Manuel, 46 años salvando vidas: nunca olvidó una voz que lo llamaba por su nombre
Ciudad Victoria, Tamaulipas. - Durante 46 años, Manuel Carreón Vázquez ha vestido el uniforme de la Cruz Roja Mexicana. Ha visto nacer historias de esperanza, ha acompañado a familias en sus momentos más difíciles y ha enfrentado tragedias que dejaron huella en su vida. Sin embargo, aseguró que nada lo marcó tanto como aquel accidente carretero donde, entre el caos y los gritos de auxilio, escuchó que alguien lo llamaba por su nombre.
Era un día cualquiera rumbo a una obra de construcción en el parque industrial cuando se encontró con una de las tragedias más graves que recuerda: un autobús procedente de La Pesca había sido impactado por una pipa y prácticamente partido en dos. Había decenas de lesionados y al menos 11 personas fallecidas.
“Lo que más me impactó fue que alguien me gritó ‘Manuel’. Volteé y era mi suegro. Venía en ese autobús”, recuerda. A más de cuatro décadas de distancia, la escena sigue intacta en su memoria.
Ingeniero civil de profesión, Manuel llegó a la Cruz Roja casi por casualidad cuando realizaba su servicio social en la década de los ochenta. Lo que comenzó como un requisito académico terminó convirtiéndose en una vocación de vida.
“He visto nacer niños, he visto fallecer personas, durante la pandemia se nos murieron pacientes dentro de la ambulancia. Son experiencias que te marcan para siempre”, relató.
Para él, la motivación nunca ha sido económica. La encuentra en la fraternidad con sus compañeros, en la adrenalina de una emergencia y en la satisfacción de ayudar a quien más lo necesita.
“Hay muchas cosas que nos motivan a estar aquí. A veces pasamos horas sin comer, tenemos problemas personales, pero seguimos. Lo importante es servir a la comunidad”, afirmó.
Por eso, cuando la delegación de Cruz Roja en Ciudad Victoria cerró sus puertas hace algunos meses, el golpe fue devastador para quienes han dedicado gran parte de su vida a la institución.
“Fue muy duro. Después de más de 40 años de servicio, ver cerradas las puertas y no saber qué iba a pasar, fue un golpe emocional muy fuerte para todos”, confesó.
Hoy, en el marco del Día Mundial del Socorrista y con el anuncio de la reactivación de operaciones de la delegación, Manuel vuelve a sonreír. Ve en este nuevo comienzo una oportunidad para que la institución renazca y recupere su papel como símbolo de ayuda y esperanza para los victorenses.
“Esperemos volver a renacer de las cenizas. La Cruz Roja representa ayuda, esperanza y servicio. La gente siempre dice: ‘que llegue la Cruz Roja’. Eso significa mucho para nosotros”.
A sus 46 años de servicio voluntario, Manuel Carreón Vázquez sigue dispuesto a subir a una ambulancia cada vez que sea necesario. Porque para él, la Cruz Roja no es solamente una institución; es una forma de vida.
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