UAT: nuevo rostro
La transformación de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) en los dos últimos años, es producto del trabajo fecundo encabezado por el rector Dámaso Anaya Alvarado.
Hay, ahora, ordenamiento administrativo, alto sentido de pertenencia y avances significativos en su nivel académico, porque sus estudiantes y sus docentes han confiado y respondido a la política humanista instituida por el médico veterinario zootecnista.
Esto ha generado su avance en el ranking nacional de las instituciones públicas de educación superior y por supuesto ha permitido que se recobre la confianza hacia el alma mater, que otrora se deteriorara ante el abuso de quienes entonces la condujeron.
Hace días, en este mismo espacio, le comenté que la UAT tiene nuevo rostro. Un rostro humanista comprometido profundamente con la educación superior, pues el proyecto de Dámaso es que la comunidad estudiantil y los catedráticos se fundan, para generar profesionistas altamente competitivos. No sólo en México, sino allende las fronteras.
Por eso, el quehacer del rector ha sido reconocido en varias ocasiones en el ámbito nacional y acá en Tamaulipas el gobernador Américo Villarreal Anaya, como también lo hizo tras escuchar el segundo informe rectoral.
Así: “El balance que entrega como resultado de su gestión, atiende a ejes prioritarios y refleja la recuperación de la misión de toda universidad, tanto por su alcance académico como social y humanista.
“Celebramos que la UAT tenga hoy por hoy extraordinarios resultados en el aumento a la cobertura y que diversifique su oferta de carreras”.
Un aspecto que consideró sustantivo es su papel social, la vinculación tanto con la federación, los municipios, sectores productivos y las propias comunidades, ya que su participación incide en los proyectos estratégicos con innovación, que son alianzas fundamentales en el desarrollo industrial, tecnológico y el desarrollo social.
En su segundo informe, el rector detalló que la Universidad Autónoma de Tamaulipas, en los dos últimos años, creció del 1 por ciento, al 5.5; que actualmente atiende a más de 42 mil estudiantes, y que los programas de licenciatura, acreditados por su calidad, pasaron del 87 por ciento al 100.
Pormenorizó, igualmente, que la UAT, en proyectos de investigación, pasó de 106 (registrados en 2023) a más de 200 activos; y que el 76% de los profesores de tiempo completo, cuentan con reconocimiento PRODEP.
La UAT es la universidad pública con mayor cobertura en Tamaulipas, ciertamente, pues atiende al 48.7% de la matrícula de licenciatura y cuenta con una oferta educativa de 182 programas académicos.
En su informe, Anaya Alvarado dijo que la transformación universitaria se materializa en la formación de estudiantes, aulas, laboratorios, espacios culturales y deportivos, pues se ha fortalecido la infraestructura, en las tres regiones del estado, mediante una inversión superior a 232 millones de pesos.
Se crearon nuevos programas estratégicos y, durante el último año, 20 mil 64 estudiantes recibieron becas.
Otros aspectos a destacar, sobre el informe rectoral, son:
+ Uno de cada dos alumnos, cuenta con apoyo institucional;
+ Se otorgaron más de cinco mil estímulos económicos, dirigidos a estudiantes en condiciones de vulnerabilidad, de excelencia o con necesidades específicas;
+ Se impulsó el bachillerato virtual y mixto, y avanza;
+ La UAT pasó de 106 proyectos de investigación en 2023, a 139 en 2024, y a 201 proyectos activos en 2025;
+ Se ha fortalecido la capacidad editorial, incrementando la publicación de libros de 35 en 2024 a 55 en 2025;
+ La institución cuenta con un total de 21 registros en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial; y en el último año, se sumaron 2 diseños industriales y tres patentes; y
+ Se fortaleció la vinculación con los tres órdenes de gobierno, mediante proyectos estratégicos de alto impacto, como Puerto Seco en Ciudad Victoria y Puerto del Norte en Matamoros.
Por eso, y más, el rostro de la UAT ha cambiado durante la rectoría de Dámaso Anaya Alvarado.
Para bien.
Trabajadores sin voz
La conmemoración del Día Internacional del Trabajo fue instituida hace 137 años –concretamente en 1989–, para honrar a los mártires de Chicago que encabezaron una huelga demandando la reducción de la jornada laboral.
Pero en México (esa evocación) fue reconocida hasta 1923, cuando se produjo un desfile obrero para recordar a los asalariados que cayeron en las masacres de Río Blanco y Cananea.
Al paso de los años la clase trabajadora se robusteció, organizó; cobró más conciencia y las efemérides las usó para plasmar mayores inquietudes y demandas laborales; pero el movimiento obrero fue cooptado a los pocos años de institucionalizarse la revolución. Y aquella insurgencia trabajadora empezó a cambiar por la genuflexión y loas al mandatario en turno, dando al traste por completo al sentido de la gesta.
Los obreros, desde entonces, empezaron a perder su conciencia de clase, hasta transformarse en dóciles instrumentos de la manipulación política, a través de sus dirigentes.
Hoy, lamentablemente, todo sigue igual. Al parecer.
Cicuta
Rubén Rocha Moya, el gobernador de Sinaloa, dice que son infundadas las denuncias en contra suya presentadas en la Unión Americana.
¿Usted le cree?
Yo tampoco.
Correo: jusam_gg@hotmail.com
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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