Política centralista
El ‘Plan b’ de la reforma político electoral de Claudia Sheinbaum Pardo, borra la autonomía de las entidades federadas tácitamente, pues permite intervenir al gobierno federal en asuntos que sólo competen a los estados, como son la conformación de los congresos locales y los ayuntamientos.
En octubre 4 de 1824 se firmó el Pacto Federal --tras tres años de haber sido consumada la independencia de México, en septiembre 27 de 1821--, y, ahí, precisamente, quedó establecida la unión de estados libres y soberanos para formar una República, pero sin sujeciones centralistas.
Hoy, sin embargo, las entidades del país obligadas están a obedecer las normas del gobierno federal que ha dispuesto reformas constitucionales para entrometerse en temas que no son de su incumbencia.
O no lo eran, antes de aprobarse el mentado ‘Plan b’.
La reforma electoral aprobada en el Senado de la República y enviada al Palacio Legislativo de San Lázaro como minuta, aunque con un error garrafal en su redacción, fue aprobada en comisiones; y en la víspera también votada por el pleno.
Esta contempla modificar los siguientes artículos constitucionales:
+ 115, para limitar a 15 el número máximo de regidores, en los 2 mil 478 municipios del país y las 16 alcaldías de la Ciudad de México;
+ 116, para establecer que los congresos estatales no pueden tener un presupuesto mayor al 0.70 por ciento del asignado a los gobiernos locales; y
+ 134, en el que establece que ningún funcionario del Instituto Nacional Electoral (INE), de los organismos públicos locales electorales (OPLEs) ni de los tribunales electorales, pueden ganar más que la presidenta; y
Sin otro cambio, constitucional, advierte una reducción del 15 por ciento al presupuesto de la Cámara de Senadores.
Son los mismos
El término ‘Prian’ inventado por Andrés Manuel López Obrador, es una forma despectiva para referirse a los dos partidos políticos más organizados que ha tenido México, estructuralmente.
En el caso del Partido Revolucionario Institucional (PRI), donde él fue su presidente estatal en Tabasco (en 1983) por imposición de Enrique González Pedrero, éste sirvió de semillero al grupo político ciudadano que dio origen al Movimiento Regeneración Nacional (morena).
Y en cuanto al Partido Acción Nacional (PAN), los ‘amlovers’ olvidan que durante décadas éste representó la verdadera oposición al membrete tricolor.
Distinguidos ex militantes de ambos partidos, como viles oportunistas, al servicio del mejor postor, se aliaron con AMLO en su salida del PRI, para tras la derrota del Frente Democrático Nacional (FDN), en 1988, fundar el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y posteriormente morena.
La mescolanza de las supuestas ideologías de izquierda, se da ahora en el membrete guinda; así como de la derecha y del centro, por lo que morena carece de identidad propia, como otrora ocurrió en otros partidos.
Y es que los cuadros dirigentes, son los mismos, pero vestidos de color distinto.
A terreno
Los diputados locales, de los partidos con registro oficial, que ambicionan ser alcaldes, obligados están a fortalecer su imagen mediante un acercamiento con los ciudadanos que sufragan en los municipios que pretenden gobernar –inclusive hasta con los militantes ajenos a sus membretes--, sin esperar a que una fuerza divina incline la balanza en favor suyo.
Pero esto nada más se logra con labores de gestoría, con voluntad y la comunicación abierta y directa con la sociedad.
No con un baño de pueblo.
No con poses demagogas, aunque muchos de los legisladores crean y alardeen que su simple presencia bastaría y sobraría para lograr la ansiada nominación.
De ahí que todos los diputados, por beneficio propio, deban asumir la responsabilidad de hablarle al pueblo con la verdad, sin falsas promesas ni palabras huecas, y en un desplante de ética (¿sabrán qué es?) se den la oportunidad de escuchar (sin agachar la mirada) las inquietudes de quienes tienen la decisión de que alcancen o no sus objetivos en la justa interna que se abrirá al cerrar el año en curso.
Y es que un pueblo que es tomado en cuenta puede dar real sustento a la política y restarle poder a la anarquía, al desorden, al rumor y a otros instrumentos de competencia electoral arcaica, que por salud del mismo sistema no debieran reeditarse.
Hasta hoy, incluso en los 43 municipios del estado, la gente se observa harta de que los políticos quieran confundirla. Y quieran engañarla.
Por eso los ciudadanos que de una u otra forma aparecen como actores principales del proceso comicial próximo quieren estar enterados del alcance y los objetivos de cada aspirante, para no dar lugar a interpretaciones irresponsables que mermen aún más la dañada credibilidad que existe hacia los políticos.
Correo: jusam_gg@hotmail.com
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
Para que HOYTamaulipas siga ofreciendo información gratuita, te necesitamos. Te elegimos a TI. Contribuye con nosotros. DA CLIC AQUÍ