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Sección: Editoriales / Vida diaria

La historia detrás del mito

Por: Rosa Elena González 31/01/2011 | Actualizada a las 22:32h
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Sobre quienes manejan la imagen, sobre quienes ayudan en la atención a los medios de comunicación en las dependencias, federales, estatales o municipales hay muchos mitos, mil comentarios, muchos ciertos, otros exagerados, también algunas mentiras, pero lo que sobra son malos entendidos.
 
La función del encargado del área de prensa es apoyar en las acciones de difusión de las actividades de tal o cual dependencia, partido político, o personaje, deben monitorear todos los medios de comunicación, informar al jefe de lo que sucede en su alrededor, que se comenta en las reuniones de café y hasta lo que se publica diariamente en todos y cada uno de los medios de comunicación por más escabroso que sea el tema.
 
Sin olvidar que de cualquier manera el jefe se enterara de lo negativo, pues nunca faltara un oficioso que se lo haga saber para congraciarse con el, porque cuando se publican cosas malas de alguien sobra quien se lo diga.
 
El coordinador de comunicación social esta obligado a mantener una estrecha relación con todas las aéreas o programas de la dependencia  a la que sirven, solo eso le permitirá emitir información para resaltar el trabajo del jefe.
 
En la practica, el jefe de prensa debe de ser una persona de absoluta confianza del jefe, que pueda hablarle con la verdad, presentarle un panorama amplio y fidedigno de los acontecimientos, si se registra un inconveniente le asesora en lo que se puede hacer, describe cual es el origen del conflicto y la posible solución.
 
Claro que la labor del área de información puede ser más llevadera si el político, funcionario o artista es  inteligente, este interesado en atajar los problemas y darles solución.
 
Dicen que no hay jefe de prensa malo y menos si sirve a una dependencia donde sobra poder o dinero, algunos llegan a ser reconocidos como muy buenos cuando en realidad lo único que se tuvo al alcance de la mano fue suficiente capacidad de gestión y poder de negociación.
 
También es verdad que puede ser la persona más dedicada, responsable, capaz, inteligente pero si no hay las condiciones necesarias para realizar su trabajo no le alcanzará para lograr un buen resultado, siempre será cuestionado en su capacidad y conocimientos.
 
La labor del jefe de prensa suele ser ingrata, a veces se tiene que ser el destinatario de los errores del jefe, quien recibe la lluvia de golpes periodísticos y todo por mal entendidos, pero es preferible que el funcionario sea el bueno de la película, el que siempre esta dispuesto atender a la gente y el que no merece tener como encargado de medios a una persona que no es capaz de defenderse solo, todo eso es preferible a empezar a ver fallas por todas partes.
 
Ser jefe de prensa es el arte de comer amargo y no hacer gestos, es decir, por más complicada que sea la situación darle buena cara, no apropiarse de problemas de la institución y tomarlos como personales, aunque no agrade dar disculpas, una explicación, una información siempre será mejor estar dispuestos que dejar que el problema crezca y en el cual luego el jefe sea quien tenga que salir a defenderse solo.
 
Las jefaturas de prensa son unas de las aéreas más difíciles e incomprendidas, por lo general en todos los tiempos los encargados de las aéreas de comunicación no son monedita de oro, siempre se tendrán pros y contras, comentarios buenos, malos y peores… mire que lo decimos con conocimiento de causa.
 
Afortunadamente ahora hay gente con mucha más capacidad,  el buen funcionamiento de esas aéreas depende mucho de quienes estén al frente, que sepan atender, contestar o regresar una llamada, estar informado, tener conocimiento de lo que se dice del jefe, favorable o adverso, si es malo comentario, buscar la manera y los elementos para con toda cortesía comentar la realidad de las cosas o el porque de las actitudes del jefe o quienes le apoyan en las encomiendas, si la información es buena y objetiva, agradecer o hacerle saber a quien le menciono que esta al pendiente de lo que se escribe, se comenta, o se informa.
 
Cierto día escuchamos a uno de los recientemente designados jefes de prensa comentar con un columnista que su jefe no leía prensa, que no se enteraba de lo que se le cuestionaba ni de buenos o malos comentarios sobre su persona y su trabajo y que además no le interesaba como tampoco le interesaba la publicidad o quedar bien con los periodistas, y remató diciéndole, “Yo tampoco tengo tiempo de leer muchas cosas”, para luego preguntar, ¿y tu cada  cuando escribes?, la respuesta fue, “no te preocupes, con que me lean los amigos de tu jefe y que el pueblo se entere es suficiente, ya le preguntaran sus hijos a tu jefe las verdades o mentiras que se sepan”.
 
Justo ese día el columnista le había dedicado toda la columna al jefe del encargado de prensa despistado, mencionaba las virtudes que acompañaban al nuevo secretario y el compromiso que tenia con el Gobernador EGIDIO TORRE CANTU y los tamaulipecos, los comentarios habían sido publicados en dos reconocidos medios de comunicación de la localidad, pasaron dos días y el mismo columnista elegantemente sacó a relucir todas las fallas que ya se estaban registrando en la dependencia haciendo ver que así como se esperaban cosas buenas existen deficiencias.
 
De esos jefes de prensa también se da el colaborador que asegura, en la síntesis “no le ponemos al jefe las cosas malas, es por esa razón que no sabe si escriben mal y cuando no dice su nombre, solo mencionan el área y el mal desempeño de una supuesta persona, pues no hay necesidad de hacérselo saber, tiene que decir con todas sus letras el nombre y sus deficiencias”, él deja  claro que no se lee, no se ve, ni se escucha en la dependencia.
 
Nadie nace con el conocimiento de ser jefe de prensa, se adquiere sobre la marcha, solo se necesita paciencia, un poco de sensibilidad y mucha disposición, aunque también es cierto que hay algunos jefes de prensa que tienen que cargar con el estigma de sus jefes anteriores y hasta son satanizados por esa situación sin tener culpa de lo sucedido.
 
 En fin, se les desea el mejor de los éxitos a todos los profesionales que están como enlaces de comunicación social en las dependencias gubernamentales, quienes  no solo tendrán que responder a las exigencias del trabajo mismo, sino a la confianza depositada en ellos por parte del Coordinador General  GUILLERMO MARTINEZ GARCIA.
  vida.diaria@hotmail.com

Es Licenciada en Relaciones Públicas. Ha colaborado con editoriales en El Mercurio. Fue jefa de Prensa en Ciudad Victoria y ocupó la jefatura del Departamento de Difusión y Comunicación Social de la Comapa.

Además ha colaborado en distintas campañas políticas.

Actualmente su columna Vida Diaria se publica en el Portal HOYTamaulipas y los periódicos La Verdad de Tamaulipas, Expreso, La Extra, La Voz de Tula, El Tiempo de Mante y Astronoticias
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