Cacicazgo zacatecano
El diputado federal Ricardo Monreal Ávila le ganó, nuevamente, una partida a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo (en el ajedrez político) al imponer como candidata gubernamental de Zacatecas —disfrazada de ‘coordinadora estatal de la defensa de la transformación’— a su excuñada Verónica Díaz Robles.
Ciertamente, la reforma a la Ley Electoral prohíbe la postulación de los familiares hasta el cuarto grado a partir de 2030. Pero las instrucciones de la jefa del Ejecutivo federal fueron que Movimiento Regeneración Nacional (Morena) aplicara tal regla en el proceso electoral concurrente 2026-27.
Esto incluye a Zacatecas, desde luego.
No obstante, tanto la dirigente nacional del membrete guinda, Ariadna Montiel Reyes, como la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Minerva Citlalli Hernández Mora, desatendieron esa orden presidencial.
¿Acaso por temor a la reacción del legislador en caso de invalidar a su recomendada, con quien él mantiene aún vínculos familiares directos?
La aludida fue, hasta 2018, esposa de Luis Enrique Monreal Ávila —con quien procreó dos hijos—, cuyos hermanos Ricardo, David, Saúl, Rodolfo y Susana han ocupado diversos cargos públicos y de representación popular (federales y locales) a lo largo de casi tres décadas.
O sea, son los rostros políticos de la dinastía Monreal Ávila.
Y al menos tres de sus 13 excuñados se mantienen activos en puestos de elección:
Ricardo, quien por tercera ocasión es diputado federal. Fue senador dos veces; gobernador y jefe delegacional en la Ciudad de México;
David, actualmente se desempeña como gobernador de Zacatecas y antes fue senador y alcalde de Fresnillo; y
Saúl, quien fue diputado local en Zacatecas, munícipe de Fresnillo y ahora despacha como senador.
Rodolfo se desempeña, actualmente, como coordinador general de Desarrollo Tecnológico y Proyectos Especiales del Gobierno de Sinaloa; Susana despacha como consejera en asuntos comunitarios del Consulado General de México en San Antonio, Texas.
Sin embargo, quien se mantiene al frente de ese cacicazgo político y/o como jefe de la dinastía es Ricardo.
No obstante, asoman diferencias familiares por la preferencia marcada del diputado federal hacia su excuñada.
Prueba de ello es que el senador Saúl pidió que Morena aplicara en su tierra natal la ‘ley antinepotismo’, para impedir que su cuñada fuera elegida ‘corcholata’ del membrete guinda.
Así ocurrió en mayo próximo pasado, afirmando que Díaz Robles está legalmente impedida para competir (por la gubernatura) debido a las reglas internas de Morena contra el nepotismo, arguyendo que existe parentesco directo por los hijos en común con su hermano Luis Enrique.
Ricardo, por su parte, salió en defensa de Verónica, calificando como ‘injustos’ los ataques en su contra y pidiendo separar su labor política de su relación familiar pasada con los Monreal Ávila.
David (actualmente gobernador de Zacatecas) igual rechaza que haya imposición o existido favoritismo, defendiendo el proceso interno del partido y desestimando los reclamos sobre un supuesto control familiar estatal.
Al rechazo de la candidatura de Verónica —disfrazada de ‘coordinación estatal de la defensa de la transformación’— se han sumado varios políticos locales identificados con el senador Saúl, ya que éste parece no tolerar que la regla antinepotismo le fuera aplicada solamente a él, en Zacatecas.
Respecto a esa regla de evitar la herencia de cargos públicos, Saúl ha dicho que ésta debe aplicar, también, en Verónica Díaz, pues sostiene que, aunque esté divorciada de su hermano Luis Enrique, tiene hijos en común y llevan el apellido Monreal Díaz, generando un parentesco que, legalmente, debería impedirle competir en un proceso mientras su otro hermano, David, sea el gobernador del estado.
Fuera de esa ‘batahola’ familiar, lo cierto es que Ricardo Monreal Ávila hizo valer su estatus político en Morena imponiendo a su excuñada, lo que hace suponer que la presidenta lo respeta como líder político, o le teme, al consentir su decisión.
Un caso patético
La designación de Eugenio Segura Vázquez, alias ‘El Gino’, como defensor del comité de defensa de la transformación, en Quintana Roo —posición del Partido Verde Ecologista de México (PVEM)—, es un caso patético.
No por su corta edad (32 años), pero sí por su falta de experiencia (en materia política, sobre todo), aunque fue senador de la República al cumplir tres décadas de vida, tras haber fungido como secretario de Finanzas en el gobierno de María Elena Hermelinda Lezama Espinosa, con quien está supuestamente relacionado sentimentalmente.
La mandataria quintanarroense —mejor conocida como ‘Mara Lezama’— acaricia las seis décadas.
Sin embargo, no existen pruebas contundentes de tal idilio.
Cicuta
La declaración de Gloria de Jesús Molina Gamboa —exsecretaria de Salud en el régimen gubernamental de Francisco Javier García Cabeza de Vaca—, respecto al tráfico de influencias para favorecer al grupo Carmona Angulo, en la asignación de contratos comerciales, podría ser la punta de la madeja para ubicar a otros políticos que, actualmente, batean fuerte en el estado y, por supuesto, fueron cómplices tanto de esos ilícitos como del huachicoleo.
Entre ellos, hay funcionarios públicos, legisladores y alcaldes que, de una u otra forma, resultaron beneficiados.
Correo: jusam_gg@hotmail.com
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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