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Los Bad Hombres nos van ganando

Por: David Vallejo El Día Lunes 03 de Julio del 2017 a las 19:22

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Consejo: Quien no quiere razonar es un fanático; quien no sabe razonar es un tonto; y quien no se atreve, es un esclavo. Sir. W. Drummond

¿Por qué los Bad Hombres van ganando?

Porque la percepción negativa de la ciudadanía y los datos duros sobre la violencia y el consumo de drogas en México sigue aumentando desde que inició la guerra contra el narcotráfico.

Porque del 2006 hasta el año pasado habían muerto 200 mil personas según The Guardian.

Porque según él International Institute for Strategic Studies de Londres el año pasado hubo más de 23 mil homicidios (7 de cada 10 vinculados a las Bandas criminales sólo superado por la guerra civil en Siria y según el Estudio de Conflictos Armados, México supera en violencia a países como Irán y Afganistán.   

Porque una investigación periodística a cargo de la organización Periodistas de a Pie, dio a conocer que entre 2006 y 2014 han habido 3 mil 520 enfrentamientos entre miembros del ejército y civiles, los cuales han dejado un promedio de 19 civiles muertos por cada soldado.

Porque según el diario Mileno en su recuento mensual en el 2017 ha habido un aumento en la criminalidad de 23% en comparación al mismo periodo del año pasado. Cada mes del presente año se rompe el record de mayor número de homicidios.

Porque la Comisión Nacional de Derechos Humanos dio a conocer que hasta finales del año pasado había más de 30 mil personas desaparecidas y 855 fosas clandestinas.

Porque según la Encuesta de Consumo de Drogas Ilícitas, Alcohol y Tabaco entre 2011 y 2016 el número de personas que reconocieron consumir drogas ilícitas por lo menos una vez en la vida se incrementó un 47%.  

Porque según el Índice de Paz México 2017 la violencia en el 2016 costó el equivalente del 18% por ciento del Producto Interno Bruto, alrededor de 25 mil pesos por persona.

Porque desde el 2006 las autoridades han aumentado un 15% anual el presupuesto en materia de seguridad para enfrentar al narcotráfico y han destinado entre 1.5 y 1.8 billones de pesos según estimaciones del periódico el País

Porque según el investigador de la UNAM, Raúl Benítez Manaut, las ganancias anualizadas de productores mexicanos por ventas ilícitas de droga en Estados Unidos es de 32 mil millones de dólares aproximadamente.

Porque el gobierno federal mexicano sigue con la apuesta a la guerra contra el bandas criminales. Porque mientras lo hacen, pierden en aprobación los gobernantes quienes desde el primer día prometían reducir los homicidios, secuestros y extorsiones y no lo han logrado. Porque también mientras atribuyen la violencia a gobiernos anteriores, la realidad los evidencia y cual boomerang los golpea cuando el bono del triunfo se diluye ante el incumplimiento de expectativas. Porque mientras culpan a otros órdenes de gobierno, evidencian su incapacidad ante un asunto que supuestamente se arreglaba principalmente con coordinación. Porque tras las críticas al nuevo sistema penal, el poder judicial también evidencia la desesperación del ejecutivo y los gobernadores al señalar que no es tarea de ellos mejorar las condiciones de seguridad, sino procurar reparar el daño a la víctima y que se castigue a quien sea hallado culpable. Porque las exigencias públicas de las fuerzas armadas en cuanto a regular el marco normativo con el que se conducen, afectan el liderazgo del Presidente Enrique Peña Nieto. Porque el poder legislativo evidencia que privilegia sus intereses partidistas sobre aquellos prioritarios para los ciudadanos al no tener voluntad política, ni capacidad para acordar y promulgar una ley de seguridad interior adecuada y designar un fiscal anticorrupción incorruptible.

Ni Ley de Seguridad Interior, ni mando único, mi mando mixto, ni legislación sobre el halconeó, ni legalización, ni cambio de estrategia, ni la oferta disminuye y menos la demanda.

Los Bad hombres tienen las de ganar porque en su guerra contra el Estado, a pesar de los datos y pobres resultados, las autoridades no quiere razonar por fanatismo ante el importante número de "los más buscados" que han sido abatidos y detenidos, por los decomisos que han logrado y las felicitaciones internacionales que no se han hecho esperar; no saben razonar por tontos pensando que su responsabilidad se diluye, que más bien de los que les antecedieron y que su imagen no sufre afectación de muerte o derrota; o no se atreven a razonar porque son esclavos de otros intereses como el de los Estados Unidos que ha promovido y aplaudido esa guerra (Plan Mérida), cuando la estrategia en su casa es otra y actualmente enfrentan sus propias batallas como es la adicción y las sobredosis por medicamentos opioides que se consiguen en el mercado negro y que de 1999 al 2014 provocaron la muerte de 165 mil personas.

