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Los niños de la guerra

Por: Carlos lvarez El Día Viernes 10 de Abril del 2026 a las 23:11

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El planeta ha venido registrando en los últimos meses una complicada situación geopolítica caracterizada por una fragmentación y violencia estructural, lo que ha provocado inestabilidad, miles de muertes y crisis humanitarias masivas.  

El deterioro de la paz va en aumento, ante diversos conflictos que basan sus raíces por disputas políticas, económicas, territoriales o por recursos naturales. 

Actualmente, vivimos uno de los periodos más peligrosos desde la Segunda Guerra Mundial por una intensa disputa de poder y una fragilidad en la estabilidad geopolítica global, lo que está propiciando altos riesgos de escalada militar.

La erosión de las normas internacionales, la competencia armamentista y económica entre potencias son situaciones que hoy mantienen al planeta en una permanente inestabilidad sistémica con saldos negativos como tragedias humanitarias permanentes, daños a la cadena de suministros, escasez de materias primas y millones de dólares en pérdidas a la infraestructura básica de países colapsados por las guerras, lo que acelera las crisis climáticas y sanitarias.

Los conflictos bélicos actuales han ocasionado destrucción, caos, cifras atroces de muertes civiles, heridos y desplazamientos masivos de población, pérdida de patrimonio, contaminación del agua y del aire.

El panorama global visualiza una transición de "desorden colectivo" con altos riesgos geopolíticos, alta inflación e incertidumbre financiera, disputa geoeconómica y daño ambiental que afecta significativamente a niñas, niños y adolescentes. 

Miles de inocentes que habitan en zonas bélicas sufren problemas de salud mental como la ansiedad y el estrés crónico, familias separadas, alto grado de sufrimiento, hambre, violencia, pérdida de sus hogares y espacios seguros para jugar y aprender, reclutamiento forzado y desplazamiento.

De acuerdo con reportes de la UNICEF, la situación de niñas, niños y adolescentes en áreas de conflicto armado ha alcanzado niveles devastadores. Se estima que más de 473 millones de niños, casi 1 de cada 5 a nivel mundial, viven en zonas de conflicto o desplazados por la fuerza, enfrentando graves violaciones a sus derechos.

La UNICEF destaca que entre 2005 y 2022 se verificaron más de 120,000 casos de niños y niñas muertos o mutilados en conflictos armados y más de 105,000 casos de niños reclutados y utilizados por grupos de beligerantes.

El conflicto armado de Gaza dejó más de 30 mil personas palestinas asesinadas, de las que el 70% son mujeres, niñas y niños. Más de 70 mil personas heridas, de las que 11,785 son niñas y niños.

Mientras que la guerra de Rusia-Ucrania ha dejado un saldo de 3.7 millones de personas desplazadas dentro de Ucrania y 5.9 millones de personas (88% mujeres y niños) han huido a países vecinos y otros lugares.

A medida en que se intensifican los ataques militares y la violencia armada, las niñas y los niños se encuentran cada vez más vulnerables, derivado a los efectos en las infraestructuras civiles básicas, lo que convierte el entorno cotidiano en una amenaza directa para la seguridad y el bienestar de los menores.

“El uso de Dios en las guerras”.

Entre una gran crisis transita el planeta, caracterizado por alto índice de violencia y criminalidad, retroceso en los derechos humanos y una disminución de la paz, lo que aleja la posibilidad de un entorno seguro y armonioso para el mundo.

Varios líderes moralistas, conservadores y nacionalistas hoy se escudan bajo textos sagrados y la religión para decidir en la vida y derechos de otras personas, violentando marcos legales democráticos o la convivencia pacífica entre las naciones.

Un grave contraste, es cuando la religión y la fe son utilizadas como instrumentos esenciales para justificar la violencia y sembrar el extremismo y el odio, contradiciendo los principios fundamentales de paz, compasión y amor que la mayoría de las tradiciones religiosas profesan.

La mayoría de las creencias promueven el respeto mutuo, la fraternidad, el amor al prójimo y la compasión, pero muchos líderes mundiales utilizan a Dios para legitimar los conflictos bélicos, lo que violenta la armonía social y se opone a la resolución no violenta de conflictos, lo que dificulta la negociación y el consenso necesario en acuerdos de paz.

Es un patrón algo común que el uso de la religión o la figura de Dios se usen o empleen para justificar actos violentos, discriminación o el control de la vida de terceros lo que conlleva al fundamentalismo religioso o manipulación teológica.

Ambas prácticas son herramientas de manipulación de control social, caracterizadas por una interpretación literal y estricta de las escrituras o textos sagrados con consecuencias negativas que derivan en fanatismo, intolerancia y exclusión. Además, limitan la libertad individual y atentan contra la dignidad humana.

Y Usted, ¿qué opina?

Así las cosas…

Nos vemos en la próxima…

Carlos Álvarez

Analista y Auditor. Consultor Externo. Certificado ante el Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE).

Libros publicados: “El Tamaulipas y el México que Anhelan los Jóvenes para el Siglo XXI”, “El Gran Juicio” y “El Lago Encantado y el Maravilloso Pueblo Azteca”. Escribe en varios medios de comunicación del Estado.

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