General Kelly es crítico de estrategia de EUA contra crimen organizado
Washington, (Notimex).- El general John Kelly, nominado como próximo secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), es un creyente de que los tentáculos del crimen organizado transnacional representan una amenaza “existencial” para Estados Unidos.
Kelly, de 66 años, expresó ante el Congreso el año pasado, cuando fungía como jefe del Comando Sur, su frustración por lo que percibía como la ausencia de una “estrategia integral” del gobierno estadunidense para confrontar la amenaza.
“El Comando Sur ha aceptado por muchos años el riesgo en esta región a tal grado, que ahora enfrentamos una casi total falta de conciencia de las amenazas y del alistamiento para responderles, en caso de que las amenaza alcancen niveles de crisis”, reportó al Congreso.
Como secretario de Seguridad Nacional, un cargo que requiere ratificación senatorial, Kelly encabezará un gigante burocrático de 240 mil empleados a cargo de la seguridad fronteriza y cibernética, aviación y la respuesta nacional de emergencia.
Armado con un presupuesto de más de 40 mil millones de dólares para el año fiscal 2017, Kelly será la cabeza visible de una hiedra que incluye a la oficina de Inmigración y Aduanas (ICE), que tendrá a su cargo la política migratoria del gobierno de Donald Trump.
El presidente electo mantiene su plan de construir un muro en la frontera con México, deportar de dos a tres millones de inmigrantes indocumentados con antecedentes criminales y abrogar las acciones ejecutivas migratorias del presidente Barack Obama.
Kelly tendrá bajo su férula a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), la de Ciudadanía, la Administración de Seguridad en el Transporte, la Administración Federal de Manejo de Emergencias, el Servicio de Guardacostas y el Servicio Secreto, entre otros.
Autodefinido como un “independiente” en política, el general de la Infantería de Marina ha servido además como Comandante de la Fuerza Multinacional en Irak en 2008 y 2009, y como jefe del Comando Sur, que cubre América Latina, salvo México, hasta enero de 2016.
En su opinión, América Latina y el Caribe son víctimas de “los tentáculos de redes globales” conectadas al tráfico de drogas, de armas, al contrabando de personas y al lavado de dinero, entre otras actividades ilegales.
Preocupado por la llegada de decenas de miles de niños centroamericanos a Estados Unidos, incluidos muchos menores no acompañados, Kelly considera que las causas son no sólo la violencia y la pobreza, sino la influencia de pandillas y redes criminales.
Sin embargo, su principal temor es que organizaciones terroristas puedan aprovechar las rutas de contrabando para el ingreso ilegal de extremistas, no sólo para llevar a cabo ataques convencionales e incluso con armas de destrucción masiva.
Partidario de un enfoque holístico, Kelly apoya estrategias multiagenciales y multidisciplinarias para resguardar la seguridad nacional de Estados Unidos.
Desde su óptica, Estados Unidos requiere del concurso no sólo del Departamento de Defensa, sino también de la Administración Federal Antidrogas (DEA), de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), así como de los Departamentos del Tesoro y de Estado.
De la misma forma, el general considera necesario que Estados Unidos mantenga las alianzas con socios de la región como México, Colombia, Chile, Brasil, El Salvador y Panamá.
“Debido a nuestros limitados activos de inteligencia, la relaciones inter-agenciales y la cooperación bilateral son críticas en identificar y monitorear las amenazas a la seguridad nacional de Estados Unidos así como a la estabilidad regional”, señaló.
De estilo directo, Kelly no ha tenido reparos en criticar al gobierno en turno como en el juego de la falta de recursos para hacer su trabajo.
“Sólo recibimos el 1.5 por ciento del total del presupuesto anti narcóticos”, señaló entonces. “No hay duda, los narcotraficantes están explotando nuestra falta de presencia, especialmente en el Caribe”, añadió.
Tampoco ha tenido reparo en intervenir declarativamente en asuntos de política doméstica cuando los sucesos afectan su misión militar.
En una comparecencia ante dos comités de la Cámara de Representantes en 2014, advirtió que líderes políticos de América Latina perciben la tendencia a la legalización de la mariguana en este país una falta de compromiso de Estados Unidos para resolver el problema de las drogas.
“Se preguntan qué demonios estamos haciendo... Ven una falta de cumplimiento de la ley para combatir esas drogas”, dijo Kelly.
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