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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Hombre de palabra

No hay, en toda la geografía estatal, una sola voz que ponga en tela de duda la congruencia que caracteriza a Rodolfo Torre Cantú entre su decir y su actuar...

Por: Juan Sánchez-Mendoza 11/05/2010 | Actualizada a las 23:15h
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+ Rodolfo exhibe congruencia como político y ser humano
+ La encuesta de Mitofsky refleja un claro posicionamiento
+ Es necesario modificar las bases del sistema federalista
+ Sánchez Garza busca instituir un municipio más humano
 
No hay, en toda la geografía estatal, una sola voz que ponga en tela de duda la congruencia que caracteriza a Rodolfo Torre Cantú entre su decir y su actuar.
 
Por el contrario, miles son los tamaulipecos que coinciden en calificarlo como un hombre de palabra, humanista y sencillo, merced a su hábito de tender la mano amiga a quien lo requiera.
 
Esa cualidad a Rodolfo le ha generado innumerables muestras de agradecimiento y simpatía tanto en las ciudades como en el campo; y es, precisamente, su mejor carta de presentación ante el electorado que según observo ya decidió jugársela con su proyecto.
 
Sobre todo porque Torre Cantú no habla sólo por hablar. No. Él de manera sensata y clara suele abordar los temas que más preocupan a la sociedad, a diferencia de otros políticos que en la demagogia fincan expectativas de triunfo.
 
¿Nombres? Usted bien sabe a quienes me refiero.
 
A la mano tengo la versión estenográfica del discurso que ayer en el ejido Celso Huerta (perteneciente al municipio de Tula) pronunció el candidato de la coalición “Todos Tamaulipas”, para reiterar que la suya es una campaña de respeto y propositiva.
 
Es decir –esto es de mi cosecha--, una campaña de altura.
 
De cara a los hombres del campo –los que en verdad producen pero son víctimas de intermediarios--, Rodolfo habló de (1) la emigración regional y la necesidad de frenarla; (2) un sistema de riesgo que involucre a todas las comunidades para que la tierra tulteca genere alimentos y trabajo; (3) un proyecto para introducir agua potable en todas las colectividades de la zona; (4) lo imperioso que resulta conectar ese municipio con San Luis Potosí, pues la carretera hacia el centro del país traería mucha circulación de automotores y con ello prosperidad para Tula; (5) la necesidad de seguir avanzando en la infraestructura de salud, tanto como en el equipamiento y la atención facultativa; (6) un mejor servicio educativo para que los niños y jóvenes tengan mejores expectativas de vida; y (7) puso especial énfasis en el tema de la seguridad pública, pues sólo así las familias podrían andar libremente por las calles… “como queremos todos los tamaulipecos y como queremos todos los mexicanos”.
 
Para hacer posible todos y cada uno de esos compromisos, Torre Cantú ofreció que de serle favorable el voto popular, su administración, en Tula, estará representada por una oficina con gente experimentada en cada rubro, a fin de mantener un gobierno más cercano a la sociedad.
 
Dicho en otras palabras, Rodolfo ofrece un gobierno de mucho contacto con la ciudadanía. Una administración cuya prioridad sea la coordinación para alcanzar una verdadera justicia social.
Por eso y más, en los pocos días de campaña, Torre Cantú ha logrado un real posicionamiento hasta ubicarse como amplio favorito para acceder a la gubernatura del estado.
 
Y así lo confirma la encuesta más reciente de Consulta Mitofsky, que lo ubica con 67 puntos porcentuales, mientras a José Julián Sacramento Garza (PAN) le concede el 25% y a Julio César Almanza Armas (PRD) apenas el siete.
 
Federalismo arcaico
 
El sistema político mexicano ha hecho del federalismo su razón de ser.
 
 Y cada uno de sus 32 integrantes está obligado a respetar los acuerdos suscritos en 1824, cuando México se definió constitucionalmente como un país federal; amén de los acuerdos posteriores que se dieron en el mismo sentido.
 
Sus representantes –o sea los gobernadores--, saben bien que este sistema de gobierno es el resultado de grandes confrontaciones armadas y acalorados debates, como lo demuestran las distintas constituciones que han regido la vida de nuestro país durante los dos últimos siglos.
 
Durante ese tiempo las disputas se han dado en diversos escenarios: primero por la vía de las armas, al enfrentarse las corrientes federalistas y centralistas durante el siglo XIX.
 
