Modelo maquilador requiere reinventarse: AVA/UAT
Las pérdidas recientes de empleo en las maquiladoras automotrices de Matamoros no son una simple “mala racha”, sino la expresión de una fragilidad estructural del modelo maquilador en Tamaulipas.
Durante décadas se apostó a la ventaja de la mano de obra barata y la cercanía con Estados Unidos, pero se descuidó la diversificación productiva, la innovación y la construcción de cadenas de valor locales.
Hoy, cierres de plantas y recortes de personal exhiben el riesgo de depender de unos cuantos corporativos globales que, ante cualquier cambio en los costos o en las reglas del comercio internacional, pueden levantar la planta y dejar una estela de desempleo y naves industriales vacías.
Las cifras de empleos perdidos no son solo estadísticas laborales: representan miles de familias fronterizas cuyo ingreso, crédito de vivienda y consumo cotidiano dependen de una plaza en la maquila.
Cuando una planta cierra, no solo se apaga una línea de producción; se desploman ventas en comercios, se tensan las finanzas municipales y aumenta la presión social en colonias ya de por sí vulnerables.
El modelo actual ha demostrado ser demasiado volátil para garantizar estabilidad de largo plazo, y eso obliga a replantear la estrategia de desarrollo industrial del estado, particularmente en el sector automotriz de exportación.
Ante este escenario, el gobierno de Tamaulipas, encabezado por Américo Villarreal Anaya, y la Secretaría de Desarrollo Económico, a cargo de Ninfa Cantú Deándar, tienen la oportunidad de transformar una crisis en punto de inflexión.
No se trata solo de “salvar” plantas aisladas, sino de rescatar y reconvertir el modelo maquilador automotriz hacia uno más sofisticado, con mayor contenido tecnológico y arraigo local. Para ello, es indispensable construir una política industrial activa que combine incentivos, certidumbre y una agenda de capital humano.
Esta política no puede diseñarse únicamente desde el escritorio gubernamental ni desde las oficinas corporativas; requiere incorporar el conocimiento acumulado por los investigadores de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), con el respaldo institucional del rector Dámaso Anaya Alvarado.
La UAT cuenta con capacidades en economía, ingeniería, administración, logística y ciencias sociales que pueden ponerse al servicio de una agenda de rescate del sector. Sin embargo, esto exige un cambio en la forma de relacionarse entre gobierno, universidad y empresas.
Se necesita pasar del vínculo ocasional a una verdadera gobernanza tripartita: mesas permanentes de trabajo donde los equipos de la Secretaría de Desarrollo Económico, los directivos de las maquiladoras automotrices y los grupos académicos de la UAT construyan diagnósticos comunes y hojas de ruta concretas.
No basta con estudios generales; se requieren proyectos específicos por planta, por cadena de suministro y por municipio.
Una salida propositiva puede articularse en cuatro ejes.
* Primero, un programa de reconversión y mejora de productividad en plantas automotrices, diseñado en conjunto por UAT y empresas, con apoyo del gobierno estatal en incentivos fiscales condicionados a la conservación y creación de empleo formal.
* Segundo, un plan de formación dual y certificación de competencias, donde estudiantes de la UAT y de tecnológicos locales se integren a la maquila en esquemas que eleven la productividad y generen perfiles técnicos y de ingeniería más sofisticados.
* Tercero, una estrategia de encadenamiento productivo local: identificar proveedores tamaulipecos que puedan sustituir importaciones de insumos y servicios, apoyándolos con financiamiento, asesoría y vinculación internacional.
* El cuarto eje debe ser la construcción de un clima laboral moderno y sostenible.
Aquí el gobierno estatal puede fungir como mediador y garante de que los nuevos contratos colectivos, las relaciones sindicato-empresa y el cumplimiento de la legislación laboral se orienten a la estabilidad de largo plazo, evitando conflictos que espanten inversiones, pero asegurando condiciones dignas y salarios competitivos.
La UAT puede aportar análisis comparados y propuestas de buenas prácticas laborales observadas en otras regiones o países, lo que daría contenido técnico a las mesas de diálogo y negociación.
Tamaulipas no tiene por qué resignarse a ser un territorio de maquilas desechables.
Si el gobierno de Américo Villarreal Anaya toma la decisión de colocar al sector automotriz exportador como prioridad estratégica, si la Secretaría de Desarrollo Económico de Ninfa Cantú Deándar coordina una política industrial activa, y si el rector Dámaso Anaya Alvarado moviliza a la UAT como socio técnico permanente, es posible reconvertir el modelo maquilador hacia uno más resiliente, innovador y anclado en el talento local.
El reto es grande, pero también lo es la oportunidad de que Matamoros y el resto de la frontera tamaulipeca dejen de vivir al ritmo de los cierres y aperturas de plantas, y comiencen a construir un desarrollo industrial propio, con apellido y contenido tamaulipeco.
* Por último, en esta ecuación de rescate y reconversión del modelo maquilador automotriz, el papel de los empresarios tamaulipecos y de los inversionistas extranjeros es insustituible. Son ellos quienes arriesgan capital, traen tecnologías, abren mercados y conocen de primera mano los desafíos de competir globalmente desde la frontera.
Por ello, las cámaras empresariales –en especial organismos como INDEX en la franja norte del estado– deben asumir un liderazgo corresponsable: no solo para gestionar incentivos, sino para sentarse a diseñar, junto con gobierno y UAT, una agenda común de productividad, innovación y empleo digno que asegure la permanencia y expansión de la industria en Tamaulipas.
Jorge Alfredo Lera Mejía
Tampiqueño, Economista (ITAM), LAE, Maestro en Economía y Doctor en Administración Pública (UAT).
Asociado del INAP, Subsecretario del Exterior de la Federación del Colegio Nacional de Economistas y Vicepresidente zona noreste de la LER. Inicia su carrera en 1977 y ha desempeñado diversos cargos en la Administración Pública Federal, en Michoacán y en Tamaulipas.
Catedrático en la UNAM, ITAM, ULSA y actualmente profesor-investigador por la UAT e Instructor de la Auditoría Superior de la Federación.
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