Revoca justicia prisión domiciliaria a represor argentino
Buenos Aires,(Notimex).- La justicia argentina revocó la prisión domiciliaria a Miguel Etchecolatz, uno de los represores más emblemáticos de la última dictadura militar que ha sido condenado a tres cadenas perpetuas.
La Cámara Federal de Casación Penal, integrada por los jueces Mariano Hernán Borinsky, Juan Carlos Gemignani y Gustavo M. Hornos decidió que el ex policía de 88 años vuelva a una prisión común para cumplir las penas impuestas en su contra.
En su fallo, los magistrados consideraron que el estado de salud de Etchecolatz “no impide que permanezca alojado en el establecimiento penitenciario recibiendo la atención y los controles médicos adecuados para el tratamiento de sus patologías”.
El supuesto estado delicado de salud de Etchecolatz fue la razón principal que permitió que un tribunal beneficiara al represor con prisión domiciliaria.
Gracias a ese fallo, el condenado vivía desde diciembre pasado en la turística ciudad de Mar del Plata, ubicada a 410 kilómetros de Buenos Aires, en la costa atlántica.
Desde entonces, organizaciones de derechos humanos organizaron múltiples protestas en su contra y denunciaron que Etchecolatz había violado la prisión domiciliaria pues había ido al ir a una cita médica sin custodia policial, sin esposas y en una camioneta sin identificación.
Durante la dictadura (1976-1983), gracias a su cargo como director de Investigaciones de la Policía de Buenos Aires, Etchecolatz cometió secuestros, torturas, asesinatos, desapariciones y robo de bebés.
La sola mención de su nombre remite al terrorismo de Estado que gobernó Argentina, ya que fue el principal cómplice de Ramón Camps, un ex jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires que dirigió varios centros clandestinos de detención.
En septiembre de 1976, Etchecolatz lideró, por ejemplo, un histórico y sangriento episodio conocido como “La noche de los lápices” y durante el cual fueron secuestrados y asesinados estudiantes de colegios secundarios, es decir, adolescentes.
En ninguno de los seis juicios por crímenes de lesa humanidad en los que fue condenado, tres de ellos a perpetua, mostró arrepentimiento alguno, además de que demostró que los mecanismos de la dictadura seguían vigentes en democracia.
Etchecolatz fue el primer funcionario de la dictadura en ser llevado a juicio después de que en 2003 se derogaran leyes que permitieron la impunidad de los represores, y uno de los testigos en su contra fue el albañil Jorge Julio López, quien había estado secuestrado en cárceles clandestinas.
En 2006, después de declarar contra el represor, López fue nuevamente secuestrado y nunca más se supo su paradero, pero durante la condena, Etchecolatz escribió su nombre en un papel como un mensaje de que él sabía lo que le había ocurrido.
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