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El voto: resultado de una emoción

Por: Alberto Rivera El Día Domingo 31 de Enero del 2021 a las 22:26

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Es muy probable, decía el divulgador y economista Eduard Punset, que las mejores decisiones no sean fruto de una reflexión de nuestro cerebro sino del resultado de una emoción. Echemos la vista atrás por un instante: ¿Por qué motivo hicimos las cosas más importantes de nuestra vida? ¿Qué nos impulsó a hacerlas? Quizá las emociones influyeron en nuestro cerebro mucho más de lo que pensamos.

Y es que está demostrado que las emociones pueden ponernos la vida del revés. El director de cine, Pete Docter sabía muy bien de todo esto cuando en 2015 dirigió y estrenó la famosa película Inside Out (Del revés, como se tradujo en español). Disney nos enseñó, a través de una película familiar, uno de los hitos más importantes de la psicología moderna: las emociones guían nuestros actos. Esto, que ya se estudiaba en las facultades de ciencia y psicología, salió a la calle (o a los cines), a través de la protagonista de la película, Riley, una niña de 11 años que nos enseñaba a través de sus ojos y, por primera vez, de su cerebro, cómo las cinco emociones básicas y universales del ser humano: alegría, tristeza, ira, asco y miedo -que fueron representadas en la película cada una con un personaje de distinto color-, influyen de forma importante en nuestras vivencias, recuerdos y conductas.

Y son y serán precisamente esas emociones consideradas universales las que los políticos deben o deberían usar en estos días de campaña para convencer a nuestro cerebro de ir a votar en las próximas elecciones del 6 de junio. Los asesores de los distintos candidatos, deben saber que tendrán que emocionar a nuestro cerebro para ir de nuevo a las urnas, en estos tiempos de incertidumbre, hastío y de hartazgo político.

Fue el psicólogo norteamericano Paul Ekman, pionero en el estudio de las emociones -y quién asesoró a Pete Docter en Del Revés-, el que definió en 1972 las seis emociones básicas y biológicamente universales de los humanos (aunque en la película se usaron las cinco primeras): alegría, tristeza, ira, asco, miedo y sorpresa.

Activar el cerebro con las emociones

En épocas de idas y venidas políticas, de tiempos electorales y de los acontecimientos “históricos” de la pandemia, el manejo de las emociones se convierte en algo fundamental en este próximo 6 de junio. Pero ¿qué es lo que necesitamos los votantes para ir de nuevo a las urnas?

“Lo que necesita el cerebro para ir a votar es que lo emocionemos”. Lo que ocurre muchas veces, es que ese intento de emocionar se basa en lo que preguntamos a los electores; y realmente lo que nos mueve a la acción es una emoción. Así que, si los políticos diseñan su estrategia sólo sobre lo que la gente responde en los estudios de opinión y no sobre las emociones subyacentes, seguramente se estén equivocando y no activarán los mecanismos correctos para ver las verdaderas emociones de los votantes.

¿Cómo votamos realmente: más de forma racional o emocional? Si preguntas a la gente a tu alrededor, te dirán seguramente que su decisión de voto es racional, pero para que así fuese esperaríamos que cada persona hubiese leído y analizado concienzudamente los programas y propuestas de cada partido y/o candidato a lo largo de su historia al acudir a las urnas y a partir de ahí de forma racional establecer la decisión de voto. ¿De verdad todos hacemos este análisis? La respuesta es no. Así que el proceso de decisión se completa con elementos emocionales.

Las emociones te movilizan por dentro para que la razón te guíe para tomar las decisiones con esa información emocional. En política son esenciales mensajes emocionales porque pueden movilizar a los dudosos o indecisos que es el nicho donde pelean todos los partidos, y más en estas elecciones, usando por lo general el miedo.

En estos momentos, el cerebro necesita un cambio de actitudes, que permita abrir un horizonte de esperanza y de confianza en algún proyecto político, esto no va a ser fácil, ya que se capta un desencanto generalizado donde la gente tiene más claro a qué partido no votar que a qué partido votar, porque en esta situación, ningún partido convence.

Hay que tener presente, que las emociones no son solamente fenómenos individuales subjetivos sino que se producen emociones colectivas, que provocan contagios emocionales de donde, precisamente, derivan, esos climas emocionales proclives a los movimientos de masas. Estos movimientos han sido un aspecto fundamental en los cambios políticos importantes que ha habido a lo largo de la historia.

Normalmente, la mayoría de los partidos utiliza el miedo en sus campañas. Sin embargo, “a pesar que se suelen usar casi siempre emociones asociadas a las emociones negativas (miedo, tristeza, enfado o asco), “la mayoría de los partidos que han crecido en votantes en los últimos años son aquellos que han logrado transmitir esperanza e ilusión a los votantes y, emocionalmente, con mensajes positivos”.

En esta ocasión, observamos que los partidos van a usar y a jugar con la misma emoción: con el miedo: “El miedo como aversión a la pérdida o aversión al riesgo. Van a intentar con esta emoción atraer los votos de todo su bloque. El decir eso de “si no me votas a mí, ganarán los otros”. Emplearan esta vez y una vez más, el llamado voto útil. Esto tiene su lógica dentro de la racionalidad, y dentro de las emociones también tiene su terminología: se llama aversión a la pérdida o simplemente, intentar generar el miedo a los votantes”.

Veremos qué es lo que ocurre el próximo 6 de junio. Quién será el ganador. Por lo pronto, veamos cómo las emociones en esta campaña serán, de nuevo, fundamentales.

El partido que consiga movilizar a sus votantes de la tristeza y de la desilusión (sus fieles votantes y afiliados son votos “presos” que se presupone que no cambian su voto) y cree mensajes de esperanza de que con ellos las cosas no serán iguales y que se puede actuar diferente a lo que se ha hecho anteriormente, es muy probable que se lleve el gato al agua de estas elecciones.

@Alberto_Rivera2

Alberto Rivera

Construyo procesos de comunicación siendo y haciendo cosas diferentes, provocando emociones y moviendo conciencias hacia la participación social y política.

Ayudo a potenciar marcas de proyectos políticos y gubernamentales a través del descubrimiento de insights, arquetipos de marca y estrategias de comunicación política.

Soy consultor, catedrático y speaker en Estrategias de Campaña Política y de Gobierno. Director General de Visión Global Estrategias.

Soy originario de Tampico, Tamaulipas y cuento con una Maestría en Educación, Maestría en Política y Gobierno y Doctorado en Filosofía; además de tener diversas especializaciones en Comunicación Política, Consultoría Política e Imagen.

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