La gran dicotomía mexicana
Cada día que pasa en verdad se siente el incremento de la polarización política y social en México. Muchos pueden ser los factores personales acorde a la o las preferencias ideológicas que cada quien albergue, pero sin duda son los políticos quienes están ayudando a que esto suceda.
Se comprende que cada cual defienda sus posturas, pero se tiene que entender que una división tan fuerte en el país no es exactamente el mejor escenario para nadie. Que si los de izquierda en contra de los de la derecha, que si los neoliberales versus los conservadores, los ricos vs los pobres, y así sucesivamente.
Todo esto solo llevara a exacerbar el entorno social, los enconos incrementarán y así veremos aún más índices hasta de actos de violencia. Y en un país ya con evidentes situaciones de violencia en muchos rubros, pues esto sería como echarle gasolina a un fuego ya ardiente. Y lo malo es que no se ve que tengan la intención de bajarle.
En esto tenemos que decir que queda totalmente expuesto la falsedad de los actores políticos, partidos, movimientos y más, ya que todos en un determinado momento han pregonado que ellos anteponen los intereses de los mexicanos antes que los propios y esto termina siendo una gran mentira; mera retórica discursiva y política.
Lo ponen muy claro, o están con nosotros o están con ellos, dejando a un lado la posibilidad de buscar un terreno común para si no dirimir las diferencias, al menos tratar de enfocarse en encontrar las coincidencias. Esto no es para nada imposible, solo que se necesita una real voluntad política y personal para lograrlo. Recordemos que un día hasta él una vez imponente muro de Berlín llegó a caer.
Aún con mi admiración y empatía hacia la presidente Sheinbaum, hay que decir que ella misma ha ayudado para que esta fuerte dicotomía se presente. Ella como cualquier funcionario electo en un proceso comicial democrático, al momento de ganar, tiene que gobernar para todos y siempre privilegiar la ecuanimidad. Le tocó una época muy difícil y está en sus manos salir avante.
Y esto lo vemos en muchas partes del país y de todas las fuerzas políticas, nadie se salva de tener casos así. Critican a Trump por su evidente inclinación hacia un sector social estadounidense y aquí hacen lo mismo, lo que haya es el movimiento MAGA, aquí sería MORENA u otro.
Pero de igual manera dirigentes opositores calientan más el ambiente, lo que bien se hace no siempre o casi nunca lo reconocen y eso también no es correcto. Hablan de unificar cuando su retórica es por demás divisiva y concentrada más en la denostación, que en el entendimiento colectivo y menos el reconocimiento.
Y no precisamente eran así cuando ellos gobernaban, la autocrítica no fue un sello de administraciones anteriores tampoco. Es por esto que muy seguido recalco en mis escritos que esto es una cuestión de valores y no de colores. La esencia y universalidad del bien hacer, debe trascender sin a nadie conceder.
Cuando un dirigente, de cualquier nación del planeta nos sale a decir que x o y cosa lo hacen porque tienen el respaldo abrumador de la ciudadanía, generalmente no es cierto. O uno preguntaría. ¿Por qué si se dice que el pueblo pone y quita, entonces porque no poner un real proceso de escrutinio en muchos temas o iniciativas que causan mucha controversia?
El ejemplo de los impuestos, el tema del agua y otros tantos. No hay que ser ingenuos como para no saber que todo gobierno actuará conforme a las conveniencias propias, pero si hay que estar pendientes para que esto no se convierta en un modus operandi recurrente. Esto solo llevará a la constitución de regímenes que tendrán tendencia a ser más autoritarios.
Y esto mis estimados lectores no es que yo lo diga, lo podemos encontrar en infinidad de ejemplos en nuestra historia universal. La antigua Grecia, el imperio Romano, Carlo Magno, Inglaterra, Francia y la época napoleónica, Alemania y el nazismo, y ejemplos más recientes y de nuestro continente, Cuba, Chile, Nicaragua, Panamá, nuestro propia historia mexicana con los aztecas y después con los imperios de Iturbide y Maximiliano y así muchísimos casos.
