Por: Alma Niger22/04/2011 | Actualizada a las 21:10h
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Desde niño mis padres siempre me inculcaron el respeto
por la Semana Santa, y muy especialmente por el Viernes Santo, al conmemorarse
la muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Recuerdo que mamá siempre comentaba que
el Viernes Santo era día de reflexión, día especial en que uno debía hacer un
recuento sobre el comportamiento que iba teniendo, y tratar de mejorarlo si es
que se andaba por mal camino. Era un día de guarda, decía, día en que uno se la
debía pasar en casa comiendo pan y pescado, y no se prendía ni el radio, mucho
menos la televisión. Y digo mucho menos, porque en nuestro caso ni televisión
teníamos. LAS TRES Y MEDIA DE LA TARDE Igual recuerdo que teníamos una vecina que todos los días
iba a la iglesia San Martín de Porres, de la colonia Guerrero, que era la que
congregacionalmente nos correspondía. Se llamaba Toñita y era muy afecta a
contar historias religiosas, y una de esas leyendas era que siempre el Viernes
Santo el cielo se oscurecía a eso de las tres y media de la tarde, que era
aproximadamente la hora, en que según sus creencias católicas, había muerto
Nuestro Señor Jesucristo en la cruz, y por lo tanto el cielo conmemoraba dicho
hecho. DÍAS NUBLADOS Y quien sabe si por casualidad, o por que realmente era
cierto, pero en varios Viernes Santos pasó que el cielo se nublaba a eso de las
tres y media de la tarde, lo que me hizo creer en esa situación, y confieso que
aún lo creo, aunque en algunas ocasiones el sol hizo su aparición en todo su
esplendor en ciertos días como hoy. Pero a lo largo de mi vida han sido más los
días de nublado a la hora señalada, por lo que mi convencimiento sigue firme,
aún cuando el tiempo me ha dado la oportunidad de conocer cosas a profundidad
en lo que a la vida de Jesucristo se refiere. OCULTANDO LA VERDAD Y es que por ejemplo yo estoy plenamente convencido que
Nuestro Señor Jesucristo fue clavado en la cruz un 7 de abril del año 30.
Muchos estudios realizados por expertos así lo indican, lo mismo que muchos
autores de libros, empezando por el controvertido J. J. Benítez y su “Caballo
de Troya”, esa historia que para muchos es una blasfemia y un vil cuento sacado
de una cabeza retorcida, pero para otros, entre los que me incluyo, ha sido un
motivante para conocer más sobre todo lo que ha ocultado la iglesia en torno a
la vida de Jesucristo, y que lo ha hecho por no convenir a sus intereses. Así
pues es mi idea, y siempre la he sostenido, y creo que la habré de sostener por
siempre. YA NO HAY RESPETO ¿Pero a que vienen estos comentarios? Pues bien, sucede
que en nuestro México de descomposición social, ya no tenemos respeto por la
Semana Santa, y ni que decir del Viernes Santo. De un tiempo acá se vienen
suscitando crímenes y demás lamentables hechos en estos días de guarda. Ya no
los pasamos en casa reflexionando sobre lo que ha sido de nuestra vida, no, que
va, nos vamos a la playa o a otro lugar a divertirnos. Comemos carne y por ende
no respetamos la dieta tradicional de tales días. Y ni como pensar en apagar el
radio y la televisión, que se han hecho “imprescindibles” en nuestra vida
cotidiana, sumergiéndonos cada vez más en sus estúpidas programaciones, que
dicho sea de paso están llenas de violencia, sexo y demás cosas negativas que
precisamente nos tienen en la disgregación ciudadana. VIVE LA VIDA LOCA Cada vez son menos los jóvenes que se acercan al Señor,
pues prefieren vivir la vida loca, la vida fácil. Y si no creen en Dios, menos
van a creer en historias como las de Toñita, y mucho menos les va a importar si
Jesucristo murió un 7 de abril, o cualquier otro día, les da igual. Ni que
decir que se animen a leer un libro como el de J. J. Benítez, pues lo único que
hacen es escuchar el estúpido reggaetón y contar historias de narcos, que son
sus ídolos. Aunque ellos no tienen la culpa, sino que lo tienen sus propios
padres, al no inculcarles el respeto por la Semana Santa, por el Viernes Santo,
el respeto al mismo Dios. EL ALTO EN EL CAMINO Así pues, todos nos portamos mal, unos más mal que otros,
pero precisamente en este día se hace un alto en el amino, se reflexiona, se
perdonan los agravios y se pide perdón por los asestados. Hagámoslo pues, y
sintámonos mejor con nosotros mismos. Hay que tomar en cuenta que siempre es
bueno el arrepentimiento, y sobre todo que el perdón a uno mismo cura todas las heridas y también las enfermedades,
que buscan la redención por medio del dolor, porque los principios éticos se
encuentran en cada una de nuestras células.Los valores morales son iguales en cualquier lugar, para cualquier raza
o credo y la pérdida de esos valores significa la pérdida del respeto por la
vida y la destrucción de la humanidad, que es precisamente lo que estamos
viviendo en estos días en nuestro México. Aún podemos rescatarnos a nosotros
mismos. Hagámoslo. ¡Felices fiestas! Comentarios,
chismes, cumpleaños y mentadas de mami en almaniger@hotmail.com
Juan Rodríguez Contreras (Alma Niger). Ha sido presidente de la Asociación de Periodistas de Nuevo Laredo. Es columnista del periódico Última Hora de Nuevo Laredo. Colabora para el portal de noticias Hoy Tamaulipas y para El Gráfico de Ciudad Victoria, además de otros medios. Es editor del portal www.revistalaneta.com.mx y además es comentarista político del noticiero nocturno de La Raza del 95.7 de FM en Nuevo Laredo. Es periodista desde hace 27 años y ha colaborado para los periódicos Laredo Ahora y El Diario de Nuevo Laredo.
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