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Orgullo tamaulipeco

Por: Carlos Santamaría Ochoa 31/03/2011 | Actualizada a las 20:18h
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Setenta y dos años se cumplen de que el escudo de armas de Tamaulipas existe para todo el mundo: significativo, distintivo y orgullosamente nuestro, se plasma en la bandera que cada lunes ondean los chicos de escuelas primarias, entonando el cántico que reza, entre muchas otras cosas: “Viva Tamaulipas, altiva y heroica…”

Cuestión de enfoques, pero al columnista en cada ocasión que escucha el himno a Tamaulipas se le pone la piel “de gallina”, se emociona y piensa en todo lo que tenemos pendiente por realizar quienes amamos esta tierra tan especial, y en la serie de oportunidades que la vida otorga a quienes tenemos el corazón cerca del Bernal de Horcasitas.

Recordemos que el escudo de armas de nuestro estado está formado por cuatro secciones enmarcadas en un pergamino amarillo oro, con las características de diseño que eran muy típicas hace más de 100 años.

Según la información oficial, así como la que aparece en portales de información como Wikipedia, detallamos la conformación del mismo: en la primera sección,
correspondiente a la parte izquierda y en fondo azul, aparecen dispuestas en el siguiente orden una planta de maíz, una de sorgo con la panoja anaranjada, una de agave y una de caña, todas en color verde como símbolo de las fuentes principales que han dado auge al desarrollo agrícola de nuestra entidad.

En la primera sección, correspondiente a la parte izquierda y en fondo azul, aparecen dispuestas en el siguiente orden una planta de maíz, una de sorgo con la panoja anaranjada, una de agave y una de caña, todas en color verde como símbolo de las fuentes principales que han dado auge al desarrollo agrícola de nuestra entidad.

En la segunda sección, correspondiente a la parte superior central, aparece el Escudo de Armas de Don José de Escandón y Helguer, a Conde de Sierra Gorda, como testimonio de reconocimiento por su obra social, humanitaria y civilizadora, para lo cual se identificará solamente el escudo condal con una cruz amarilla suprimiéndose los soportes, el timbrado y la corona para representarse en siguiente descripción: en la parte superior izquierda, aparece una torre azul en fondo rojo. En la parte superior derecha, una águila dorada en fondo azul; parte inferior izquierda: un caldero dorado con una bandera roja en fondo azul y en la parte inferior derecha una torre azul e fondo rojo.

En la tercera sección, correspondiente a la parte superior derecha, en fondo rojo aparecen de arriba hacia abajo un toro de raza cebú en color café obscuro, una vaca de la misma raza en color amarillo ocre, y un ejemplar de ganado caprino en color beige, señalándose con ello la producción pecuaria de nuestra entidad.

En la cuarta sección, en la parte inferior, en fondo azul cielo se presenta arriba y al centro el característico cerro del Bernal en color café, mostrando a cada lado de la parte superior del mismo una nube blanca.

En la parte inferior izquierda se presenta un barco camaronero gris claro y un pez anaranjado en un mar azul obscuro con lo que se identifica la explotación e industria pesquera de nuestro estado.

En la parte inferior y al centro se presenta un tractor blanco en un campo beige, surcando la tierra como testimonio de desarrollo a través de la mecanización del campo.

En la parte inferior derecha en fondo verde se presenta una torre petrolera de color negro y dos depósitos de petróleo significado el potencial de hidrocarburos y la capacidad técnica para su refinación.

Los escudos de armas tienen sus encantos, sin lugar a dudas, pero el nuestro es especialmente distinto a los demás, quizá por el espíritu de cada uno de los aproximadamente 3.5 millones de tamaulipecos, pero nos llama, luego de analizar parte a parte, y ver que está reflejado en el mismo el potencial que tenemos, el hecho de poder hacer el mejor y mayor de nuestros esfuerzos en aras de lograr una entidad próspera.

Recordamos cuando tocamos el tema aquella poesía que declama el distinguido profesor Omar Galán Sandoval, y que se titula “Soy Puro Tamaulipeco”, y también nos lleva a pensar en todas esas cosas maravillosas que tenemos los habitantes de esta sección del noreste mexicano.

El gobernador Egidio Torre Cantú conmemoró un aniversario más de este hecho tan especial para todos; los educandos de diversos planteles fueron abanderados y la verdad sea dicha, resultó ser una muy emotiva ceremonia.

Mucho nos gustaría que cada uno de nosotros pudiera entender la grandeza del estado, dejar de hacer del comentario insano una práctica cotidiana, dejar de criticar a las autoridades, a los comerciantes, a los industriales y a todos los que se cruzan en nuestro camino, y dedicarnos a trabajar fuertemente en lo nuestro, pugnar por la grandeza del estado haciéndolo a través del trabajo cotidiano.

Tenemos la fuerza para hacerlo, es menester sentirnos realmente orgullosos de ser tamaulipecos, pero no decirlo, no escribirlo, sino demostrarlo con nuestras acciones diarias.

Porque bien lo dijo el profesor Francisco de P. Arreola en su pieza poética, es muy alto ese “¡gran orgullo tamaulipeco!”

Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx

Carlos David Santamaría Ochoa,

(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.

Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).

Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.

Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.

Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.

Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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