El costo de envejecer
LO CLARO. La Universidad Autónoma de Tamaulipas, a través de su Facultad de Comercio, Administración y Ciencias Sociales de Nuevo Laredo, fortaleció la formación académica de sus estudiantes de Derecho mediante una estancia en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Cámara de Diputados de México, consolidando su vinculación con instituciones clave del Estado mexicano.
Esta experiencia permitió a los universitarios conocer de primera mano los procesos legislativos y judiciales, asistir a sesiones del pleno y recorrer espacios históricos, enriqueciendo su comprensión práctica del derecho, fortaleciendo su pensamiento crítico y su vocación de servicio público, con beneficios que trascienden al ámbito individual al formar profesionistas mejor preparados para incidir positivamente en su comunidad y contribuir al fortalecimiento del Estado de derecho.
En este contexto, destaca la participación del diputado Carlos Canturosas Villarreal y del presidente del máximo tribunal, Hugo Aguilar Ortiz, quienes aportaron una visión directa sobre la relevancia institucional y el compromiso público que exige el ejercicio del derecho en México.
LO OSCURO. La longevidad ya no es más una excepción consagrada sólo a quienes cuidaban con displicencia y una gran inversión en salud y buena vida y se convierte en una conquista civilizatoria que redefine la estructura misma de la sociedad.
México, que durante décadas se percibió como un país joven, vive una transición acelerada. Hoy existen más de 17 millones de personas mayores -alrededor del 12.8 % de la población- y en apenas unos años la proporción superará a la de niños y adolescentes.
La esperanza de vida, que a inicios del siglo XX apenas superaba los 30 años, ronda hoy entre 72 y 79 según sexo, mientras las proyecciones anticipan un país donde una de cada tres personas será mayor hacia 2050. El triunfo de la medicina, de los sistemas de vacunación, de los trasplantes y de la prevención, abre una pregunta más compleja que la propia supervivencia… ¿cómo sostener la vida cuando se extiende más allá de lo que los sistemas económicos, familiares y legales fueron diseñados para soportar?
El primer reto emerge en el terreno fiscal. Más años de vida implican más años de pensión, mayor gasto en salud crónica, tratamientos prolongados y dependencia funcional.
En México, una gran proporción de adultos mayores carece de seguridad social suficiente o ingresos estables, lo que incrementa la presión sobre el gasto público en un contexto donde el bono demográfico se agota y el número de trabajadores por cada adulto mayor disminuye de forma constante. El modelo tradicional, basado en que las generaciones jóvenes financian a las mayores, pierde equilibrio conforme la pirámide poblacional se invierte.
En ese punto aparece una tensión estructural. La edad de retiro se mantiene en parámetros que, aunque históricamente razonables, hoy resultan desfasados frente al aumento en la esperanza de vida. Se consolida una referencia cercana a los 65 años como umbral de acceso a pensiones, una cifra que llega cuando el desgaste físico y laboral ya es significativo y el margen de disfrute del retiro se percibe limitado. Alcanzar esa edad representa una meta cumplida, aunque el tiempo de descanso suele sentirse breve frente a décadas de contribución.
El segundo desafío se instala en la esfera familiar. La estructura que sostenía el cuidado de los mayores se fragmenta por migración, urbanización y cambios culturales. Alrededor del 16 % de los adultos mayores vive en condiciones de abandono o maltrato, una cifra que revela un deterioro en los vínculos de cuidado. El abandono adquiere múltiples formas, desde la negligencia emocional hasta la exclusión económica y se convierte en un síntoma de una sociedad que envejece más rápido de lo que aprende a cuidar. La carga del cuidado recae con frecuencia en entornos familiares reducidos, con recursos limitados, lo que tensiona la convivencia y expone vacíos estructurales.
El tercer frente es institucional. La infraestructura para el envejecimiento resulta insuficiente. Escasez de geriatras, déficit de cuidadores capacitados, pocas residencias especializadas. El cuidado de largo plazo, entendido como un sistema integral que combine atención médica, asistencia social y acompañamiento, sigue sin consolidarse como política pública estructural. La profesionalización del cuidado permanece rezagada frente a la velocidad con la que crece la población mayor.
Frente a este panorama, la legislación avanza con rezagos. El envejecimiento plantea dilemas que aún carecen de marcos claros. Tutela de personas con deterioro cognitivo, regulación de centros de cuidado, profesionalización de cuidadores, incentivos fiscales para el ahorro previsional. Se requiere una arquitectura legal que integre derechos, responsabilidades y financiamiento con visión de largo plazo. Al mismo tiempo, la discusión sobre la edad de retiro comienza a transformarse en un tema central de política pública.
Las soluciones exigen actuar en múltiples niveles de manera simultánea. En el ámbito gubernamental, resulta imprescindible fortalecer los sistemas de pensiones con sostenibilidad, ampliar la cobertura de salud geriátrica y crear un sistema nacional de cuidados que profesionalice y remunere el acompañamiento. En el terreno económico, fomentar el ahorro desde etapas tempranas y generar oportunidades laborales adaptadas para adultos mayores activos. En lo familiar, reconstruir vínculos de corresponsabilidad donde el cuidado deje de ser una carga silenciosa y se convierta en un compromiso consciente.
El futuro ya está delineado en las cifras. Hacia 2030 el país tendrá más personas mayores que jóvenes… y hacia 2070 la proporción superará el 30 % de la población.
La tercera edad seguirá siendo un privilegio alcanzado, aunque ese privilegio exige una nueva estructura de soporte que hoy apenas comienza a construirse.
Entre la prolongación de la vida y la dignidad de esa prolongación se abre el gran debate. La edad de retiro, fijada durante décadas como punto de llegada, comienza a verse como un umbral en revisión, uno que deberá adaptarse a nuevas realidades para que alcanzar esa meta signifique también contar con un tramo suficiente de vida para disfrutarla con plenitud.
COLOFÓN: Hoy envejecer significa una carga. En muchos sentidos. Debe legislarse y consagrarse ya, como un merecido descanso… y que se transforme a una dicha de disfrutar a aquellos que son las raíces del árbol familiar.
@deandaalejandro
HECTOR ALEJANDRO DE ANDA CORTEZ
Colabora en medios impresos y en portales informativos electrónicos. La Columna Claroscuro se publica desde 2007
La columna Claroscuro se publica desde el 2007 en los mismos medios, trisemanal.
Especialmente tocamos temas económicos y de política en general.
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