No hay, en toda la geografía estatal, una sola voz que ponga en tela de duda la congruencia que caracteriza a Rodolfo Torre Cantú entre su decir y su actuar...
Por: Juan Sánchez-Mendoza11/05/2010 | Actualizada a las 23:15h
La Nota se ha leído 1933 Veces
+ Rodolfo exhibe congruencia como político y ser humano + La encuesta de Mitofsky refleja un claro posicionamiento + Es necesario modificar las bases del sistema federalista + Sánchez Garza busca instituir un municipio más humano No hay, en toda la geografía estatal, una sola voz que ponga en tela de
duda la congruencia que caracteriza a Rodolfo Torre Cantú entre su decir y su
actuar.
Por el contrario, miles son los tamaulipecos que coinciden en
calificarlo como un hombre de palabra, humanista y sencillo, merced a su hábito
de tender la mano amiga a quien lo requiera.
Esa cualidad a Rodolfo le ha generado innumerables muestras de
agradecimiento y simpatía tanto en las ciudades como en el campo; y es,
precisamente, su mejor carta de presentación ante el electorado que según
observo ya decidió jugársela con su proyecto.
Sobre todo porque Torre Cantú no habla sólo por hablar. No. Él de manera
sensata y clara suele abordar los temas que más preocupan a la sociedad, a
diferencia de otros políticos que en la demagogia fincan expectativas de
triunfo.
¿Nombres? Usted bien sabe a quienes me refiero.
A la mano tengo la versión estenográfica del discurso que ayer en el
ejido Celso Huerta (perteneciente al municipio de Tula) pronunció el candidato
de la coalición “Todos Tamaulipas”, para reiterar que la suya es una campaña de
respeto y propositiva.
Es decir –esto es de mi cosecha--, una campaña de altura.
De cara a los hombres del campo –los que en verdad producen pero son
víctimas de intermediarios--, Rodolfo habló de (1) la emigración regional y la
necesidad de frenarla; (2) un sistema de riesgo que involucre a todas las
comunidades para que la tierra tulteca genere alimentos y trabajo; (3) un
proyecto para introducir agua potable en todas las colectividades de la zona;
(4) lo imperioso que resulta conectar ese municipio con San Luis Potosí, pues la
carretera hacia el centro del país traería mucha circulación de automotores y
con ello prosperidad para Tula; (5) la necesidad de seguir avanzando en la
infraestructura de salud, tanto como en el equipamiento y la atención
facultativa; (6) un mejor servicio educativo para que los niños y jóvenes
tengan mejores expectativas de vida; y (7) puso especial énfasis en el tema de
la seguridad pública, pues sólo así las familias podrían andar libremente por
las calles… “como queremos todos los tamaulipecos y como queremos todos los
mexicanos”.
Para hacer posible todos y cada uno de esos compromisos, Torre Cantú
ofreció que de serle favorable el voto popular, su administración, en Tula,
estará representada por una oficina con gente experimentada en cada rubro, a
fin de mantener un gobierno más cercano a la sociedad.
Dicho en otras palabras, Rodolfo ofrece un gobierno de mucho contacto
con la ciudadanía. Una administración cuya prioridad sea la coordinación para
alcanzar una verdadera justicia social. Por eso y más, en los pocos días de campaña, Torre Cantú ha logrado un
real posicionamiento hasta ubicarse como amplio favorito para acceder a la
gubernatura del estado.
Y así lo confirma la encuesta más reciente de Consulta Mitofsky, que lo
ubica con 67 puntos porcentuales, mientras a José Julián Sacramento Garza (PAN)
le concede el 25% y a Julio César Almanza Armas (PRD) apenas el siete. Federalismo arcaico
El
sistema político mexicano ha hecho del federalismo su razón de ser.
Y cada uno de sus 32 integrantes está obligado
a respetar los acuerdos suscritos en 1824, cuando México se definió
constitucionalmente como un país federal; amén de los acuerdos posteriores que
se dieron en el mismo sentido.
Sus
representantes –o sea los gobernadores--, saben bien que este sistema de
gobierno es el resultado de grandes confrontaciones armadas y acalorados
debates, como lo demuestran las distintas constituciones que han regido la vida
de nuestro país durante los dos últimos siglos.
Durante
ese tiempo las disputas se han dado en diversos escenarios: primero por la vía
de las armas, al enfrentarse las corrientes federalistas y centralistas durante
el siglo XIX.
