TMEC, lo probable dentro de lo incierto
La aparente jugada a la que apuesta el equipo de Marcelo Ebrard, en las negociaciones del Tratado de Libre comercio con Estados Unidos y Canadá, es que se mantenga vigente el acuerdo trilateral hasta el 2036 -aún con sus revisiones anuales-, esperando que el desgaste político de los republicanos incida en las elecciones de noviembre de este año y luego las presidenciales en la Unión Americana.
La popularidad del Presidente Trump ha ido cayendo durante su segundo mandato. Se encuentra en uno de los niveles más bajos, con una tasa de desaprobación que ronda el 63%, según encuestas.
Es una apuesta que juega lo probable dentro de lo incierto.
No obstante, en las condiciones en que quedará el tratado de revisiones anuales y vigencia por 10 años se generará incertidumbre, sobre todo cuando las inversiones que se realizan son de mediano y largo plazos.
Los proyectos que se desarrollan, por lo menos, son planeados para que empiecen a mostrar resultados en, mínimo, 5 años y se mantengan estables con políticas y acuerdos comerciales que duren por largo tiempo.
La industria automotriz es uno de los sectores más sensibles por los procesos de integración global.
Es clara la intención que el Presidente Trump estableció como uno de sus compromisos: regresar ese sector a Estados Unidos, por los efectos en cadena que genera en las economías regional y nacional de la Unión Americana.
Cuando se anunció que se dejará de armar la camioneta Tacoma en territorio mexicano para llevar su línea de producción a San Antonio, Texas, se creó una ola de preocupación que condujo a un control de daños comunicacional, al subrayar que la planta de Toyota permanecer en México y, más aún, con nuevas inversiones.
La incertidumbre que ha generado el estado en que quedará el tratado de libre comercio México, Canadá y Estados Unidos, llevó a que el optimismo gubernamental mexicano recibiera un balde de agua fría, cuando el Centro de Estudios Económicos de Banamex aseguró que habrá repercusión con una caída en el Producto Interno Bruto nacional, para cerrar con un crecimiento de alrededor de uno a 2 por ciento para este año.
Diversos analistas económicos han sostenido en los últimos días que la decisión estadunidense de que ya no haya vigencia automática del tratado cada 16 años, para quedar en revisiones anuales y sólo hasta 2036, generará incertidumbre legal y financiera para las inversiones a mediano plazo, lo cual frena el potencial del nearshoring, y abre la puerta a presiones políticas recurrentes por parte de Washington, como ha ocurrido a lo largo de la administración de la Presidenta Sheinbaum, sobre todo por el problema de la seguridad, la violencia, la liga de políticos con grupos criminales y la corrupción.
La relación comercial de México y Estados Unidos no ha variado por décadas.
Alrededor de 80 por ciento de las exportaciones mexicanas son a Estados Unidos. Y cerca del 16% de todo lo que exporta Estados Unidos al mundo tiene como destino el mercado mexicano, convirtiéndolo en el comprador más importante de productos estadounidenses.
No obstante, el argumento del Presidente Trump es que esa correlación entre compras y ventas genera un déficit comercial que afecta a Estados Unidos. Y por ello, el planteamiento de no continuar con el tratado trilateral.
Pero el tratado es más que un marco comercial. Es un instrumento de certeza jurídica para las inversiones, la propiedad intelectual, los derechos laborales y facilitar la integración regional de la producción para facilitar la logística.
Cierto, ha jugado en contra para sectores como el agrícola en México, donde las importaciones han afectado la producción de sectores clave, como el maíz.
Marcelo Ebrard, el Secretario de Economía, se muestra optimista. Asegura que en los 10 años de vigencia que habrá hasta 2036 puede resurgir entre los equipos negociadores la aplicación de la vigencia automática cada 16 años.
En Estados Unidos algunos sectores industriales muestran preocupación. En México existe inquietud porque no haya una afectación a las cadenas productivas y se mantenga la inversión extranjera.
Por ello, pareciera que la apuesta mayor es que en Estados Unidos los cambios políticos incidan en las decisiones que hoy en día toma el Presidente Trump.
Al tiempo. La interdependencia económica México Estados Unidos es demasiado sólida. El andamiaje construido va más allá de coyunturas políticas.
Luis Alberto Rodríguez Juárez
Desarrolló una amplia carrera en medios periodísticos por 18 años; en oficinas de comunicación social de gobierno durante 12 años y ha proporcionado consultoría externa –desde hace más de 20 años- a agencias de comunicación y relaciones públicas así como a empresas de diversos sectores.
Ha colaborado en el diseño de estrategias, elaboración de materiales y está especializado en gestión de la comunicación en situaciones de crisis, análisis de tendencias en medios de comunicación tradicionales y digitales, así como capacitación para fortalecimiento de habilidades de comunicación y vocerías.
Para que HOYTamaulipas siga ofreciendo información gratuita, te necesitamos. Te elegimos a TI. Contribuye con nosotros. DA CLIC AQUÍ