De acuerdo con el calendario del Instituto Electoral de Tamaulipas (Ietam), ayer mismo empezó a correr el plazo (que vence el próximo día 15) para que los partidos políticos registren candidatos a diputados plurinominales ante el Consejo General de ese organismo
Por: Juan Sánchez-Mendoza05/05/2010 | Actualizada a las 21:48h
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+ El plazo para su registro
oficial empezó a correr ayer + Por parte del PRI, sólo el jefe político decidirá la lista + Inútil y ocioso buscar
tutelajes allá con Bety Paredes + Candidatos son acosados por supuestos periodistas
De acuerdo con el calendario
del Instituto Electoral de Tamaulipas (Ietam), ayer mismo empezó a correr el
plazo (que vence el próximo día 15) para que los partidos políticos registren
candidatos a diputados plurinominales ante el Consejo General de ese organismo.
Ello me hace suponer que la
retahíla de nombres que hacia el interior y fuera del Partido Revolucionario
Institucional (PRI) se maneja para de ahí confeccionar las listas de
abanderados por el principio de representación proporcional, ha provocado ya
sainetes interpartidistas de pronóstico reservado.
Sin embargo en el caso del
tricolor, quienes aspiran ser incluidos en los primeros sitios del rol,
obligados están (por convicción propia o falsa disciplina) a bailar al son que
les toque su líder político. Es decir, el Gobernador.
De otra forma tendrían que
buscar alternativas fuera del estado, y, en lo que toca a los más rebeldes e
indisciplinados, en membretes opositores al tricolor, pues sólo en mentes
obtusas cabe la presunción de que con, sin y a pesar del mandatario estatal,
podrían acceder al Congreso local.
Esto, desde luego, sin hacer
campaña y “por méritos propios”.
Le hago el comentario porque
sé que hay priístas domésticos que insisten en moverse allá en la Ciudad de
México buscando la tutela de Beatriz Paredes Rangel, al creer que ésta, por el
simple hecho de presidir el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI, es quien
determinaría la conformación de la lista de candidatos plurinominales, pues su
insensibilidad no les permite entender que lo que la tlaxcalteca requiere, hoy
por hoy, es el cobijo del jefe político tamaulipeco para blindar su débil
investidura; y que ella no está en condiciones de imponer ni exigir nada.
Vamos, ni una sola posición,
aun cuando sus corifeos la engañen con el rollo de que tiene el poder omnímodo
para hacerlo.
Las desavenencias
Sobre el mismo tema, es evidente
que la situación se ha tornado más ríspida conforme transcurren los días,
merced al nivel que (ya) alcanzan las desavenencias entre los grupos de interés
que se mueven en toda la geografía tamaulipeca.
No con respecto a la
gubernatura ni a los ayuntamientos, pero sí en cuanto a la conformación de la
LXI Legislatura.
Hasta ayer, el alto mando
priísta estatal mantuvo su postura de no adelantar vísperas para entrar de
lleno al tema.
Pero existen aspirantes que se
conducen como mejor les viene en gana y nada parece importunar sus ansias de
hacer proselitismo hacia el interior del partido, en los corredores de Palacio
de Gobierno y en los mentideros políticos.
Por tanto, hablar de
personalidades resulta ocioso, en el entendido de que la decisión toca a un
solo hombre. Candidatos acosados
En los últimos días, algunos
candidatos del PRI a las presidencias municipales y diputaciones locales de
mayoría relativa –sin aún haberse registrado oficialmente--, han sido víctimas
del escarnio por negarse a satisfacer el apetito voraz de algunos mercenarios
de la comunicación.
Pero la insidia no alcanza su
cometido merced a la suciedad con que ha pretendido exhibírseles –la mayoría de
las veces-, o porque el receptor, por convicción propia, se rehúsa a magnificar
infamias que en nada contribuyen a la objetividad periodística y sí, por el
contrario, a la real pérdida de credibilidad de la prensa en su conjunto.
