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Nuevo perfil de la migración

Por: Jorge A. Lera El Día Domingo 29 de Diciembre del 2019 a las 22:20

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Se entiende en general que los migrantes centroamericanos huyen de la violencia social y la pobreza en los países de la región. Si bien como es sabido existe un fenómeno de trafico de personas que alimenta lo que hoy es un éxodo, ya no tiene como motor principal el “sueño americano”, ahora se busca huir de la violencia que existe en Centroamérica.

Hoy vivimos el paso desde dicho sueño americano, a la "pesadilla mexicana". La oleada más reciente ha sido alimentada en mayor medida por las visas humanitarias que se venían promoviendo con la política de puertas abiertas. Hoy las ganancias del tráfico de migrantes son cuantiosas para las redes criminales que están involucradas o sectores comerciales en México que se benefician con el tránsito de transmigrantes.

A raíz de la política de puertas abiertas del gobierno actual, el paso de transmigrantes centroamericanos se multiplicó entre diciembre de 2018 a diciembre de 2019. De un promedio tradicional de menos de 300 mil migrantes por año, este periodo del gobierno de Andrés Manuel López Obrador registró más de 800 mil personas cruzando por nuestras fronteras. Además de sumarse otros contingentes de cubanos, haitianos, africanos y asiáticos. 

Además, el nuevo uso de caravanas, con muchos migrantes - arriba de mil personas cada una - familias enteras, personas con alguna discapacidad, mascotas, incluso niños solos y mujeres embarazadas, y la organización de ellas por especialistas en movilizaciones humanas, como el caso de la ONG “Pueblos sin Fronteras” y la OSC del Padre mexicano Alejandro Solalinde, buscaban aminorar los riesgos en tránsito. 

Por lo que dieron forma para que éstas, de ser hechos aislados y no masivos, resultaran en lo que sucedió desde el 12 de octubre, con una caravana inicial desde San Pedro Sula Honduras, de mil gentes, que se fue haciendo masiva en el trayecto. 

Estas caravanas se fueron generalizando con la suma de otros migrantes de pueblos vecinos de El Salvador y Guatemala, incluso de otros continentes, regiones y los propios pueblos mexicanos del sureste. 

SITUACIÓN DE LA MIGRACIÓN, DE MEXICANOS A CENTROAMERICANOS 

La migración interna y externa de propios mexicanos y de ciudadanos de otros países, ha pasado de ser un fenómeno de bajo impacto, desde mediados del siglo pasado, hasta ser hoy día un tema de gran relevancia y repercusión, al pasar de ser tratado como un asunto de miopía política tanto del propio gobierno norteamericano, y de poco interés de nuestro gobierno. 

Este tema llegó hoy a ser considerado como un problema de seguridad nacional por el presidente de Estados Unidos (EUA), Donald Trump, además de tomar al tema como bandera política para sus intereses electorales. De ahí el nuevo discurso del odio y del Muro.

Nadie ignora la hipocresía política de los distintos gobiernos mexicanos (desde Salinas de Gortari hasta Peña Nieto), que viendo los crecientes volúmenes de remesas de nuestros migrantes tanto documentados como indocumentados, han tomado como un asunto de interés nacional, el llevar registros de las mismas, como si se trataran de inversiones extranjeras. 

Al grado tal que el actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se atreve a presumir los aumentos recientes e históricos de dichos montos, como si éstos envíos fueran festivos y buenas noticias para todos, sin recordar que se dan las remesas precisamente por la falta de incentivos que los braceros tuvieron que decidir ser expulsados de nuestro país, buscando en EUA lo que aquí no logramos ofrecerles.

Estos temas, junto con a las crecientes oleadas de flujos migratorios en forma de caravanas descontroladas, los graves aumentos recientes de menores no acompañados, mujeres solas, ancianos y mayores flujos de migración de comunidades LGBT, nos permiten buscar a los académicos, mayor compromiso de indagar e investigar el tema de 'migración forzada, tráfico de personas y los efectos de las familias rotas' que estos nuevos flujos en forma de verdaderos Éxodos se presentan a través de nuestro territorio.

Tanto de centroamericanos, cubanos, haitianos, africanos y asiáticos. Cifras nunca antes vistas que amenazan con romper nuestros intercambios comerciales con EUA y cancelar el propio TLCAN en su nueva versión T-MEC.

MOVILIDAD CENTROAMERICANA: 

La migración centroamericana hacia México comenzó a hacerse presente con mayor fuerza en la década de 1980, cuando se dio acogida a personas desplazadas y solicitantes de protección humanitaria que huían de los conflictos armados en esa región. 

Sin embargo, fue a partir de la década de 1990 que México comenzó a configurarse como un territorio de tránsito regular e irregular para personas migrantes provenientes, principalmente, de Guatemala, Honduras y El Salvador (Triángulo Norte) que buscaban ingresar a Estados Unidos (EUA). 

Al menos desde 2010, 9 de cada 10 personas migrantes en tránsito irregular han sido nacionales de alguno de esos países. En la mayoría de los casos, se trata de población sin documentos migratorios, lo cual la expone a diversos riesgos, aumenta sus vulnerabilidades y obstaculiza el ejercicio de sus derechos. 

Aún en contextos de migración en grupo, como los que se dan en las caravanas migrantes –que ofrecen cierto resguardo–, muchos de los sujetos buscan pasar inadvertidos para evitar algún encuentro con las autoridades migratorias.

