Jornada laboral terminó en tragedia en Reynosa: llamado a la conciencia sobre dos ruedas
Reynosa, Tamaulipas.-El pasado viernes, Manuel Navarro Hernández, de 32 años de edad, salió de su hogar como lo hacía todos los días, con la responsabilidad y el compromiso que lo caracterizaban. Manuel trabajaba como cobrador de servicios funerarios a pagos en una funeraria local. Sin embargo, esa rutina diaria se vio abruptamente interrumpida: jamás regresó a casa.
Manuel perdió la vida tras sufrir un accidente automovilístico mientras conducía su motocicleta sobre el bulevar Hidalgo, a la altura del Hospital Materno Infantil. De acuerdo con los primeros reportes, un error al volante cambió su destino para siempre. Al incorporarse a la vialidad, se atravesó al paso de un vehículo Nissan March color gris que circulaba a exceso de velocidad de poniente a oriente.
El conductor del automóvil no se detuvo no tuvo la valentía de quedarse a enfrenta el problema; huyó del lugar, dejando el vehículo abandonado.
Las lesiones sufridas por Manuel fueron de tal gravedad que perdió la vida en el lugar del accidente a pesar de que los cuerpos de emergencia intentaron auxiliarlo.
Hoy, la ironía duele. Manuel está siendo velado en la misma funeraria donde trabajaba, ubicada en la calle Independencia de la colonia Hidalgo.
Aquel lugar donde ayudó a otros a despedir a sus seres queridos, hoy recibe su cuerpo. Sus familiares, amigos y compañeros lo recuerdan como un joven trabajador, dedicado, noble y con una vida entera por delante. Hoy, esa vida se encuentra silenciada dentro de un ataúd.
Esta tragedia no solo enluta a una familia y a un círculo de amigos; también pone sobre la mesa una realidad que muchos prefieren ignorar.
Cada día, jóvenes, padres de familia y trabajadores salen a ganarse la vida en motocicleta, expuestos constantemente al riesgo. No hay certeza de volver a casa. No hay garantía cuando la imprudencia, el exceso de velocidad o la falta de responsabilidad se cruzan en el camino.
La muerte de Manuel Navarro es un llamado urgente a la conciencia colectiva. A quienes conducen motocicleta y a quienes manejan cualquier vehículo: la vida no da segundas oportunidades. Valorar la propia vida y la de los demás debe ser prioridad.
Manejar con precaución puede marcar la diferencia entre llegar a casa o convertirse en una estadística más.
Este día, compañeros, familiares y amigos se reunirán en la funeraria Latinoamericana para rendirle un homenaje. Decenas de motociclistas de la empresa PABS, (Programa de Apoyo de Beneficio Social) a la cual también pertenencia, lo acompañarán por última vez hasta el panteón ubicado en la colonia Rancho Grande, donde será despedido. Su partida deja un vacío, pero también un mensaje claro: ninguna prisa, ningún descuido, vale más que una vida.
Que la historia de Manuel no se repita. Que su memoria sirva para salvar otras vidas.

Para que HOYTamaulipas siga ofreciendo información gratuita, te necesitamos. Te elegimos a TI. Contribuye con nosotros. DA CLIC AQUÍ