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Sección: Editoriales / Chismorreo de Laredo

Ser un marido así

El hombre despertó aquella mañana con una tremenda cruda. La noche anterior se había pegado una parranda fuera de casa... bebió como un loco, ni siquiera se acordaba como había regresado a su casa

Por: Alma Niger 03/09/2010 | Actualizada a las 18:39h
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El hombre despertó aquella mañana con una tremenda cruda. La noche anterior se había pegado una parranda fuera de casa... bebió como un loco, ni siquiera se acordaba como había regresado a su casa.

Preso de un dolor de cabeza lacerante, dolidos todos los músculos del cuerpo, la garganta más reseca que lengua de loro; en la boca un sabor a cobre y vinagre. Tenía miedo aún de abrir los ojos pues lo esperaba, de seguro, la encabronada de su vieja.
Abrió los ojos como pudo, y lo que vio lo dejó loco. Sobre la mesa de noche estaba una pequeña hielera, llena de cubitos de hielo, con un par de cervezas bien frías. Al lado, había un par de Alka-Seltzers y un vaso de agua. Recargado en el vaso estaba un sobrecito perfumado; el tipo anonadado abrió el sobre y en su interior halló un recado que decía:Amor mío, vida de mi vida:

Perdona que no esté aquí para atenderte... Salí un momento, pero regreso al rato para estar contigo. Te he dejado estas cosas sobre la mesita para que alivies el malestar que quizá sientas después de la borrachera de anoche... Te he preparado un caldo como a ti te gusta, pollo y res, que te espera en el comedor. Le pedí a nuestro hijo que te lo sirva y que esté pendiente de ti. Te dejo un beso con todo mi amor. Tu esposa que te adora”. El hombre no daba crédito a sus ojos. Bebió con deleite las dos cervezas bien frías, se bañó, se vistió y bajo al comedor. Ahí en efecto lo esperaba su hijo, que lo saludó con cariño y le sirvió el caldo preparado por su madre.
Se lo comió en silencio, y el asombrado padre pensó: “¿Qué esta sucediendo?” ¿Soñaba acaso? ¿Era aquello una vana ilusión de los sentidos? ¿Eran los efectos de la cruda?

Entonces se atrevió a preguntar con timidez: “¿Qué pasó anoche, hijo?”.

A lo que el hijo dice: “Llegaste a las 3 de la mañana y venías en completo estado de ebriedad. Chocaste el carro en la puerta del garaje; le diste una patada al gato; te vomitaste en la sala y arruinaste la alfombra que mi mamá acababa de comprar, te measte en el closet.

Luego te caíste en la escalera y ahí quedaste privado, sin sentido. Tuvo que despertarme mi mamá para que la ayudara a llevarte a la cama”.

“Y... ¿entonces? ¿Por qué todo esto? ¿Por qué las cervecitas y el amoroso recadito, y el tremendo caldo y todas estas finas atenciones?”, pregunta el incrédulo tipo.


A lo que responde el hijo: Porque mamá te iba a desvestir en la cama y cuando empezó a bajarte los pantalones tu dijiste: ¡QUIETA PERRA! ¡SOY CASADO!”.

2 Alka-Seltzers: $3 pesos

2 Cervezas frías: $14 pesos

Caldo con sopa Maggi: $20 pesos

Decir las palabras correctas en el momento preciso... ¡NO TIENE PRECIO!

YO AMAR A BLANCA

Un indio se iba a casar con una chica blanca que casualmente se llamaba también Blanca.

Por la diferencia de razas, la madre le dice a su hija: “No te puedes casar con ese indio”.

Y la hija le responde: “Pero si yo lo amo, y el también me ama y nos vamos a casar”.

La madre le dice: “si él de verdad te ama, dile que te compre todas las tierras del norte

y las ponga a tu nombre...”.

La hija llorando va a contárselo al indio y le dice: “Mi madre dice que para poder casarnos debes comprarme las tierras del norte y ponerlas a mi nombre”.

El indio le contesta: “Yo amar a Blanca... poder comprar tierras del norte y ponerlas a tu nombre”.

Blanca va y le dice a su madre: "El indio me compró las tierras del norte, ahora sí nos vamos a casar...”.

“Aún no, si ese indio te ama de verdad dile que también te compre las tierras del sur y las ponga a tu nombre”.


La chica le cuenta al indio y el indio le dice: “Yo amar a Blanca, poder comprar
tierras del sur”.

La chica va contenta y le cuenta a su madre y la señora muy desesperada, sin saber que hacer para impedir que se casen, le dice: “si en verdad te quieres casar con ese indio, su pene debe medir medio metro...”.

Y la chica llorando le dice: “pero madre nadie en el mundo la tiene de ese tamaño”, y su madre le responde: “¡entonces no te casas!”.

La chica va y con mucha pena le cuenta al indio: “Mi madre dice que para casarnos tu pene
debe medir ¡MEDIO METRO!”.

El indio se queda pensando mucho tiempo... y finalmente le dice:Yo amar a Blanca... ¡PODER CORTARME UN PEDAZO!”.

EL PRINCIPE AZUL Y CAPERUCITA ROJA

Una vez el Principe Azul estaba buscando esposa, y quería una esposa virgen. Fue con Rapunzel le preguntó y ella dijo que si. Se sacó el pene y le preguntó, “mi amor, ¿que es esto?”.


Ella respondió: “¡Oh, es tu pene mi príncipe”.

No se casó con ella.

Trató con todas las princesas y personajes de los cuentos: “Cenicienta, Blanca Nieves...”.

Cuando fue con Caperucita Roja le preguntó y ella dijo que sí. Se sacó el pene y le preguntó: “¿Qué es esto?”.

Ella le respondió: “Eso es un honguito, mi príncipe”.

El se levantó y dijo: “¡Serás mi esposa!”.


En la luna de miel el se sacó el pene y le dijo: “Verás, querida, esto es mi pene y...”.

Ella lo interrumpió y dijo:
“¡Jajaja, eso es un honguito!... ¡PENE ES EL DEL LOBO!"

 
Comentarios, chismes, cumpleaños y mentadas de mami en almaniger@hotmail.com

Juan Rodríguez Contreras (Alma Niger). Ha sido presidente de la Asociación de Periodistas de Nuevo Laredo. Es columnista del periódico Última Hora de Nuevo Laredo. Colabora para el portal de noticias Hoy Tamaulipas y para El Gráfico de Ciudad Victoria, además de otros medios. Es editor del portal www.revistalaneta.com.mx y además es comentarista político del noticiero nocturno de La Raza del 95.7 de FM en Nuevo Laredo. Es periodista desde hace 27 años y ha colaborado para los periódicos Laredo Ahora y El Diario de Nuevo Laredo.
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