Ganó la mejor
Ha sido el Mundial que más he disfrutado. México volvió a competir, las grandes figuras aparecieron cuando el torneo las necesitó y la Copa terminó en manos del mejor equipo. Durante varias semanas pensé que Francia sería campeona. Tenía la plantilla más completa. España la desarmó en semifinales y la final confirmó que el mejor futbol también había encontrado la mejor estrategia.
El 1-0 sobre Argentina apenas cuenta una parte de la historia. España tuvo 65.1 % de posesión, realizó 20 remates contra dos, obligó a Emiliano “Dibu” Martínez a establecer un récord de 12 atajadas en una final mundialista y mantuvo a Argentina sin un solo disparo durante los primeros 116 minutos. Los campeones defensores apenas tocaron seis veces el balón dentro del área española. Nunca una final había mostrado una diferencia estadística tan amplia con un marcador tan estrecho.
Ni siquiera Lionel Messi pudo cambiar el partido. Más que la derrota del genio fue la despedida del más grande que marcó una época y el inicio definitivo de otra. Messi llegó a Estados Unidos como campeón del mundo y salió dejando una última lección de competitividad. Del otro lado aparecieron Lamine Yamal, Pedri, Cubarsí y una generación que apenas comienza. El relevo generacional rara vez se presenta con tanta claridad, hasta se volvió nota y tendencia el comercial de Messi bañando al bebé Yamal, en fin, destino.
Luis de la Fuente entendió que perseguir al mejor jugador de la historia habría sido un error. España cerró líneas de pase, redujo espacios y convirtió cada recepción de Messi en una decisión incómoda. Argentina sostuvo el empate gracias al Dibu mientras que España sostuvo el control gracias a un sistema.
Ahí estuvo la diferencia. Argentina tenía al mejor futbolista y España tenía el mejor equipo.
La selección española representa una evolución del futbol que conquistó el mundo hace más de una década. Conserva la precisión en el pase y el dominio de la posesión, aunque ahora acelera mucho más, presiona con mayor intensidad y aprovecha el talento de extremos como Lamine Yamal y Nico Williams. Rodri organiza, Dani Olmo interpreta los espacios, Fabián Ruiz rompe líneas, Cubarsí adelanta la defensa y Pedro Porro junto con Cucurella convierten toda la cancha en territorio ofensivo.
Gran parte de ese lenguaje nació en La Masia. De la Fuente reunió futbolistas formados en distintos clubes alrededor de una misma idea y consiguió que once jugadores pensaran el partido de la misma manera.
Su mérito fue construir un equipo antes que una colección de estrellas. Formó a buena parte de esta generación desde las selecciones juveniles, corrigió después del empate frente a Cabo Verde sin renunciar a la identidad y terminó levantando la Copa con una plantilla cuya edad promedio ronda los 26 años. Argentina llegó cerca de los 29. Tres años parecen poco pero en el futbol representan un ciclo completo.
Las estadísticas terminan de explicar el campeonato. España cerró el torneo con una precisión de pase cercana al 91 por ciento, siete porterías en cero y apenas un gol recibido en ocho partidos, el mejor registro defensivo de un campeón mundial. En las rondas de eliminación derrotó a Austria, Portugal, Bélgica, Francia y Argentina. Marcó nueve goles y recibió uno.
Scaloni apostó por cerrar espacios y llevar el encuentro hasta los penales. De la Fuente respondió con la profundidad de su plantilla. Ferran Torres, suplente, marcó el gol en el minuto 106 tras una asistencia de Nico Williams, también ingresado desde el banquillo. El campeonato terminó resolviéndose desde las decisiones del entrenador.
España ganó sus dos Copas del Mundo exactamente igual, con gol de oro en la prórroga. Francia quizá reunía más talento individual, Argentina tenía a Messi pero España tenía una idea compartida y jugadores que supieron ejecutarla.
En fin, las organizaciones extraordinarias rara vez dependen del individuo más brillante. Dependen de la capacidad para lograr que muchas personas brillantes comprendan exactamente qué hacer, cuándo hacerlo y para qué hacerlo.
Aunque estuvo lejos de la final anterior, otra vez ganó la mejor selección. El futbol hizo justicia y recordó que los protagonistas siguen estando dentro de la cancha, por mucho que algunos insistan en ocupar el centro del escenario y mercantilizarlo todo.
Estoy convencido que a pesar de todo fue un mundial memorable y aunque de excesos, terminó superando mis expectativas.
Placeres culposos: La película La Odisea, sin duda, mi favorita de lo que va del años. Épica y entretenida.
La alegría de México en este mundial para Greis, el campeonato de España y el álbum Panini para Alo.
David Vallejo
Politólogo y consultor político, especialista en temas de gobernanza, comunicación política, campañas electorales, administración pública y manejo de crisis. Cuenta con posgrados en Estados Unidos, México y España. Ha sido profesor, funcionario estatal y federal, así como columnista en Veracruz, Tamaulipas y Texas. Escritor de novelas y cuentos de ficción. Además, esposo amoroso, padre orgulloso, bibliófilo, melómano, chocoadicto y quesodependiente.
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