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Visitar el “Restaurante Oscuro” en Berlín, una vivencia excepcional

La gente llega con un halo de tensión emocionada al “Restaurante Oscuro” de Berlín y están al borde de una nada común experiencia
Por: Notimex El Día Jueves 06 de Octubre del 2016 a las 10:06

La gente llega con un halo de tensión emocionada al “Restaurante Oscuro” de Berlín y están al borde de una nada común experiencia
Autor: Notimex
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Berlín, (Notimex).- Afuera queda la luz del Sol en un hermoso patio interior. La iluminación adentro es tamizada y hay pequeñas velas sobre las mesas. La gente llega con un halo de tensión emocionada al “Restaurante Oscuro” de Berlín y están al borde de una nada común experiencia.

La gerente del “Restaurante Oscuro”, Ute Benedikt, dijo a Notimex que los comensales tratarán de orientarse en medio de una densa oscuridad y pondrán en primer término los otros sentidos para disfrutar de una selecta comida.

Ute no es completamente ciega pero su vista es muy débil. Sin embargo, no se le nota. Se mueve con seguridad al igual que los guías y meseros.

Los olores, el sonido de las voces y de los cubiertos, la música y los ruidos los percibirán de una nueva manera. En el restaurant han estado artistas como Matt Damon, Nathalie Portman, John Malkovich, entre otros.

Ute manifestó que “después de un breve lapso de adaptación al nuevo ambiente, el sentido de la vista queda descartado y se intensifica el uso de los otros sentidos con que cuenta el cuerpo humano”.

Resulta muy interesante para cada persona descubrir sus propias capacidades y emociones, y cómo actúa uno en un ambiente completamente desconocido.

Cuando los comensales llegan, toman asiento en el foyer del restaurante, y toman alguna bebida. Hedi y Sandy, los guías y camareros de esa noche, acuden a conversar con ellos.

Hedi, alemán de padre tunecino, les explica lo que van a experimentar y los sondea, principalmente, para saber si alguno de ellos tiene miedos o fobias que la oscuridad pueda intensificar.

Hedi, al igual que Sandy, es ciego. Perdió la vista cuando era niño por una infección muy agresiva, pero se siente privilegiado al tener este trabajo.

Los clientes escogen la cena del menú antes de entrar en el recinto propiamente dicho del restaurante pero pronto se topan con una primera situación inesperada: los platillos están descritos con mucha fantasía y resultan completamente abstractos, de manera que uno no se puede imaginar lo que va a recibir en el plato.

En realidad son breves historias contadas en dos o tres renglones en las que se describen romances entre caballeros y princesas, o lo trasladan a uno a otros continente, donde los conquistadores se ganan los corazones de quienes viven ahí, colores en movimiento o que se mezclan entre sí.

El único indicio para orientarse es el título de cada menú, que son cinco en total: vegetariano, con carne, con pescado, con pollo y el menú sorpresa. Todos tienen cuatro platillos.

Mientras tanto el bar se llena de comensales que hicieron previamente sus reservaciones. Llegan parejas con dos niñas, un grupo de cinco jóvenes turistas estadunidenses y otras parejas.

El restaurante está bajando unas escaleras y desde el foyer no se ve nada de la entrada al recinto. Hedi sube por los siguientes clientes y los lleva abajo, a una pequeña salita semi iluminada antes de entrar al comedor.

Les recomienda que confíen plenamente en él cuando los guíe en la oscuridad y les pide que no empiecen a tantear con las manos porque hay otros comensales y podrían molestarse.

Está completamente prohibido entrar con celular y deben apagarlo. Cualquier fuente de luz está vetada así como también prender cigarrillos.

Una vez llegados a ese punto les pide que se coloquen en fila india detrás de él. Hedi va a la cabeza y detrás de él, el visitante coloca sus manos en los hombres de Hedi, y lo mismo hacen los otros miembros del grupo, uno tras otro. Y entran en “trenecito” en la habitación oscura.

Primero entran a una cámara complemente oscura pero que todavía no es la entrada al comedor, ya que hay que esperar a que quede bien cerrada la primera puerta para abrir la segunda sin que entre ni un resquicio de luz.

De pronto está uno sumergido en una oscuridad total. El único contacto que tiene son sus manos sobre los hombros del de adelante y hay que caminar. La gente platica a un volumen más alto del normal, y por las voces, muchos parecen estarse divirtiendo.

El terror a tropezarse al circular por el comedor lleno es muy grande y los recién llegados se mueven con inseguridad y torpeza. Por fin llegan a la mesa y Hedi les guía las manos para que se den cuenta de que tamaño y forma es ésta, a qué distancia están de sus amigos o de sus familiares, y eso es todo.

Reciben las bebidas que pidieron y con la novedad del ambiente empiezan platicando cautelosamente. Se les informa desde el principio que no deben de sentir escrúpulos de llamar al mesero, ya que no hay forma de comunicarse por señas. En especial si se sienten mal.

A partir de ahí todo es diferente: llegan los primeros platillos y los comensales no saben que tienen en el plato, entonces comienza la aventura de oler y de tratar de adivinar que va uno a comer, y cómo lo va uno a comer con los cubiertos.

Hedi contó a Notimex que hay gente que experimenta una reacción de pánico al estar en la negrura. Inmediatamente se los saca del recinto, y cuando se calman, algunos optan por volver a entrar.

“Lo importante es que no tengan claustrofobia ni tendencia a ataques de pánico porque estar en la mas absoluta oscuridad los intensifica. La gente que viene pasa aproximadamente dos horas y media adentro, y la idea es que se diviertan o que descubran cosas nuevas. Pero sentarse ahí con miedo no tiene caso”, indicó.

“Los clientes, añadió, deben aceptar tener confianza. Yo soy responsable de ellos, de que nada les pase. La comunicación tiene que ser verbal, no hay ninguna otra forma de hacerlo allá adentro. Se establece una relación de confianza y de simpatía mutua”.

Cuando los comensales salen del recinto oscuro, cambian de una realidad a otra. Dejan atrás una realidad que los puso a pensar, a descubrir y en la actitud de superar una situación inesperada en la que no cuentan con todos sus sentidos.

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