Agúndez conquista México y apunta a la élite mundial
Ciudad de México.- Con una diferencia de apenas 1.35 puntos sobre su más cercano perseguidor, el sudcaliforniano Jesús Miguel Agúndez Mora se proclamó campeón nacional absoluto en el Campeonato Nacional de Clavados de Primera Fuerza 2026, celebrado en León, Guanajuato, consolidándose como una de las figuras emergentes más importantes de los clavados mexicanos, de acuerdo con información difundida por la organización del certamen.
El clavadista ganó la prueba de trampolín de 1 metro varonil al registrar 346.50 puntos, superando al jalisciense Abraham Bermeo González, quien terminó con 345.15 unidades. El tercer lugar fue para Carlos Solórzano Parra con 330.25 puntos.
Más allá de la medalla de oro, el resultado cobra relevancia por el nivel de competencia y por la proyección que representa para Agúndez dentro del alto rendimiento nacional, en una disciplina donde México mantiene presencia constante en competencias internacionales.
“La verdad es un orgullo. Me he preparado para esto; disfruto hacer deporte, practicar clavados y competir. También me gusta medirme con mis compañeros, que además son amigos y al final se vive un ambiente muy competitivo”, compartió Agúndez Mora.
El campeonato nacional se suma a una trayectoria en ascenso que incluye el título de trampolín 3 metros sincronizados en los Juegos Panamericanos Junior Asunción 2025 y el campeonato panamericano en la misma modalidad durante el Campeonato Panamericano de Deportes Acuáticos Medellín 2025.
Durante el Nacional de Primera Fuerza, Agúndez también consiguió la medalla de plata en trampolín 3 metros sincronizados junto a David Gabriel Vázquez Cio. La pareja acumuló 390.60 puntos, ubicándose únicamente por detrás de la dupla integrada por Juan Manuel Celaya Hernández y Osmar Olvera Ibarra, referentes de la selección mexicana, que se quedó con el oro tras registrar 450.99 unidades. El tercer sitio correspondió a Jesús Alberto Espinoza García y Joaquín Rosado Franco, con 324.90 puntos.
“La preparación fue un poco complicada porque estuve en Estados Unidos, cuando terminé mi semestre regresé directamente al CNAR para entrenar con Ma Jin durante dos o tres semanas y después viajé a Guadalajara para trabajar con Gabriel, mi compañero en sincronizados. Ha sido un proceso con muchos cambios, pero logramos lo que buscábamos y me siento muy feliz”, señaló.
El resultado adquiere una dimensión adicional al considerar que Agúndez ha desarrollado su carrera bajo la supervisión de Ma Jin, entrenadora responsable de la formación de algunos de los máximos exponentes actuales de los clavados mexicanos, entre ellos Osmar Olvera Ibarra y Juan Manuel Celaya Hernández.
“A los 16 años me mudé a la Ciudad de México para entrenar. Me invitaron a formar parte del equipo y acepté con mucho gusto porque quería seguir aprendiendo junto a la mejor entrenadora, Ma Jin, y rodearme de los mejores atletas. Después de tres años también tenía claro que quería estudiar en Estados Unidos, en una de las mejores universidades, sin dejar de representar a México”, explicó.
El crecimiento deportivo del sudcaliforniano también se sustenta en una preparación especializada dentro del equipo nacional, un aspecto que él mismo identifica como una de las claves de los resultados obtenidos.
“Lo que tiene este grupo son entrenamientos muy bien estructurados. Existe una rutina diaria y una planificación semanal diseñada para rendir al máximo. Todo está conectado paso a paso y esa organización es la que nos permite obtener resultados tan positivos”, afirmó.
Al cierre del campeonato, Agúndez recibió el reconocimiento como campeón nacional absoluto de Primera Fuerza, distinción que compartió con Lía Cueva Lobato en la rama femenil.
“Espero seguir disfrutando este deporte y, como cualquier atleta, representar a México, a mis raíces, dar lo mejor de mí y sentirme orgulloso de lo que hago en cada entrenamiento y competencia”, expresó.
En la clasificación por equipos, Jalisco se coronó campeón nacional, seguido por Nuevo León y Baja California Sur, entidad que volvió a colocarse entre las principales potencias del país gracias a actuaciones como la de Agúndez.
“Es un deporte en el que comienzas desde muy pequeño. Las personas con las que creces se convierten en amigos, familia y también competidores. Compartimos gran parte de nuestras vidas y, al final, competir y vivir estos momentos con ellos es algo que se disfruta mucho”, concluyó el campeón panamericano de trampolín sincronizado de 3 metros.
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