Oaxaca siembra futuro con semillas mejoradas de maíz y frijol
Oaxaca. - En Oaxaca, la milpa no es solo un sistema de cultivo; es el corazón de la historia y la identidad de sus comunidades. Hoy, ese corazón late con más fuerza gracias a una alianza poderosa entre la ciencia y el saber tradicional.
A través del proyecto “Producción de semilla de variedades nativas y mejoradas”, el del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) y la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) han entregado un tesoro invaluable a los productores de los Valles Centrales: semillas diseñadas para triunfar.
El poder en un grano: Jaltepec y Tiltepec
No son semillas comunes. Son el resultado de años de investigación para adaptarse a los suelos y climas de la Mixteca y los Valles Centrales. En esta jornada se distribuyeron:
22,000 kg de maíz (variedades Jaltepec y San José).
600 kg de frijol criollo (variedad Tiltepec).
El dato estrella: La variedad de maíz Jaltepec es una auténtica guerrera. Puede rendir hasta 5 toneladas por hectárea, incluso en condiciones de sequía donde la lluvia es escasa (menos de 500 mm). ¡Una solución real frente al cambio climático!
Escuelas de Campo, donde el conocimiento germina
La entrega de semillas es solo el inicio. A través de las Escuelas de Campo, 1,750 productoras y productores están transformando sus parcelas en laboratorios de innovación sostenible.
¿Qué se está aprendiendo?
Roturación vertical: Para que el suelo respire mejor.
Nutrición inteligente: Combinando fertilización agroecológica y química.
Soberanía alimentaria: Menos dependencia de insumos externos y más fuerza local.
"En cada kilo de semilla entregado hay investigación, trabajo comunitario y una visión de prosperidad compartida".
El impacto en números
Esta iniciativa no solo llena graneros, impulsa la economía regional:
1,100 hectáreas de maíz establecidas
50 hectáreas de frijol
1,750 familias beneficiadas directamente
Un futuro sostenible
Lo más valioso de este encuentro en Oaxaca fue el diálogo. Mientras las y los investigadores aportaban técnica, las y los productores compartían los retos reales de sus parcelas. Esta colaboración horizontal es la que realmente garantiza que México camine hacia la soberanía alimentaria.
La innovación y la tradición se han dado la mano en los Valles Centrales, demostrando que para cosechar un futuro próspero, primero hay que sembrar con ciencia y respeto a la tierra.
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