En pie de Guerra
UNO.- Hay frases que retratan toda una forma de ejercer el poder. Decir que “primero es Arnulfo, luego Arnulfo y al último Arnulfo” no fue un simple desliz verbal. Fue la confesión pública de una visión del nuevo sindicalismo en el SNTE, donde el dirigente parece estar por encima de la institución que representa.
En política y en los sindicatos, el culto a la personalidad siempre termina pasando factura. Porque cuando todo gira alrededor de un nombre, las causas colectivas dejan de ser prioridad y el liderazgo comienza a confundirse con propiedad.
La respuesta de Naif Hamsho y Abelardo Ibarra no solo fue una réplica al secretario particular de Arnulfo Rodríguez Treviño; fue un golpe directo a esa vieja cultura sindical que durante décadas hizo creer que el sindicato tenía dueño y que cuestionar al dirigente era casi un acto de rebeldía.
Su mensaje es sencillo, pero contundente: primero es el SNTE y sus bases. Así debería ser siempre. Lo contrario equivale a convertir una organización de miles de trabajadores en el patrimonio político de una sola persona.
Lo más preocupante no es que alguien exprese una lealtad incondicional a su dirigente. Lo verdaderamente inquietante es que esa declaración se haga con total naturalidad, como si fuera aceptable que una institución sindical quedara relegada al segundo plano. Esa visión pertenece a un modelo que el propio magisterio ha venido cuestionando desde que el voto libre abrió la puerta a una auténtica competencia interna.
Hoy la Sección 30 enfrenta una disyuntiva histórica: mantener el esquema donde unos cuantos deciden y las bases obedecen, o consolidar una democracia sindical donde el liderazgo se gane con votos y no con lealtades personales.
Porque conviene recordar una verdad que algunos parecen haber olvidado: ningún dirigente es eterno. Todos son pasajeros. Lo único permanente son los trabajadores, sus derechos y la institución que los representa.
Quien aspire a dirigir el sindicato debería entender que el cargo no convierte a nadie en indispensable. Cuando un liderazgo necesita que le repitan tres veces su nombre para reafirmar su autoridad, quizá el problema no sea la fortaleza del dirigente, sino la fragilidad del proyecto que encabeza. Y esa diferencia, tarde o temprano, la terminan juzgando las propias bases.
DOS.-La ciencia y la investigación se convirtieron en un ejercicio de colaboración global y en ese contexto, la participación de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) en la Red Iberoamericana de Investigación para el Desarrollo Integral de Ecosistemas de Innovación en las Organizaciones y el Territorio (RIDIECOT) confirma que la institución está ocupando espacios de liderazgo en la construcción del conocimiento con impacto social.
Que la UAT no solo forme parte de esta red, sino que además coordine los trabajos de planeación y vinculación científica a través del Cuerpo Académico “Bienestar Económico y Social” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, habla del reconocimiento que ha ganado la universidad entre instituciones de prestigio de Iberoamérica.
Este logro es reflejo de una estrategia institucional orientada a fortalecer la investigación, impulsar la internacionalización y vincular el trabajo académico con la solución de problemas reales. Bajo el liderazgo del rector Dámaso Anaya Alvarado, la universidad ha privilegiado la cooperación científica como una herramienta para generar conocimiento útil, promover la innovación y contribuir al desarrollo sostenible de Tamaulipas.
Los proyectos que ya se desarrollan en temas como gobernanza, desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, análisis socioeconómico e inclusión tecnológica muestran que la investigación universitaria puede traducirse en beneficios tangibles para la sociedad cuando existe una visión de largo plazo y una adecuada articulación con redes internacionales.
Importante señalar en los últimos tiempos las universidades enfrentan el reto de demostrar su pertinencia. La UAT ofrece una respuesta clara: fortalecer la ciencia, ampliar la cooperación internacional y colocar el conocimiento al servicio del bienestar colectivo. Liderar espacios de investigación como RIDIECOT no solo prestigia a la institución, sino que también proyecta a Tamaulipas como un referente académico dentro de la comunidad iberoamericana.
TRES.- Tranquilos, estamos en pie de guerra, este espacio de correspondencia tiene nombre y apellido, solo es cuestión de forma y tiempo, a chillidos de cochinos oídos de carnicero.
José Luis Castillo Gutiérrez
Es licenciado en Derecho
Reportero y colaborador de diversos medios entre ellos la verdad de Tamaulipas, El Tiempo de Mante, grupo Radiorama y diferentes medios digitales del Estado.
Fue jefe de prensa en el PRI municipal Victoria, coordinador de Prensa en la dirección del CERESO de Victoria, coordinador de prensa en campañas políticas y también titular de prensa en la Secretaría de Salud.
También fue Jefe de Comunicación Social del Congreso del Estado de Tamaulipas
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