Dilucidar en qué medida la crisis humanitaria que vivimos es producto de la impunidad, del contubernio entre políticos y delincuentes, así como de las condiciones estructurales de pobreza y subdesarrollo, es importante, pero no suficiente. Tampoco creer que la violencia que vivimos es sólo un tema de criminalidad. El problema es complejo y va mucho más allá de la corrupción, pero de inicio radica en la falta de capacidad para tomar decisiones responsables para transformar las políticas de seguridad pública y prevención del delito por parte de las autoridades.

Por eficacia, legitimidad, responsabilidad y humanidad el gobierno federal debe cambiar de estrategia y replantear la colaboración binacional en el tema. Los legisladores reflexionar e impulsar una regulación sobre el uso y consumo de drogas responsable, así como generar las condiciones para que el Estado cuente con suficiente capacidad para tener un buen control sanitario y políticas públicas preventivas efectivas.

Nosotros como ciudadanos debemos mantenernos informados, exigir herramientas útiles y abiertas de evaluación que sirvan para protegernos y también sirvan a las autoridades para que tomen mejores decisiones y rindan cuentas, como el Semáforo Delictivo de Santiago Roel R.

Debemos reconocer y apoyar los esfuerzos ciudadanos como las mesas de seguridad que iniciaron en Tamaulipas a iniciativa de empresarios tampiqueños que se supieron organizar y se hicieron valer. Debemos reconocer a los gobiernos que han contribuido con su esfuerzo y analizar lo que han hecho, siguiendo los buenos ejemplos como el de Sonora (hasta antes del 2014) donde la participación ciudadana fue un factor estratégico o incluso lo que se ha hecho en otros países como Suiza, Portugal y recientemente Uruguay. Debemos dejar a un lado la apatía y pensar que si seguimos como estamos nuestros Good Niños no necesitarán bola negra (Servicio Militar Obligatorio) para ir a la guerra porque ya están en una donde tienen todas las de perder contra los Bad Hombres.

Para tener las fuerzas o el entusiasmos de participar necesitamos sensibilizarnos y no perder nuestra capacidad de sentir y de asombrarnos ante el dolor de otros, en ello esta nuestra humanidad. En Washington D.C. existe un museo conmemorativo del holocausto, en él uno puede ver cartas y fotografías (entre otras cosas) de infantes, jóvenes y adultos que fallecieron en campos de concentración, así como de sus seres queridos. Recorrerlo provoca, duele y a la vez fortalece la dignidad humana e inspira a jamás apoyar o jamás que algo así vuelva a ocurrir. Quizás necesitamos en Tamaulipas y en algunos otros estados mexicanos, un museo donde conozcamos la historia de vida de tantos y tantos que han muerto para sensibilizarnos. Reconocer en las personas que se han ido, sus historias de vida, sueños e intereses, comprender que nadie nació siendo criminal, que todos tenían a alguien que los esperaba y que el infortunio y el dolor en la guerra están siempre presentes. Otra alternativa sería guardar silencio y reflexionar al menos por dos semanas o dicho de otra manera, por sus 20,160 minutos, en una especie de homenaje de a minuto por cada una de las personas que se han ido con esta guerra. Y una última, incluir las causas y consecuencias de esta lamentable guerra en los libros de historia de primarias y secundarias para que quienes tomen decisiones públicas en un futuro nunca sean fanáticos, tontos y esclavos de estas políticas sin sentido. 

No estaría de más, también convencer a quienes consumen drogas ilícitas tanto en Estados Unidos como en México respecto a que su tentación y adicción, los hace participes de terribles historias de sangre y tragedia.

Placer culposo: Van tres discos sabrosos,  Sole Giménez con "los hombres sensibles", para mujeres y hombres sensibles. La Santa Cecilia con "Amar y Vivir" para escuchar con un buen Tequila y mejores amigos. Por último los "40 peldaños" de mi trovador mexicano favorito, Alejandro Filio, un experto para interpretar el sentimiento popular y traducirlo en canciones que tocan fibras sensibles, quien en esta ocasión reúne 40 joyas de su trayectoria.

David Vallejo

Nació en Tampico, Tamaulipas en 1979.  Es licenciado en Ciencia Política y Administración Pública por la UDEM, cuenta con maestrías en Política y Gobierno por el Colegio de Tamaulipas y Administración Pública por el INAP - IOUG. Actualmente estudia la maestría en Comunicación política y Gobernanza y es doctorando en Ciencias Sociales. Ha sido funcionario y profesor, comprometido con la buena política y la naturaleza, hombre de familia, melómano y lector.

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