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Sección: Nacional / General
Comparte especialista datos sobre visión de los mayas sobre la muerte
Para los antiguos mayas, cuando alguien moría lo que se desintegraba era el cuerpo, pues el alma subsistía para reintegrarse después a otro ciclo, explicó el arqueólogo Edgar Daniel Pat Cruz, quien participó la víspera en la mesa “La visión de la muerte entre los mayas”, organizada por el INAH-Campeche
Por: Agencia Notimex
30/10/2012 | Actualizada a las 11:54h
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México,
D.F.- Para los antiguos
mayas, cuando alguien moría lo que se desintegraba era el cuerpo, pues el alma
subsistía para reintegrarse después a otro ciclo, explicó el arqueólogo Edgar
Daniel Pat Cruz, quien participó la víspera en la mesa “La visión de la muerte
entre los mayas”, organizada por el INAH-Campeche.
El Instituto
Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó que en su ponencia “La
muerte y sus representaciones en la cosmovisión de la cultura maya”, Pat
recordó que para los mayas el cuerpo del muerto tardaba cinco años en llegar a
Xibalbá o el inframundo.
Después de ese
tiempo, el espíritu se diluía y entraba por medio de un suspiro en la boca de
una mujer embarazada para revivir en otro ser y así reiniciar un nuevo ciclo.
Ello, de acuerdo
con investigaciones de epigrafistas sobre iconografía y estudios de tradición
oral, que revelan que la diferencia entre la vida y la muerte para esta
civilización, radicaba en la materia.
Los mayas,
agregó, creían que el cosmos se formaba por tres estratos: el cielo, que se
componía de trece niveles, la Tierra, y el Inframundo o Xibalbá, de nueve.
La tierra está
situada entre el cielo y el Xibalbá, y es el sitio donde se da la contienda de
la vida y la muerte, donde se producen el choque y la armonía de los
contrarios, lugar sagrado entre los mayas, símbolo de la dualidad y origen de
la vida y de la muerte al que sólo podían penetrar los representantes de los
dioses en la Tierra.
La muerte,
añadió, estaba asociada al inframundo, el caos, la oscuridad y la destrucción,
mientras que la vida se vinculaba con el cielo, el orden, la luz, el sol, la
creación y la racionalidad.
Esa ambivalencia
se representaba a través de diversos elementos, como la Ceiba, que era el árbol
sagrado de los mayas, cuya parte superior simbolizaba el cielo, mientras que la
raíz era la entrada al inframundo.
“Otra
representación que encontramos en su cosmogonía son los animales considerados
portadores de la muerte, como el búho, que cuando cantaba la gente le tiraba
piedras, porque se creía que su canto vaticinaba la muerte. Y lo mismo ocurría
con los zopilotes, que se han podido identificar en diversos contextos
arqueológicos, como cerámica o pintura mural”, comentó el arqueólogo.
Edgar Pat Cruz
también se refirió a una idea que prevalecía entre los mayas, que era la
existencia de portales hacia el inframundo, como las portadas de estilo
zoomorfo de diversos monumentos, muy comunes en Campeche, que tenían
representadas fauces de animales y se pensaba que al entrar ahí, se ingresaba
al Xibalbá.
Además, habló
sobre las características específicas de los contextos mortuorios, tanto de la
elite como de la gente común, que se han encontrado en toda la península.
Como parte de
esta concepción, permanece entre los mayas actuales la tradición de darle la
bienvenida a las almas de los muertos, los días 31 de octubre, 1 y 2 de
noviembre, colocando altares con los alimentos que les gustaban a los difuntos.
A esta milenaria tradición se le nombra como Hanal Píxan (comida de ánimas).
En el ciclo “La
visión de la muerte entre los mayas”, también participaron ayer el historiador
Lázaro Hilario Tuz Chi, con el tema “Salgan, salgan ánimas en pena.
Concepciones sagradas de la muerte en los pueblos mayas peninsulares”, y la
antropóloga Cessia Chuc Uc, con la conferencia “Pixano’ob. El discurso sobre
los ‘otros’ desde la identidad maya”, ambos de la Universidad Autónoma de
Yucatán.
En tanto que
este martes participará el investigador David Reyes con el tema “Tanatología.
Un enfoque clínico”.
Esta mañana, en
el Museo de Arquitectura Maya “Baluarte de la Soledad”, se ofreció una visita
guiada a 35 niños, quienes también participan en una sesión de cuenta cuentos
mayas, organizada por la radiodifusora “El corazón de la voz de la Selva”, y un
taller de elaboración de máscaras.
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