Posteriormente,
en la época del porfirismo, cuando la lucha por el poder surgió hacia el
interior de ése sistema autoritario que presentaba la paradoja de un
federalismo formal y una práctica centralista.
Esta
anomalía, sin embargo, no acabó con la caída del dictador, sino que encontró
las condiciones favorables para reproducirse a lo largo del siglo XX y la
práctica continúa en este siglo XXI, pues cada presidente de la República hizo
y ha hecho cuanto le fue y es posible para tener mayores facultades en
perjuicio de las entidades federativas.
Un
documento elaborado por la misma federación, refiere que “desde su origen el
federalismo mexicano tuvo por objetivo unir sin fusionar, y diferenciar sin
dividir”.
Es
decir, que la primera Constitución de la República –elaborada en 1824--,
estableció el régimen federal y otorgó facultades tanto a la Unión como a los
estados, a fin de que cada uno procurara, en su ámbito de competencia, la
prosperidad de la nación y el bienestar de sus habitantes.
Hacia
1847 se propuso delimitar la competencia tanto del poder federal como del
estatal, a fin de evitar la invasión de facultades que lo mismo atentaba contra
la soberanía de las entidades como amenazaba la Unión.
Finalmente
prevaleció el planteamiento de que los poderes federales debían circunscribirse
sólo al ejercicio de las facultades que de manera expresa les otorga la Carta
Magna.
Luis
Pineda y M. Alberto Mendoza G. son dos estudiosos del tema, y sobre éste han
escrito: “El
federalismo mexicano está inspirado en el modelo centralista español, y en la
integración de los Estados Unidos de América…
“Es
un sistema de gobierno que tiene como objeto principal formar una nación única…
Su forma de gobierno es de tipo presidencial, porque el presidente de la
República es jefe de Estado y de gobierno al mismo tiempo… la Constitución le
otorga más facultades que a los otros poderes…” ¿Nuevo sistema federal?
Para
algunos estudiosos del tema es necesario realizar una serie de ajustes
profundos que permitan al país adaptarse a una nueva realidad para así lograr
un desarrollo incluyente y equitativo.
Al
proyecto se le ha denominado Reforma del Estado.
Pero
no es idea original del actual Presidente.
“En
los últimos 30 años –dicen Pineda y Mendoza--, académicos, investigadores,
especialistas, luchadores sociales, miembros de organismos no gubernamentales,
funcionarios de gobierno y viejos constitucionalistas han investigado,
denunciado, cabildeado y luchado por la redefinición de un federalismo acorde a
los tiempos modernos que implique la revaloración de los órdenes y estructuras
de gobierno, redefina su autonomía y libertad, fomente la asociación entre
todos los órdenes de gobierno y los tres Poderes de la Unión, para que México
se convierta en una verdadera República con poderes definidos en el ámbito
local, regional, estatal y federal, y con una personalidad que impulse el
desarrollo”.
Esta
lucha por un auténtico federalismo otrora estuvo encabezada por la Conferencia
Nacional de Gobernadores (Conago), aun cuando desde su nacimiento haya
encontrado serios obstáculos por parte del gobierno federal; y esa batalla hoy
parece estar perdida (más para mal que para bien), pues al Presidente tampoco
le interesa sentar bases reales para la redacción de una nueva Carta Magna que
conlleve a la renovación del Pacto Federal. Registro en Matamoros
Alfonso Sánchez Garza ya está formalmente registrado como candidato a la
presidencia municipal de Matamoros.
Y aunque va por la coalición “Todos Tamaulipas” –donde se cuelgan de
popularidad ajena los partiditos magisterial y ecologista--, la familia
revolucionaria que puebla esa frontera está decidida a jugársela con él… y
también los sectores más variados de la sociedad que no tienen pertenencia
partidista.
Frente a unos y otros, Alfonso asumió el compromiso de “trabajar en la
construcción de un Matamoros que sea reconocido por su trato humano; con
oportunidades para todos; que brinde atención prioritaria a los grupos que
menos tienen; que se destaque por su orden y servicios públicos de calidad…”
Esta propuesta envuelve todas las demandas que durante la precampaña
recogió en “La gran puerta de México”, aunque en su proyecto formal de gobierno
quizá involucre otras asignaturas por la voluntad que Sánchez Garza muestra
para escuchar a todos los sectores poblacionales. Por vía de mientras, Alfonso ya dio muestras de que su campaña tiende a
ser organizada, propositiva y de respeto. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas