Mentiras reguladas
La propuesta de regular el contenido de los medios audiovisuales, a través de una nueva ley que determine lineamientos generales para la protección de los derechos de las audiencias en radio y televisión, sería el principio de un proyecto presidencial para, legalmente, acallar a sus críticos.
Fuentes oficiales aseguran que “no es un mecanismo de censura”.
Sin embargo, los concesionarios estiman que es una “ley mordaza”.
Esta reforma proyectada a la Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión, aseguran sus promotores, “está diseñada para empoderar a los ciudadanos frente a los abusos comerciales o la desinformación”, cuando la vía sería más corta al cambiar de sintonía o canal.
Sin embargo, como puntos estratégicos del proyecto, aparecen estos:
1) Distinción de contenidos.
Para que los medios diferencien claramente su información noticiosa, de opinión y publicidad, con menciones explícitas, cortinillas y mensajes en pantalla.
2) Códigos de ética obligatorios.
Los concesionarios de la radio y la televisión deberán emitir, registrar y publicar un código de ética propio para asegurar el respeto a la información.
3) Defensor de las audiencias.
La designación de un defensor “independiente” para recibir, analizar y responder formalmente las quejas del público, pero nombrado por la misma empresa.
4) Garantía de información veraz.
Se fortalece el derecho de la ciudadanía a recibir información verídica y oportuna, otorgando herramientas para confrontar la desinformación.
5) Derecho de réplica efectivo.
Facilita mecanismos ágiles para que las audiencias exijan la corrección de datos falsos o inexactos que afecten su imagen o entorno.
6) Inclusión y accesibilidad.
Introduce la obligatoriedad de medidas de accesibilidad para personas con discapacidad auditiva y representaciones visuales inclusivas.
7) Protección a vulnerables.
Mandata que la programación respete los derechos humanos, elimine la discriminación y asegure el interés superior de la niñez.
8) Foco en la autorregulación.
El modelo prioriza que los propios medios resuelvan inconformidades mediante sus defensorías internas antes de recurrir a sanciones estatales.
En teoría, la nueva reglamentación proyectada sería la panacea para dejar de oír mentiras cada mañana.
Como sea, los derechos de las audiencias son el conjunto de principios legales y garantías que protegen a los ciudadanos de contenidos no verídicos en radio, televisión y telecomunicaciones, pues su objetivo principal es asegurar que los medios cumplan con criterios de calidad, veracidad y pluralidad, equilibrando la libertad de expresión con la responsabilidad social.
Difícilmente prosperará esta iniciativa, pues es una copia, mal copiada, del proyecto reformatorio en la materia, promovido en 2013 por el entonces presidente Enrique Peña Nieto, cuando se crearon y elevaron a rango legal los derechos de las audiencias en México y, posteriormente, se expidió la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, en 2014.
Actualmente —según cifras oficiales— existen 2,026 radiodifusoras en el país autorizadas por el Gobierno Federal: 1,956 de Frecuencia Modulada (FM) y 365 de Amplitud Modulada (AM).
También hay 872 estaciones de televisión con licencia independiente que operan con autorización gubernamental.
Ciertamente, en su mayoría transmiten con harto desparpajo mentiras viles, supuestos y orientan los contenidos de acuerdo con sus propios intereses.
Así como en las mentadas “mañaneras”.
Por eso evito sintonizar la radio y los noticieros televisivos, aunque las redes sociales y los medios tradicionales impresos no cantan malas rancheras.
En concreto, estimo que el proyecto regulatorio del contenido de radio y televisión es un intento de evitar las críticas al Gobierno Federal —léase a Claudia Sheinbaum Pardo— y, de paso, una medición para promover una ley mordaza.
También, por supuesto, la excusa para mentir y luego aceptar yerros.
Lo digo con pleno conocimiento de causa.
Y, como cuarto ejemplo, este:
De cualquier forma, el proyecto reformatorio es defendido a ultranza.
¿Y acaso el proyecto también alcanzará a la “mañanera”?
Correo: jusam_gg@hotmail.com
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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