Las actividades en los centros de educación media superior y superior que inician la semana próxima, no involucran...
Por: Juan Sánchez-Mendoza12/01/2010 | Actualizada a las 22:00h
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Miles
de jóvenes no alcanzaron a matricularse Privilegian
la expansión de escuelas privadas Presupuesto
gubernamental resulta mezquino Instituciones
olvidadas hasta por catedráticos Las actividades
en los centros de educación media superior y superior que inician la semana
próxima, no involucran a todos los aspirantes a continuar sus estudios o cursar
una carrera profesional merced a la falta de recursos económicos o, simple y
llanamente, por no haber alcanzado cupo en ninguna las instituciones públicas.
En torno a ello,
los estudiosos del fenómeno advierten que la falta de oportunidades para
acceder a la educación media superior y profesional es un problema
potencialmente explosivo para el país… y esto fortalece la hipótesis de que
lejos de la tan traída y llevada modernización educativa, prometida por Felipe
Calderón Hinojosa, la enseñanza superior en México continúa dentro de una olla
de presión que se podría destapar en cualquier momento.
Ante esa
apreciación resulta válido especular en que a lo largo del ciclo escolar que
está por iniciarse pudieran contaminarse algunas escuelas estatales de
educación superior y otras instituciones públicas ajenas a la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM) y al Instituto Politécnico Nacional (IPN),
que hoy enfrentan conflictos serios por su incapacidad para atender la demanda
estudiantil.
El problema
también lleva a recordar que, según los cálculos que el señor de Los Pinos hizo
al inicio de su régimen, sí era posible aumentar del 5 al 8 por ciento del
Producto Interno Bruto (PIB) al ramo educativo.
Sin embargo en la
práctica a la educación superior sólo se le destina el 1 por ciento del PIB.
Supuestamente los
puntos adicionales que se destinarían a la educación saldrían de una reforma
fiscal integral que, de entrada, aumentaría en seis puntos porcentuales del PIB
los ingresos públicos.
Pero como el
Presidente fracasó en su intento de imponer la tan mentada reforma fiscal, no
hubo más ingresos y, por tanto, se pospone la modernización educativa y queda
como asignatura pendiente.
Igualito que la
reducción de la pobreza. Instituciones
olvidadas
Sumida en la
inercia, improvisación y perspectivas a corto plazo, la educación superior
transcurre entre la crisis y la baja calidad derivada de una política de
abandono por parte del Gobierno Federal, que por un lado deja a la inversión
privada toda posibilidad de expansión y por la otra recorta el financiamiento a
las instituciones públicas.
La disminución en
la calidad de la enseñanza se ve influenciada por otros aspectos como el
porrismo, la presencia de fósiles y la multiplicación de profesores adjuntos;
además de la creación de virtuales centros operativos de guerrilla dentro de
varias instituciones. Especialmente en Guerrero, Sinaloa, Puebla y el Distrito
Federal.
Derivado de ese
sentimiento de orfandad en que se encuentran, las instituciones de educación superior
son campo fértil para que proliferen los grupos estudiantiles que se dedican a
cometer actos vandálicos; existe la presencia de cuando menos 160 mil
estudiantes extemporáneos –son los que debiendo concluir sus estudios en un
plazo normal de cinco años siguen acudiendo “a clases”--, y miles de maestros
adjuntos subempleados viven con la promesa de llegar algún día a ocupar una
plaza titular.
Son ellos los que
hacen el trabajo de las eminencias y catedráticos que por estar ocupados en
otras tareas dejan la mayor carga de responsabilidad a sus auxiliares.
Así, se estima
que a nivel nacional hay más de 40 mil alumnos-maestros con carácter de
adjuntos, los que con frecuencia imparten la materia, aplican exámenes y llevan
el rol de calificaciones y asistencia.
El documento
intitulado “Programa estratégico de desarrollo de la educación superior”
--elaborado por la ANUIES--, revela la trayectoria que ha seguido este rubro en
los últimos 30 años.
Ahí se destaca
que el Gobierno ha dejado que la educación privada se desarrolle en medio de
contradicciones, nulo crecimiento e insuficiencia de financiamiento. Culpables del
fenómeno
Para algunas
autoridades universitarias, el responsable de todas estas anomalías es
el Gobierno Federal por no enfrentar y
reconocer la crisis; tratar de disimularla y crear una imagen que no
corresponde con la realidad social.
Esto quiere decir
que las últimas administraciones presidenciales le han restado importancia al
sector educativo.
Incluso existe la
idea de que el Gobierno Federal no quiere que crezcan las instituciones
públicas, como lo avala el hecho de que en diez años la matrícula se haya
incrementado apenas en un 0.56 por ciento.
En cambio las
escuelas privadas ganan terreno, aunque con ello se enfrente el riesgo de
perder calidad en la enseñanza.
Al respecto, en
colaboración anterior le he comentado que dejar a las libres fuerzas del
mercado los servicios de educación superior, bien pudo haber sido una
estrategia compensatoria en un contexto de insuficiencia de recursos, pero se
enfrentan claros riesgos de pérdida de calidad.
También dije que
“al contrario de esta situación, debiera retomarse la posibilidad de construir
nuevas universidades públicas.
Al parecer no han
sido suficientes los intentos por reorientar el subsistema, por lo que se hace
necesario realizar un mayor esfuerzo porque lo único que se ocasiona con
actitudes como la aquí planteada, es que se deje sin oportunidades educativas
superiores a las nuevas generaciones.
Y eso que la
demanda es de 1 millón de espacios anuales, contra los 180 mil creados en el
presente año. La disputa
Datos de la
Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior,
igual revelan que la disputa por los espacios educativos la va ganando el
sector privado.
Así, la información
más reciente revela que la matrícula pasó de 2 millones 47 mil alumnos a 2
millones 236 mil en el actual ciclo escolar.
¿Pero dónde
estudian esos jóvenes?
Hasta hace cinco
años existían mil 292 instituciones de educación profesional, de las cuales 529
pertenecían al sector público y 763 al privado; mientras el subsistema
universitario estaba integrado por 72 universidades públicas y 175
particulares.
El estudio cita
que además de las 44 universidades públicas, integran el sector público 78
institutos tecnológicos, 36 universidades tecnológicas, 351 escuelas normales,
21 institutos tecnológicos agropecuarios, 8 institutos tecnológicos del mar y
un instituto tecnológico forestal.
Pero esto poco le
importa a la administración presidencial de Felipe Calderón Hinojosa, quien da
la impresión de privilegiar el crecimiento de la educación privada ante la
debacle que sufre la educación pública. E-m@il: jusam_gg@hotmail.com golpeados@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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