Posteriormente, en la época del porfirismo, cuando la lucha por el poder surgió hacia el interior de ése sistema autoritario que presentaba la paradoja de un federalismo formal y una práctica centralista.
 
Esta anomalía, sin embargo, no acabó con la caída del dictador, sino que encontró las condiciones favorables para reproducirse a lo largo del siglo XX y la práctica continúa en este siglo XXI, pues cada presidente de la República hizo y ha hecho cuanto le fue y es posible para tener mayores facultades en perjuicio de las entidades federativas.
 
Un documento elaborado por la misma federación, refiere que “desde su origen el federalismo mexicano tuvo por objetivo unir sin fusionar, y diferenciar sin dividir”.
 
Es decir, que la primera Constitución de la República –elaborada en 1824--, estableció el régimen federal y otorgó facultades tanto a la Unión como a los estados, a fin de que cada uno procurara, en su ámbito de competencia, la prosperidad de la nación y el bienestar de sus habitantes.
 
Hacia 1847 se propuso delimitar la competencia tanto del poder federal como del estatal, a fin de evitar la invasión de facultades que lo mismo atentaba contra la soberanía de las entidades como amenazaba la Unión.
 
Finalmente prevaleció el planteamiento de que los poderes federales debían circunscribirse sólo al ejercicio de las facultades que de manera expresa les otorga la Carta Magna.
 
Luis Pineda y M. Alberto Mendoza G. son dos estudiosos del tema, y sobre éste han escrito:
“El federalismo mexicano está inspirado en el modelo centralista español, y en la integración de los Estados Unidos de América…
 
“Es un sistema de gobierno que tiene como objeto principal formar una nación única… Su forma de gobierno es de tipo presidencial, porque el presidente de la República es jefe de Estado y de gobierno al mismo tiempo… la Constitución le otorga más facultades que a los otros poderes…”
 
¿Nuevo sistema federal?
 
Para algunos estudiosos del tema es necesario realizar una serie de ajustes profundos que permitan al país adaptarse a una nueva realidad para así lograr un desarrollo incluyente y equitativo.
 
Al proyecto se le ha denominado Reforma del Estado.
 
Pero no es idea original del actual Presidente.
 
“En los últimos 30 años –dicen Pineda y Mendoza--, académicos, investigadores, especialistas, luchadores sociales, miembros de organismos no gubernamentales, funcionarios de gobierno y viejos constitucionalistas han investigado, denunciado, cabildeado y luchado por la redefinición de un federalismo acorde a los tiempos modernos que implique la revaloración de los órdenes y estructuras de gobierno, redefina su autonomía y libertad, fomente la asociación entre todos los órdenes de gobierno y los tres Poderes de la Unión, para que México se convierta en una verdadera República con poderes definidos en el ámbito local, regional, estatal y federal, y con una personalidad que impulse el desarrollo”.
 
Esta lucha por un auténtico federalismo otrora estuvo encabezada por la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), aun cuando desde su nacimiento haya encontrado serios obstáculos por parte del gobierno federal; y esa batalla hoy parece estar perdida (más para mal que para bien), pues al Presidente tampoco le interesa sentar bases reales para la redacción de una nueva Carta Magna que conlleve a la renovación del Pacto Federal.
 
Registro en Matamoros
 
Alfonso Sánchez Garza ya está formalmente registrado como candidato a la presidencia municipal de Matamoros.
 
Y aunque va por la coalición “Todos Tamaulipas” –donde se cuelgan de popularidad ajena los partiditos magisterial y ecologista--, la familia revolucionaria que puebla esa frontera está decidida a jugársela con él… y también los sectores más variados de la sociedad que no tienen pertenencia partidista.
 
Frente a unos y otros, Alfonso asumió el compromiso de “trabajar en la construcción de un Matamoros que sea reconocido por su trato humano; con oportunidades para todos; que brinde atención prioritaria a los grupos que menos tienen; que se destaque por su orden y servicios públicos de calidad…”
 
Esta propuesta envuelve todas las demandas que durante la precampaña recogió en “La gran puerta de México”, aunque en su proyecto formal de gobierno quizá involucre otras asignaturas por la voluntad que Sánchez Garza muestra para escuchar a todos los sectores poblacionales.
Por vía de mientras, Alfonso ya dio muestras de que su campaña tiende a ser organizada, propositiva y de respeto.
 
Em@il:
jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx 

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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