Hoy, en sesión extraordinaria, el Consejo General del Instituto Electoral de Tamaulipas (Ietam) habrá de dictaminar las solicitudes de registro de los cinco candidatos a la gubernatura
Por: Juan Sánchez-Mendoza06/05/2010 | Actualizada a las 22:24h
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+ Hoy validan registros a los
candidatos a la gubernatura + Los equipos están obligados
a reconsiderar estrategias + La prensa juega un papel
fundamental en este proceso + Oposición quiere más
espacios informativos, pero gratis
Hoy, en sesión extraordinaria,
el Consejo General del Instituto Electoral de Tamaulipas (Ietam) habrá de
dictaminar las solicitudes de registro de los cinco candidatos a la
gubernatura.
Estos son: Armando Vera García
(PT), Alfonso de León Perales (Convergencia), José Julián Sacramento Garza
(PAN), Rodolfo Torre Cantú (coalición “Todos Tamaulipas”) y Julio César Almanza
Armas (PRD).
Al día siguiente inicia
formalmente el período de proselitismo que, por cierto, vence tres días antes
de la fecha de la jornada electoral.
Merced a ello es pertinente
aclarar que una campaña política de tal envergadura entraña la difusión de las
propuestas, acciones, perfil y proyecto del candidato en turno.
De ningún modo en la promoción
de los abanderados se debe soslayar la importancia de los medios de
comunicación masiva. Ya sean impresos o audiovisuales, pues unos y otros son
valiosos instrumentos para mantener cotidianamente informado al receptor (lector,
radioescucha o televidente).
Así, en el actual proceso
comicial –donde se han reducido los tiempos de campaña--, los estrategas de
cada equipo obligados están a impactar con mensajes persuasivos a los diversos
públicos para ganar su anuencia.
En caso contrario toda acción
proselitista que no se vea reflejada en los espacios mediáticos perdería la
oportunidad de propagarse y convencer al electorado, que, al final de cuentas,
es el objetivo central de cualquier contienda.
De ahí que ningún candidato
con visión integral deba prestarse al juego de marginar a la prensa, a menos
que la intención de sus operadores sea atentar contra el proyecto que dicen
representar en una justa donde el adversario busca ganar espacios mediáticos
que lo fortalezcan.
Sin embargo en más de un
comité de campaña subyace la tentación de minimizar la importancia de los
comunicadores y de las empresas que estos representan, pues de plano no le
quieren invertir a una aventura que de antemano saben que les sería
desfavorable.
Los limitados:
La percepción limitada de
algunos encargados de la imagen y el manejo informativo de las campañas, acorde
a las evidencias, va desmoronándose por su propio peso, toda vez que los
candidatos opositores al tricolor empiezan a darse cuenta de que no es
alejándose de la prensa como podrían lograr el mejor posicionamiento; y hasta
ya maduran sacudirse la nefasta influencia de los supuestos comunicólogos o
hacerlos cumplir cabalmente con su trabajo.
Y es que hoy, como nunca, nada
está dado.
Menos cuando las preferencias
ciudadanas cambian cotidianamente, de tal modo que un titubeo o una mala
decisión pueden abonar el camino hacia la pérdida de imagen y credibilidad, o,
en el mejor de los casos, acarrearle votos.
En lo particular, convencido
estoy que ninguno de los medios de comunicación masiva es absoluto, sino más
bien complementario del extenso núcleo de la transmisión propagandística e
informativa, pues cada cual tiene sus nichos bien definidos; cada uno juega un
papel determinado y llega a públicos diversos y heterogéneos, de acuerdo a su
propia naturaleza y arraigo, según el contenido que maneje, la objetividad que
lo distinga y la confianza que le dispensen los receptores.
Los medios:
La televisión: merced a sus
ventajas audiovisuales impacta contundentemente y posesiona de manera efectiva,
aunque fugaz, al personaje que utiliza sus servicios.
Los mensajes emitidos por este
medio tienen que ver con la cultura del spot; con frases cortas en los cuales
poco se puede informar y comunicar, pero su impacto entre los televidentes es
generoso cuando la imagen va acompañada de un buen mensaje.
A efecto de arraigar la imagen
de un candidato, los spots se manejan con frecuencia múltiple y variados
impactos procurando que éstos aparezcan en horarios preferenciales, donde los
potenciales segmentos poblacionales, se supone, ven televisión.
La radio: también tiene sus
bondades. Sobre todo amplia penetración popular, simultaneidad e instantaneidad
del mensaje y bajo costo, en comparación con la televisión.
El formato que maneja para una
campaña también es el mensaje corto, directo y concreto, buscando convencer al
auditorio sin mayor explicación o análisis.
Con frecuencia en los medios
electrónicos se desatan verdaderas batallas entre los aspirantes a cargos de
elección popular, quienes igual aprovechan los espacios que compran para
golpetear a sus adversarios, más que en un interés de penetrar en la conciencia
ciudadana con propuestas sólidas.
La Internet: es otro
importante vehículo de comunicación e información utilizado en las campañas
políticas --a través de páginas web, materiales de divulgación
interactivos y el correo electrónico--, mediante el cual se envían boletines,
crónicas y material gráfico a los comunicadores. Claro, desde una perspectiva
centralista e institucional; es decir, en forma parcial.
Prensa escrita: si bien no
tiene el “punch” de la radio y la televisión juntas, su presencia es
fundamental para el análisis y la crítica, ya que la consultan los líderes de
opinión y gran parte de los sectores sociales.
Entre sus grandes méritos
destacan la amplitud y profundidad con que aborda los temas, y, por supuesto,
el registro de los hechos.
La prensa escrita llega a todo
el tejido social en forma directa o a través de redes formales e informales,
con los que cotidianamente mantienen contacto los líderes y/o grupos de
interés.
Corolario:
Merced a lo anterior, una
estrategia seria, ordenada y que busque penetrar en los amplios núcleos
sociales, por ningún motivo debe mostrarse indolente hacia ningún medio de
comunicación masiva.
La torpe tendencia de querer
privilegiar a unos cuantos en detrimento de otros, podría provocar efectos
boomerang.
Por eso hay que jalar con
todos, sin distingos. Con los empresarios de la comunicación y con los más humildes
periodistas.
Eso se llama equidad… y es,
también, síntoma de sensibilidad política…
Actitud triunfalista:
Al menos tres de los partidos que participan en el actual proceso se muestran
triunfalistas a menos de dos meses de la jornada comicial, pero ninguno se
atreve a reconocer el por qué sus dirigencias mantienen un claro desinterés
para alentar el voto ciudadano.
Eso ya mancha la justa, por un lado, y, por otro, también daña el proceso
comicial la reprobable conducta de las autoridades electorales que con su
pasividad se muestra torpe en el despertar de la conciencia sufragante.
Aún así nos quieren vender el
cuento de que los membretes y el órgano responsable del proceso le están
echando todos los kilos para hacer de la elección un ejemplo de ejercicio
democrático, como si el pueblo tamaulipeco fuera tonto y no se diera cuenta del
doble juego que unos y otro practican para desalentar su participación.
En el caso de los partidos, se
busca el crecimiento mediante golpeteos contra el adversario en lugar de
ofertar compromisos tangibles que pudieran convencer al electorado de ser la
mejor opción.
Por otra parte, minan el
interés ciudadano los dimes y diretes provocados por la guerra de
descalificaciones; la debilidad de las precampañas de posicionamiento y hasta
el desprecio que el grueso de los aspirantes manifiestan hacia la prensa
escrita.
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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