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Crueldad institucional

Por: Carlos López Arriaga El Día Lunes 10 de Agosto del 2026 a las 23:27

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Cd. Victoria, Tam. En el sonado caso de la Academia Doenitz, los sabuesos del fiscal GOVEA exploraban una isla y encontraron un continente. No parece un caso aislado.

A como pintan las cosas, estaríamos ante un patrón de conducta abusiva que hizo crisis tras la muerte de la joven DAFNE ZAPATA, pero apunta a un abanico amplio de prácticas malsanas.

Patología institucional. Por la grieta que abrió el caso DAFNE, afloran otros. Gente que de pronto cobra valor para añadir su denuncia, ante la oportunidad que hoy le brindan los medios. Algo similar al fenómeno conocido como “Me Too”. Por el espacio donde asoma una queja, aparecen más.

Los estudiosos conocen bien el fenómeno. Sucede con cierta frecuencia, aunque para ello se necesita ese primer impacto mediático que incentive a las otras víctimas. Que un caso lo suficientemente expuesto actúe como detonador, rompa el silencio y motive a la acción a quienes por años fueron forzados al mutismo.

Los que callaron por miedo, vergüenza o, más comúnmente, desconfianza en las autoridades, descubren que no están solos y que ese laberinto del dolor y de la culpa tiene salida. Se encuentran con los medios, las redes, gente dispuesta a escuchar, registrar y difundir los pormenores de cada caso.

LO QUE FALTA

Aparecen testimonios que antes permanecían dispersos, invisibles. Algo parecido sucedió con escándalos de abuso clerical, internados, equipos deportivos, artistas infantiles o escuelas residenciales en todo el mundo. La primera víctima abre una puerta.

Si los psicópatas a cargo de dicho plantel en Ciudad Madero fueron capaces de ahogar a una muchacha en un retrete, cabe preguntar qué otras prácticas atroces podrían identificarse en sus 31 años de historia.

En unas cuantas semanas han ido circulando otras denuncias que hacen pensar a los investigadores en algo más que un homicidio circunstancial.

Están detenidas tres personas: el director y propietario, el autonombrado “Comandante”, JORGE LUIS PONCE; su principal operadora, GIOCONDA MORA, alias “Sargento Estrella”, y una ayudante, DANNA YANINA CRUZ, de 18 años.

Esta última, en el doble papel de acusada y acusadora. Las víctimas la señalan como cómplice de JORGE LUIS y GIOCONDA; aunque la propia DANNA YANINA ha informado haber sido víctima de abuso por el propio JORGE.

El tema ya fue más allá del feminicidio para apuntar hacia posibles prácticas de maltrato, lo cual es común en las instituciones de su clase que, necesario es insistir, no son militares, sino militarizadas.

El Gobierno federal ha dejado en claro que no existe relación alguna entre dichos centros y las autoridades castrenses, SEDENA o SEMAR, cuya supervisión fue eliminada por una reforma calderonista, en la primera década de este siglo.

COMPLACENCIA OFICIAL

Tema aparte es el de la probable negligencia de las autoridades por no detectar a tiempo dichas prácticas salvajes que debieron ser proscritas desde hace muchos años en los planteles de todos los niveles.

Por supuesto, son bienvenidas las sanciones que ahora se apliquen, así como la revisión del estatus legal con que operan hoy en día en Tamaulipas y en todo el país.

Aunque la impresión de la gente es que quienes han tenido responsabilidad en estas áreas incumplieron su deber por muchos años y solamente están obrando de manera reactiva. Ahora sí, después del niño ahogado, quieren tapar el pozo.

Falló la acción preventiva entre esta burocracia educativa que hoy parece más preocupada por catapultarse desde su cargo para alcanzar una curul local, federal o algún cargo municipal. Más pendientes de la grilla, la tanda, la rifa, el cumple y la compe.

Entre los hallazgos colaterales y su factible “efecto cascada” en la investigación, se insiste en medios en que el lamentable suceso no sería un hecho aislado, sino una práctica recurrente. Pasaría así a convertirse en una línea lógica de investigación, dirigida a desentrañar el funcionamiento interno de la Academia DOENITZ.

NADIE LO DETECTÓ

Estaría pendiente saber qué otras prácticas se ocultan tras esos muros y cuántas personas de diferentes generaciones habrían sido afectadas desde su fundación en 1995 a la fecha.

Han ido reapareciendo videos antiguos, material que comenzó a circular en redes y medios, testimonios de gente que pasó por ahí en otras épocas, exalumnos animados a revelar su caso de manera pública.

Relatos de prácticas como tablazos, novatadas, aislamiento y otros castigos. Las humillaciones como parte regular de la disciplina. Normalizado todo. Más el rigor del silencio cómplice, por intimidación directa. La palabra prohibida durante años.

La Fiscalía de Tamaulipas se presentó, pues, a investigar una muerte y se topó con una práctica regular. Denuncias adicionales que ahora se constituyen en carpetas independientes.

Habría, entonces, un patrón sistemático de maltrato que nos lleva más allá de DAFNE, para preguntar quiénes, cómo y por qué permitieron que dicha subcultura de la crueldad estuviera operando durante años.

De comprobarse que este género de conductas no era la excepción, sino la regla, quedaría en un predicamento el trabajo de quienes tienen a su cargo responsabilidades elementales como la inspección escolar. Su rotundo fracaso.

Columnas anteriores:
https://lopezarriagamx.blogspot.com

Carlos López Arriaga

Autor de la columna “Interiores”, comunicólogo nacido en Ciudad Mante, radicado en Ciudad Victoria. Ha tenido varias responsabilidades en distintos medios de comunicación. La columna “Interiores” se publica en medios impresos de Tamaulipas como Grupo Expreso (Victoria, Tampico, Mante), El Mañana de Reynosa y numerosos medíos digitales de toda la entidad. Dos premios estatales de periodismo “Manuel Buendía”, en los géneros de Crónica y Entrevista.s

 

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