Ya lo he comentado en otras ocasiones. Para mí el Viernes Santo, es sagrado. Es uno de los dos días en que me la paso...
Por: Alma Niger01/04/2010 | Actualizada a las 21:23h
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Ya lo he comentado en otras ocasiones. Para mí el Viernes
Santo, es sagrado. Es uno de los dos días en que me la paso con mi familia (el
otro es el Día de Acción de Gracias) y normalmente en la casa. Es pues, un día
de guarda. Esto me lo impuse porque cuando niño vivía en la colonia Victoria,
sobre la calle Victoria, casi esquina con Comonfort. En la esquina de la casa
vivía una viejecita a quien todos en el barrio de cariño le decíamos “La
Güeli”. Yes que la citada como una gran abuela para todos los del barrio,
aparte de que era la rentera de varias de las casas. “La Güeli” vivía sola, y
ejercía la religión de los Testigos de Jehová. Siempre rodeada de gatos, “La
Güeli” se da tiempo en las tardes para invitarnos a comer leche y galletas, y
de paso nos leía versículos de la Biblia. AUGURIOS DE CIELO OSCURO Recuerdo que un Jueves Santo “La Güeli” nos invitó como
siempre a su casa y nos dijo que ese día se conmemoraba la Última Cena de Jesús
con sus discípulos, y que al día siguiente se evocaba la muerte de Nuestro
Señor, para lo cual nos invitó a que acudiéramos ese viernes y nos dijo: “los
espero aquí a las dos y media de la tarde, para que vean como a las tres (de la
tarde) se va a oscurecer”. En aquel entonces estaba muy de moda decir que el
cielo se iba a oscurecer y que vendría el Armagedón “y sería el inicio de la
conclusión de todos los tiempos”. Algo muy común de manifestar por los Testigos
de Jehová, y que a la fecha prevalece, pues a fin de cuentas, las religiones
siempre han infundido miedos. AUGURIOS Y VATICINIOS Yo me acuerdo que el vaticinio me dio miedo. Y es que
tenía yo escasos cinco años, y a veces iba con “La Güeli” acompañado de mi
hermano Toño, o de mis primos que vivían en la misma cuadra. O de plano mi
madre me mandaba directamente con la viejecita, quien me cuidaba, mientras mi
progenitora trabajaba para darnos lo básico a mi hermano y a mí. Por lo tanto
cuando llegó ese Viernes Santo, yo no quería ir con “La Güeli”, ante la velada
amenaza “de que el cielo se oscurecería”. Total que como quiera me mandó mi
jefa y a las dos y media de la tarde ya estaba bebiéndome un vaso de leche y
comiéndome unas cuantas galletas, acompañado de otros chamacos del barrio, olvidado
por completo del augurio. Y NOS DIERON LAS TRES Pero como cosa increíble, a las tres de la tarde de ese
Viernes Santo el cielo se empezó a oscurecer. No con la oscuridad de la noche,
sino con el ennegrecimiento que da el que el cielo se empiece a nublar.
Amenazaba lluvia y eso hacia más tétrico el ambiente. “¡Ven como tuve razón!”,
dijo “La Güeli”, al momento que se regocijaba con su premonición. “¡Es la
muestra de que Jesús es el Hijo Único de Dios!”, acentuó, para rematar con la
indicación de que cada Viernes Santo ocurre algo similar. El cielo entristece
evocando la muerte de Nuestro Señor Jesucristo. DÍA DE RECUERDOS Ya en mi adultez, y evocando este acontecimiento con la
desaparecida “Güeli” (me dijeron que murió, no lo tengo confirmado, pero la
última vez que la vi, tenía 97 años de edad, y me comentan que falleció a los
101 años, y que murió con una sonrisa en su boca, una sonrisa que solo las elegidas
de Dios pueden esbozar en el lecho de su muerte), decidí entonces celebrar en
familia cada Viernes Santo de mi vida. Y créanme que la gran mayoría de estas
fechas el cielo se nubla a las tres de la tarde. Aunque debo admitir que
algunas cuantas ocasiones no ha sido esto posible, y el sol ha brillado en su
esplendor. Pero cuando el cielo se nubla en un Viernes Santo, me acuerdo de “La
Güeli”, me acuerdo de mi infancia, me acuerdo de mis miedos, y me acuerdo que
Jesucristo fue cruxificado para el perdón de nuestros pecados. ¿QUÉ PASARÁ? Hoy no sé si vaya a nublarse el cielo a las tres de la
tarde, o si vaya a salir el sol a todo lo que da. Tal vez llueva, tal vez no.
Pero lo que sí me convence cada Viernes Santo que se presenta, es que este día
me ayuda a estrechar los lazos de amor con mi familia, con los míos, con los
que quiero y por quienes cada día voy tratando de salir adelante. Es sin duda un
día muy emotivo, al menos para mí, y sé que para mucha gente también.
Celébrenlo pues acordándose del hombre que vino al mundo a darnos la enseñanza
para vivir espléndidamente nuestras vidas. Y quien no lo entienda así, allá él
y su conciencia. ¡FELICES PASCUAS! No me queda más que desearles que se la pasen de lo mejor
en estas fechas. Si van a salir, cuídense. Si se van a quedar, también
cuídense. Y que el Sagrado Corazón de Jesús les acompañe donde quiera que
estén. Bendiciones. Comentarios, chismes, cumpleaños y mentadas de mami en almaniger@hotmail.com
Juan Rodríguez Contreras (Alma Niger). Ha sido presidente de la Asociación de Periodistas de Nuevo Laredo. Es columnista del periódico Última Hora de Nuevo Laredo. Colabora para el portal de noticias Hoy Tamaulipas y para El Gráfico de Ciudad Victoria, además de otros medios. Es editor del portal www.revistalaneta.com.mx y además es comentarista político del noticiero nocturno de La Raza del 95.7 de FM en Nuevo Laredo. Es periodista desde hace 27 años y ha colaborado para los periódicos Laredo Ahora y El Diario de Nuevo Laredo.
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