Esta pretendida invisibilidad o, bien, su agrupamiento complica su contabilidad; no obstante, se estima que el volumen de personas migrantes centroamericanas de paso hacia EUA ha ido en aumento desde 2011 hasta registrar en 2014 la histórica cifra de 394.2 mil eventos, cifra superior a los 388.7 mil eventos registrados en 2005, mientras que el promedio anual de este flujo para el periodo 2014-2017 fue de 335 mil eventos (UPM, 2018a).

En el marco de esta migración de tránsito, al menos desde 2014 se ha observado una participación a la alza de niñas, niños y adolescentes (nna) acompañados y no acompañados –a partir de la contabilidad de quienes fueron presentados ante la autoridad migratoria mexicana–, al pasar de 11.2% en 2013 a 19.3% en 2017, porcentaje superior al registrado en 2014 (18.2%). 

En 2017, en Estados Unidos fueron detenidos 41 mil 546 menores migrantes no acompañados y 41 mil 223 acompañados, mientras que para ese mismo año, en México, se detuvo a 7 mil 430 y 10 mil 870, respectivamente. La mayoría de las niñas, niños y adolescentes provinieron de Guatemala, El Salvador y Honduras.

De 2014 a 2017, se observó una tendencia decreciente en las detenciones de menores no acompañados y unidades familiares originarias de México. 

MIGRACIÓN MEXICANA CON BALANCE CERO:

Contrario a la migración creciente de migrantes centroamericanos y de otros países desde México, en tránsito irregular por México hacia EUA, la migración de mexicanos desde nuestro país hacia EUA ha disminuido, contra los retornados tanto voluntarios como involuntarios (deportados y repatriados), que han aumentado exponencialmente por el gobierno norteamericano. 

Este movimiento migrante reciente, ha provocado que en los últimos 10 años, el balance migratorio entre México y EUA se contabilice en "cero", al ser igual los emigrantes contra los inmigrantes, de forma tal que en el futuro cercano serán mayores los contingentes de entrada que salida. Este fenómeno estimamos, vendrá a afectar en poco tiempo los montos históricos de remesas que hasta ahora hemos contabilizado. 

Del total de mexicanas y mexicanos que residen en el exterior, 97.8% se ubica en Estados Unidos.

Las características particulares que presentan los procesos migratorios con EUA obligan a una mayor atención. Del total de mexicanas y mexicanos que residían en aquel país en 2016, 5.5 millones, 44% del total (Passel y Cohn, 2018), se encontraban sin documentos de estancia, situación que tiene una carga negativa que deriva en una afectación al ejercicio de sus derechos fundamentales.

El endurecimiento de la política migratoria de Estados Unidos (desde el gobierno de Bill Clinton, Barack Obama y Donald Trump) ha generado la separación de familias y la repatriación forzada de connacionales.

En 2017, las deportaciones de mexicanos con estancias largas en Estados Unidos aumentaron con respecto al año anterior, pasando de 24 a 39% del total de los eventos contabilizados por año. 

Los periodos de 2009-2012 y de 2013-2016 son los que más deportaciones de migrantes mexicanos han registrado, con 1 millón 137 mil y 1 millón 55 mil eventos, respectivamente. 

En 2011, 50.6% de los mexicanos retornados reportaba faltas administrativas o criminales, en tanto que este porcentaje bajó a 41.7% en 2016, año en el que se registraron 245 mil deportaciones de mexicanos. 

En 2014 se registraron en Estados Unidos más aprehensiones de migrantes nna, con 107 mil 613 casos. De éstos, 68 mil 631 (63.8%) eran no acompañados y 38 mil 982 (36.2%) acompañados. 

Por ley, a las y los menores no acompañados se les puede considerar como víctimas de trata y seguir un proceso antes de su deportación, caso contrario a lo que ocurre con los acompañados que, en pocos meses, pueden ser deportados.

Por otro lado y de acuerdo con datos recopilados de la Encuesta sobre Migración en la Frontera Norte de México (EMIF Norte), que se aplica a la población mexicana devuelta por las autoridades migratorias estadounidenses, puede observarse que las medidas tomadas por ese país han generado un incremento en el número de eventos de devolución, pues de 21 mil personas que fueron repatriadas y separadas de sus hijas e hijos menores de edad en 2015, la cifra aumentó a casi 30 mil en 2017.

A FORMA DE COLOFÓN:

La solución integral y estructural, no está en reprimir a los migrantes, o de cuestionar las formas que ellos escojan para migrar libremente. La solución de largo plazo, deberá ser atender las causas que originan los fenómenos migratorios desde los tiempos que existe la humanidad. Atender las causas de la pobreza, miseria, hambre, desigualdad y violencia. La respuesta la tienen los políticos de los países pobres y poderosos. Al mundo le urge revisar y modificar las corrientes neoliberales de la economía. Es menester cambiar al modelo económico mundial. 

Jorge Alfredo Lera Mejía

Tampiqueño, Economista (ITAM), LAE, Maestro en Economía y Doctor en Administración Pública (UAT).

Asociado del INAP, Subsecretario del Exterior de la Federación del Colegio Nacional de Economistas y Vicepresidente zona noreste de la LER. Inicia su carrera en 1977 y ha desempeñado diversos cargos en la Administración Pública Federal, en Michoacán y en Tamaulipas.

Catedrático en la UNAM, ITAM, ULSA y actualmente profesor-investigador por la UAT e Instructor de la Auditoría Superior de la Federación.


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