Presidente Ortega, “figura” polémica en cuestionadas elecciones
Managua, (Notimex).- El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, emerge como figura polémicas en unas elecciones descalificadas por la oposición y que la Organización de Estados Americanos (OEA) sigue con escepticismo.
Sin contrincantes políticos de peso que obstaculicen su carrera por la primera magistratura, el presidente Ortega luce como virtual ganador de las Elecciones Generales 2016 que se realizarán el próximo domingo en Nicaragua.
El excomandante de la extinta guerrilla del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) se presenta por séptima vez consecutiva como candidato a la Presidencia de Nicaragua.
La participación de Ortega y la maquinaria electoral oficial puesta a su servicio generó desde principios del proceso el año pasado una airada reacción de los opositores, que orilló a la mediación de la OEA.
La oposición política de plano habla de “farsa electoral” y da por hecho un fraude en puerta para favorecer las intencciones reelecionistas del presidente candidato.
El propósito del controvertido mandatario nicaragüense es confirmado, según sus detractores, por la serie de acciones “legales” propiciadas por el régimen dirigidas a “eliminar” a la oposición.
La resistencia de la oposición y sus posibilidades de competir en igualdad de condiciones fueron reducidas de manera significativa luego de la destitución, con acciones “seudo legales”, de 28 diputados contrarios al Ejecutivo.
La polémica creció y aumentó la molestia de la oposición cuando Ortega oficializó la designación de la primera dama, Rosario Murillo, como compañera de fórmula de cara a los comicios presidenciales del domingo.
Analistas, oposición política y excorreligionarios del exlíder guerrillero coincidieron en ver como una “mala señal” la participación de Murillo, de por sí protagonista en el Ejecutivo, y advirtieron sobre una “dictadura familiar” en marcha.
En caso de la ausencia del presidente Ortega, la sucesora “natural” en el poder sería la eventual vicepresidenta y esposa del mandatario y abanderado del FSLN, ahora partido político.
La beligerancia entre el gobierno y la oposición, con los riesgos que entrañan para el frágil sistema democrático nicaragüense, llevó a la mediación de la OEA para calmar los ánimos y evitar en lo posible unas elecciones accidentadas.
El secretario general de la OEA, el excanciller uruguayo Luis Almagro, en un principio atacado por el presidente Ortega, quien lo acusó de intervenir en asuntos internos del país, accedió a dialogar con el gobierno sobre el proceso electoral y la oposición.
Luego de que el régimen, al margen de la autoridad electoral nicaragüense, prohibió la observación internacional, los adversarios políticos esperan que la gestión de la OEA de alguna manera frene o limite las “ansias de poder” de la pareja presidencial.
La autoridad electoral nicaragüense, por su parte, rechaza los señalamientos y afirma garantizar la “transparencia” de los comicios que serán vigilados por “miles” de funcionarios y “policías” electorales.
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