Hoy es Martes 12 de Mayo del 2026


Amistad y paciencia

Por: Ricardo Hernández El Día Sabado 09 de Mayo del 2026 a las 22:06

La Nota se ha leido 362 veces. 3 en este Día.

 

Hubo un tiempo en que pensé que jamás volvería a escribir ni a

publicar algo en Facebook. Creí que lo mejor sería quedarme

solamente mirando lo que los demás compartían, como quien observa

la vida desde una ventana silenciosa. Pasaron algunos meses desde

aquella decisión. Eliminé mi perfil, desaparecí también la página y

pensé que esa etapa había terminado para mí.

Sin embargo, el silencio también habla.

Con el tiempo comprendí que quizá sí debía seguir escribiendo,

aunque de una manera distinta. Ya no por costumbre, ni por

entretenimiento, sino para compartir pequeñas historias humanas,

reflexiones nacidas de la lectura de la Biblia y experiencias que han

ido marcando mi vida al lado del padre Carlos, quien desde hace

algunos años se ha convertido, sin proponérselo, en una fuente

constante de inspiración.

Mi amistad con él podría resumirse en casi nueve años de

aprendizajes. Nueve años en los que he entendido, poco a poco, el

verdadero significado de servir, compartir, ayudar y escuchar. Porque

hay personas que enseñan incluso cuando guardan silencio.

Nunca he sido bueno para dar consejos. Lo mío, más bien, es contar

historias reales. Y la amistad que he construido con el padre Carlos

tiene una riqueza humana y espiritual difícil de explicar con pocas

palabras.

El padre Carlos está cerca de cumplir ochenta años. Recuerdo que,

hace tiempo, otro sacerdote me dijo una frase que hasta hoy sigo

recordando:

—Tenle paciencia al padre.

Yo respondí en tono de broma:

—¿Que yo le tenga paciencia a él o que él me la tenga a mí?

El sacerdote sonrió y contestó:

 

—Ténganse paciencia.

En aquel momento reímos, pero la frase terminó teniendo más sentido

del que imaginaba.

Apenas tenía poco tiempo de conocer al padre Carlos cuando me pidió

que lo acompañara a Monterrey para visitar a un especialista. Yo sabía

muy poco sobre su estado de salud y nunca antes había acompañado

tan de cerca a una persona mayor. No sabía si tendría la paciencia

necesaria para caminar despacio, esperar, ayudar o simplemente estar

ahí.

Y aun así acepté.

No fue obligación ni compromiso. Fue algo más sencillo y más

profundo: una voz interior, silenciosa, me decía que debía

acompañarlo.

Todavía hoy, después de casi nueve años, sigo pensando lo mismo

que aquella vez:

“Espero que el padre Carlos me tenga paciencia”.

No sé si alguna vez él se haya hecho la misma pregunta respecto a

mí. Nunca lo hemos hablado. Pero quizá no hace falta. Hay amistades

que se sostienen más en los gestos que en las palabras.

A veces pienso que la amistad se parece a un engrane: cada parte

debe aprender a ajustarse a la otra para poder avanzar. Cuando eso

no ocurre, todo termina por detenerse.

Esta mañana acompañé al padre Carlos a almorzar en un restaurante.

Lo vi contento, tranquilo, con buen apetito. Antes de eso había oficiado

misa. Escucharlo cantar junto a varias monjitas —o “madres”, como la

gente suele llamarles— me hizo pensar que algunas personas

envejecen conservando intacta la alegría del espíritu.

Y quizá ahí está el verdadero valor de ciertas amistades: en aprender

a caminar junto al otro con paciencia, incluso cuando ninguno de los

dos es perfecto.

 

 

Ricardo Hernández Hernández
Poeta y columnista

Colaborador del portal:” Hoy Tamaulipas” hasta la fecha.
Actualmente estoy cursando un “Diplomado en Creación literaria” en la Biblioteca del Centro Cultural Tamaulipas, con el maestro José Luis Velarde.

DONA AHORA

Para que HOYTamaulipas siga ofreciendo información gratuita, te necesitamos. Te elegimos a TI. Contribuye con nosotros. DA CLIC AQUÍ


DEJA UN COMENTARIO

HoyTamaulipas.net Derechos Reservados 2016
Tel: (834) 688-5326 y (834) 454-5577
Desde Estados Unidos marque: 01152 (834) 688-5326 y 01152 (834) 454-5577