, la comercialización y la tecnificación.
Zona citrícola: Güémez, Padilla, Hidalgo y la región de Jaumave deben avanzar en la transformación, el empaque y la exportación de cítricos.
Zona cañera: El Mante y Xicoténcatl requieren modernización agroindustrial, aprovechamiento de subproductos y diversificación de cultivos.
Zona ganadera: Aldama, González, Tula y otras regiones rurales deben fortalecer la sanidad, la genética, la engorda, el procesamiento y la comercialización pecuaria.
Altamira merece un capítulo especial.
Su incorporación al programa nacional de Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar representa una oportunidad histórica para Tamaulipas.
Su puerto industrial, conectividad carretera y ferroviaria, infraestructura energética y presencia de conglomerados industriales ofrecen ventajas competitivas para atraer inversiones nacionales y extranjeras.
La Secretaría de Economía debe construir una agenda conjunta con el Ayuntamiento que encabeza el doctor Armando Martínez Manríquez, el Gobierno Federal, la Administración del Sistema Portuario Nacional (ASIPONA), la Asociación de Industriales del Sur de Tamaulipas (AISTAC) y los empresarios de la región.
La prioridad será acelerar la instalación de nuevas industrias, fortalecer la proveeduría local y desarrollar cadenas de valor en petroquímica, energía, manufactura, logística, alimentos y servicios especializados.
También debe aprovecharse el potencial de los proyectos energéticos, particularmente en gas natural, electricidad, energías limpias y nuevas tecnologías industriales.
El objetivo es que el crecimiento de las grandes empresas se traduzca en oportunidades para las PyMEs de Altamira, Ciudad Madero, Tampico y el resto del sur tamaulipeco.
El Polo debe medirse por las inversiones concretadas, los empleos formales generados, los salarios competitivos, las empresas proveedoras incorporadas y el bienestar alcanzado por las familias.
Altamira puede convertirse en el principal laboratorio de desarrollo industrial sostenible del estado y en una plataforma estratégica del Plan México.
CONCLUSIÓN
La nueva titular de la Secretaría de Economía tiene la oportunidad de convertir los últimos años del gobierno de Américo Villarreal Anaya en una etapa de resultados verificables.
Se necesita coordinación entre gobierno, universidades, empresarios y municipios, con indicadores públicos trimestrales y metas regionales que permitan evaluar los avances de la política económica estatal.
La transformación económica de Tamaulipas no debe medirse únicamente por los anuncios de inversión, sino por su capacidad para generar empresas, exportaciones, empleos formales, innovación y mejores ingresos familiares.
El reto de Anabell Flores Garza es pasar de la promoción económica a la consolidación de un modelo de desarrollo sostenible, incluyente y territorialmente equilibrado.
Jorge Alfredo Lera Mejía
Tampiqueño, Economista (ITAM), LAE, Maestro en Economía y Doctor en Administración Pública (UAT).
Asociado del INAP, Subsecretario del Exterior de la Federación del Colegio Nacional de Economistas y Vicepresidente zona noreste de la LER. Inicia su carrera en 1977 y ha desempeñado diversos cargos en la Administración Pública Federal, en Michoacán y en Tamaulipas.
Catedrático en la UNAM, ITAM, ULSA y actualmente profesor-investigador por la UAT e Instructor de la Auditoría Superior de la Federación.
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