Después de años de analizar y leer sobre este tipo de temas, algo que siempre se me ha hecho muy irónico y por demás tristemente hilarante, es que muchos que llegan con buena preparación académica y pregonando muchos valores e ideales, son los que terminan teniendo actitudes que van en contra de la verdadera esencia democrática.
Caramba, si algo debe servir la preparación es precisamente para tener la mente más abierta y “cultivada”. Pongamos aquí un cuestionamiento:
Si estudiando la historia mexicana y universal podemos claramente ver que la gran concentración de poder y más cuando se hace con procesos impositivos o al menos polémicos, nunca termina en buen puerto.
¿Entonces para que repetirlo? Así de sencillo.
Y por lo visto la respuesta congruente acorde al tema es porque lo que termina importando es el poder del momento y no las consecuencias póstumas, aunque estás puedan ser muy perjudiciales.
Otro ejemplo similar En nuestra historia universal, ¿Cuándo se vio realmente beneficiado un país al entregarle demasiado poder a la milicia?
Al contrario, la disciplina militar crea más tendencias autoritarias y no democráticas.
Sino un asunto distópico, el pregonar querer ayudar a los más necesitados pero operar para que a su vez no exista mayor educación como para que no se vuelvan más críticos o para seguir manipulándolos. ¿No es acaso una obvia contradicción en sí mismo?
Podemos hablar desde Karl Marx, Federico Engels, Vladimir Lenin, Mao Zedong o Edmund Burke, Milton Friedman y así otros tantos, y si los estudiamos cada quien sacará sus propias conclusiones. En lo personal yo he aprendido mucho del estudio de los diversos pensamientos y filosofías.
Y entre más lo hago menos fanático me vuelvo de una sola. Pero por lo visto precisamente es eso lo que tratan de evitar, el pensamiento crítico. En la carrera (facultad) de mi hijo lo presionaron para que apoyara la causa de “x” político, y él se negó y les dijo que no compaginaba con tal persona y menos con su comportamiento.
Pues se le fueron encima alumnos del grupo que si decidieron apoyar dicha causa y hasta administrativos. Y él se mantuvo firme de que a él se le había inculcado en casa el tener una mente crítica y el ser firme en sus ideales. Pues tuve que intervenir hasta yo para calmar el bullying político y personal del cual estaba siendo objeto.
Irónicamente una de las personas administrativas antes denigraba a López Obrador y lo que él representaba y ahora apoya y hasta quiere incidir y presiona para que el alumnado apoye su causa. Como bien platiqué con amigo doctorado y que se especializa en la enseñanza critica, que precisamente es en esta etapa de la vida cuando más se debería de inculcar y reforzar la libertad del pensamiento.
Se sorprendió cuando le comenté que familiares míos habían colaborado con AMLO y que yo también para la causa y aun así respetaba y apoyaba la decisión de mi hijo, “¿si yo como su padre no lo obligo a eso, porqué ustedes si quieren hacerlo?” Pues no tuvo mucho que decir después de eso.
El hecho es que debe ser momento para unificar criterios y unirnos como mexicanos y como humanidad. Que el genuino amor y respeto a la diversidad de pensamiento pueda más que el amor propio y el aferramiento a una sola causa. Más amnistía y menos dicotomía, que sea por México, siempre por México.
Hablando de sinsentidos
El caso de Pedro Haces negando rotundamente nexos con el tal “Limones” cuando existen muchísimas fotos, videos, testimonios y más, es un ejemplo de la ridiculez a la que se puede llegar. Y peor aún, salen más políticos a defenderlo, solo falta que salgan que todo fue por inteligencia artificial, y si es así, pues a cerrar el changarro y mejor vámonos.
¡SaCATEM a la chingada! jejeje
Y ante ello culmino con lo siguiente:
Si del Mayo te cae el Limones, aprende a ser cochinadas. No se puede corregir a la naturaleza, árbol que nace doblado jamás su tronco endereza.
Reflexión
"Debemos vivir juntos como hermanos o perecer juntos como necios"
- Martin Luther King Jr.-
Jorge Alonso Infante Alarcón
Carrera Licenciado en Relaciones Internacionales.
Maestría en Administración Pública en la U.A.M. Francisco Hernández García (U.A.T.)
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