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No eres lo que vales sino lo que significas

Por: Alberto Rivera El Día Martes 03 de Mayo del 2022 a las 15:45

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En tiempos de campaña, los candidatos pueden conseguir cualquier cosa haciendo política menos persuadir a alguien para que le de su voto. Para ser amado hay que aprende a amar, como dijo Lord Byron “el amor es lo único que puede ganarse en la vida, todo lo demás se puede conseguir arrebatando”.

“Dar para recibir” parece tan evidente pero, en campañas políticas, es algo que se suele pasar por alto. Si yo definiera que significa persuadir o seducir, diría que se trata de aprender a dar lo mejor de uno mismo y en la medida que seamos nuestra mejor versión seremos retribuidos.

No importa lo que el candidato es sino lo que significa para el elector. Esta palabra "significado" no existe en ningún diccionario de ninguna otra disciplina excepto en la semiótica. La semiótica descifra el significado de las cosas entre las personas y, aplicada al marketing, explora y opera fenómenos que la economía, la sociología y la psicología no han podido explicar de manera independiente. En palabras simples es “ver lo que no se ve y escuchar lo que no se oye”.

Teóricamente, la disciplina semiótica consiste en el estudio de los "signos" y de las leyes que los gobiernan. Un signo es cualquier hecho, cosa o persona susceptible de ser interpretada. Operativamente, es el estudio de cómo se crean, se transmiten y se internalizan los significados de las cosas y los hechos en las personas.

Cierto día, en una conferencia sobre comunicación política y semiótica, uno de los participantes después de 50 minutos le dice al expositor que todavía no le quedaba claro para que servía la semiótica en una campaña.

El expositor pregunta: - “¿En lo general o en lo particular?”.

A lo que el participante responde: - “En lo general y en lo particular.”

- “En general impide decir tonterías en tiempos de campaña” – menciona el expositor.

- “¿Y en particular?” – alude el participante.

- “Ah… en particular impide hacerlas” – cierra el expositor.

Aparte de impedirnos decir y hacer tonterías en campaña, la intervención semiótica nos permite determinar cuál es la cultura política dominante, el temperamento, el humor social, lo que le da sentido a los electores,  lo que significa para ellos un candidato, cuáles son los valores que usan para decidir a quien entregar su voto.

Además, cómo y en qué grado se puede influir en esas creencias y sentimientos. Qué estrategia comunicacional, qué símbolos y que discurso hay que desarrollar para cruzar adecuadamente los valores del candidato con los del elector.

Conociendo esta información, podemos establecer una interacción alineada y coherente entre el candidato y el elector, logrando así que cada una de la acciones en campaña sean adecuadas, focalizadas y con el sentido exacto para los distintos comportamientos electorales. El resultado final: optimizar y racionalizar la estrategia, consiguiendo invertir con certeza en el mix de acciones tácticas.

En resumen: lo que lleva a un candidato a ganar elecciones no es el qué y no es el cómo. Es el por qué. El qué y el cómo son materia para cualquiera. El por qué, en cambio, es propiedad de un solo individuo. Es su diferencial, es su rasgo distintivo. Y ¿saben cuál es la belleza de la semiótica? que la semiótica es la disciplina del Por Qué.

A nivel conceptual, todas las campañas electorales son única y exclusivamente, una confrontación de valores: los Valores del Candidato frente a los Valores del Elector. Y a nivel comunicacional lo que significan para la gente.

Para ganar una elección, no basta con saber quién es un candidato sino qué significa para el elector.

Cuando ya no hay tiempo, ni voluntad, ni espacio mental para comparar los atributos funcionales de un candidato, la elección se sustenta en el nivel de identidad que el candidato genera en el elector. 

La esencia del candidato, su imagen y reputación es la mejor herramienta para "significar" que él, constituye la solución de un problema o la satisfacción de una necesidad emocional para el elector. En campañas políticas donde convergen productos políticos semejantes, que tienen similar funcionalidad y que valen lo mismo, la marca es lo único que diferencia y es lo que mejor defiende su valor.

@Alberto_Rivera2

Alberto Rivera

Construyo procesos de comunicación siendo y haciendo cosas diferentes, provocando emociones y moviendo conciencias hacia la participación social y política.

Ayudo a potenciar marcas de proyectos políticos y gubernamentales a través del descubrimiento de insights, arquetipos de marca y estrategias de comunicación política.

Soy consultor, catedrático y speaker en Estrategias de Campaña Política y de Gobierno. Director General de Visión Global Estrategias.

Soy originario de Tampico, Tamaulipas y cuento con una Maestría en Educación, Maestría en Política y Gobierno y Doctorado en Filosofía; además de tener diversas especializaciones en Comunicación Política, Consultoría Política e Imagen.


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