Al comentario lo nutre el
hecho de que (también a últimas fechas) algunos periodistas hemos sido bombardeados
con información que refiere ciertos deslices en la vida privada de algunos
candidatos, sin que los autores de la embestida se atrevan a dar la cara; ya
por cobardía, o, como ellos argumentan en el anonimato, “por razones obvias”.
La Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos es muy clara al consignar que la libertad de
expresión debe respetarse siempre y cuando no atente contra la vida privada de
los individuos, pero hay quienes arguyen que un político no tiene vida privada,
en clara alusión a su afán de ganar espacios a través del escándalo y la
diatriba, con las que intentan lograr popularidad entre la opinión pública.
En lo sucesivo y hasta la
víspera de la jornada comicial (programada para el 4 de julio próximo),
seguramente arreciarán los golpes bajos que hablen del mal comportamiento de
fulano, zutano o mengano (en su vida privada), sin que nada ni nadie pueda
frenarlos aun cuando se tratare de simples especulaciones, porque igual que los
periodistas éticos existen vividores del oficio que en el chantaje y la
extorsión encuentran su modus vivendi.
Por lo que respecta a la
prensa profesional –los lectores bien que la ubican--, ésta difícilmente haría
eco a la calumnia o trataría de enlodar personalidades –sobre todo en lo que a
la vida privada se refiere--, o, en su caso, a la reproducción de versiones que
no le constaran.
Pero eso es harina de otro
costal; y de ello hablaré en futuras colaboraciones, pues hoy me ocupa
simplemente la necesidad de aclarar que no soy, ni pretendo ser, repetidor de
especulaciones ni mucho menos tengo interés en entrometerme en lo que no me
importa; o sea, en la vida privada de los candidatos.
Lamentablemente muchos de
ellos han caído en el juego de los mercenarios de la comunicación.
Vocación democrática
Hoy es un buen día para
advertir que los candidatos que se ufanen de tener vocación democrática,
obligados están a fortalecer su imagen en los dos meses que restan a esta
contienda electoral; buscar el voto de todos los sectores poblacionales y no
esperar a que el día de los comicios una “fuerza divina” induzca sufragios en
su favor.
Pero esto nada más se logra
cuando existe comunicación abierta y directa con la sociedad.
No con un baño de pueblo. No
con poses demagogas, aunque algunos de los candidatos crean y alardeen que su
simple presencia basta y sobra para alzarse con la victoria.
De ahí que los candidatos a
diputados locales y alcaldes, todos, por beneficio propio deban asumir la
responsabilidad de hablarle a los priístas con la verdad, sin falsas promesas
ni palabras huecas; y se den la oportunidad de escuchar, sin agachar la mirada,
las inquietudes de quienes tienen la decisión de que alcancen o no sus
objetivos en este hándicap.
Es por su bien. Sobre todo
porque cuando las bases son tomadas en cuenta pueden dar el real sustento a sus
proyectos y restarle poder a la anarquía, al desorden, al rumor y a otros
instrumentos de competencia interpartidista arcaica.
Confusión
Hasta hoy, incluso, en los 43 municipios
de Tamaulipas la gente ya está cansada de que muchos de los candidatos a
presidir los ayuntamientos quieran confundirla; que quieran engañarla.
Por eso los sufragantes que de
una u otra forma aparecen como actores principales del proceso electoral
quieren estar enterados del alcance y los objetivos de cada contendiente, para
no votar por votar, ya que el sufragio irresponsable sin haber sido razonado
merma aún más la dañada credibilidad que existe entre los políticos.
Es aquí, entonces, cuando cobran
mayor importancia los medios de comunicación masiva –como HOY Tamaulipas--, que
hacen más oportuna y ágil la información generada la contienda comicial,
alentando la verdadera construcción de la democracia.
Por tanto, así como avanza la
pluralidad, los medios de comunicación y los candidatos deben contribuir a la
formación de una conciencia estatal crítica y responsable; sin suspicacias.
La recompensa, claro está,
será muy alta: ver a los tamaulipecos comprometidos y actuantes, libres, en
este proceso electoral, donde no tienen cabida los demagogos ni oportunistas
que buscan hacer propaganda a su favor con cuanta mentira se les ocurre. Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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