“La juventud por derecho propio es la dueña del mañana,
Crisálida que se transforma en mariposa.
En cada joven hay el extraño misterio de destino.
Ese joven, que se sienta reflexivo en su pupitre,
Puede ser el historiador del mañana,
Aquel que hace sus pininos haciéndose portador de la inquietud
de sus compañeros de hoy,
Puede ser después el legislador audaz
Que busque nuevas formas para la vida social de su tiempo o
Líder vigoroso que sea punta de flechas en el torrente o
Fecunde a la historia con su verbo.
Desdichado de aquel que pela con la juventud.
Se entierra siempre, se destruye con arma certera.
Porque la historia la escriben los que sobreviven,
Los que quedan los que puedan levantar la pluma al final.”
Carlos Alberto Madrazo B.
A los jóvenes:
Dedicar este artículo a la juventud, no es contradictorio con el tema que abordamos, por el contrario, el discurso y los jóvenes tienen una relación muy estrecha en la vida política y social de nuestra ciudad.
Quien no le apueste a un buen mensaje, quien no le dedique tiempo suficiente a trasmitir sus sentimientos en un pódium, en un mitin, una charla de amigos; quien no conduzca sus sueños en sus palabras difícilmente podrá lograr materializarlos.
La política y los jóvenes, otro de los grandes temas que se han escrito obras enteras sobre el mismo. Mucho se habla de alguna fórmula que pueda conectar a la juventud con la clase política; el puente que hace falta para conectar estos dos conceptos es el discurso; es la forma más directa de involucrar a la política con los jóvenes.
Son las ideas, los sueños del político que deben de plasmarse en su discurso; pero no me refiero al mensaje mecanizado que trasmite un libro de “oratoria”, es el sentimiento que debe de trasmitirse, es la pasión por el tema que se esté defendiendo o se esté proponiendo.
Hace más de cuarenta años de pronunciado ese discurso en la Universidad de Tamaulipas en la ceremonia de graduados de la Facultad de Derecho de aquella época, Carlos Alberto Madrazo Becerra establecía que necesitamos impulsar a los jóvenes a que escriban, a que puedan plasmar sus ideas y pensamientos.
Hoy la historia nos muestra que aquel discurso, que fueron cuartillas enteras, llenas de pasión, de ideales, de entregar todo en un mensaje, ha tenido una ligera variación; considero que en cuanto a su fondo sigue más vigente que nunca “los jóvenes son ese extraño misterio del destino”.
Debemos estar preparados para entregar todo en el discurso, no sabemos en qué momento podemos perder a nuestros jóvenes y alejarlos de la política partidista, de la política social y económica de nuestra ciudad.
En la última década ha tenido un auge importante de la juventud de la vida política México; se han abierto espacios para que jóvenes sean ya gobierno.
El espacio existe, la capacidad también, la formula: la combinación de experiencia con la juventud, agregando ideas, pasión.
El método: el discurso.
Los ideales no están en receso.
Heberardo González Garza
@HeberardoG
heberardoglz@gmail.com